La Inmortalidad de lo Efímero: Nacho Durá. Por: Macías Berenguer Ivars.
¡Eh! crítico que siempre estás sentao,
leer y escuchar no es suficiente
¡ven aquí!¡ ven aquí! ( La Polla Record)
( Nacho Durá. Sin título)
La trasnochada criatura sostenía un litro de cerveza más bien caliente. Por eso me llamó más la atención su apariencia amigable y dicharachera que la propia litrona. El resto me viene borroso. Eso sí, nos conocimos en la calle, lo que nunca pude predecir es que haría de la calle su arte.
Nacho Durá, nacido en Alicante, hoy por hoy arrastra sus huesos entre las calles de Valencia donde reside y estudia Bellas Artes. Cuando por primera vez vi a lo que se dedicaba, me sorprendió de forma grata. Se nota que en todos estos años de vaivenes no ha perdido el tiempo. ( Macías Berenguer)
La Inmortalidad de lo Efímero: Nacho Durá. Por: Macías Berenguer Ivars.
-Ché, -dijo mi abuelo-, otra vez los marranos éstos me han pintado.
Se refería a a los graffiteros del barrio y a la persiana de su local plagada de garabatos.
-Anda, ayúdame a pintarla que yo solo no puedo.
Eso hice, cogí brocha, pintura, escalera y en unas horas quedó todo en un granate virginal y en cuatro gotas de sudor contadas.
…
-¿Qué es literatura? -Clamó el profesor de Crítica Anglosajona desde la tarima que lo sostenía desde una dudosa posición-.
-Que me levante la mano quien piense que un poema de Yeats no es literatura.
Hubo un silencio sepulcral en la clase, nadie se atrevió a despuntar con una tímida alzada. El profesor satisfecho, sonrió.
-¿Es acaso, la literatura cualquier cosa escrita? Ahora, que me levante la mano quien piense que la lista de la compra no es literatura.
Esta vez los alumnos secundaron lo esperado por el docto. Mayoría absoluta. Sonrisa sobresaliente por parte del grande.
-¿Dónde están los márgenes y quién los dicta?, ¿el erudito?, ¿el sabio?, ¿el crítico?-, dijo él tan entusiasmado que se lo hizo pagar a los de la primera fila con sus perdigones.-
Por el nombre que recibía la asignatura me temía lo que iba a decir así que tonto de mí, le interrumpí con la siguiente tontería:
-Perdone ¿y se podrá criticar al crítico en el examen?-hubo tensión circundante, silencio tembloroso-. Me miró como se mira a alguien que te ha roto la pierna sin querer y respondió:
-Por supuesto…si me lo razonas bien…por supuesto.
Suspendí la asignatura y lo de la tarima, muy a mi pesar, era real.
Los orígenes del graffiti dicen haber sido en Nueva York a finales de los años sesenta pero lo cierto es que la historia de este arte se podría remontar al tiempo en el que el ser humano empezó a considerarse como tal; en sus pinturas rupestres. La palabra graffiti no existía entonces pero la manifestación artística sería todo un precedente. Los clásicos cogerían el testigo y de ellos, la sociedad moderna.
La necesidad de crear y de ser reconocidos son dos factores (no me negaran que, aparte de ser una vía de escape, en el arte hay cierto narcisismo), y también lo es, la expresión como instrumento político, y si no, miren el Mayo del 68 y sus eslóganes que pasaron a la historia.
El graffiti neoyorquino surgió de la propia marginación, de los arrabales y de los barrios conflictivos, en la oscuridad del metro, entonces, ¿cómo no va a ser un arte desdeñado por algunos, por una élite?. Los graffiteros no nacieron en el mismo mundo, ¿merecen ser reconocidos como artistas?, díganme, ¿por qué se les niegan los muros si viven entre ellos? .Hay quien afirma que el graffiti no sería lo que es si no fuera perseguido.
Los ‘tags’,-más polémicos todavía por ser tan sólo una burda firma sobre el ladrillo-, les daban y dan a esos anónimos del monstruo de la urbe una identidad y un reconocimiento por unos, además de una mala reputación por otros. Mucha gente tiene un hambre voraz de inmortalidad, aunque sea efímera, hasta que los servicios de limpieza llegan. Efímera inmortalidad, (bella antítesis es éste quehacer). El museo del street art es la calle y no puede dejar de serlo porque perdería su autenticidad. Y sigo con mis preguntas: ¿Es el ‘tag’ un rayajo de un desaprensivo, la lista de la compra a la que me refería en términos literarios?, ¿es el graffiti tridimensional aderezado con dibujos más válido, el poema de W. B. Yeats por analogía? .Yo me callo no vaya a ser que me crucifiquen los sabios.
Estos tres puntos, hilvanados de cualquier manera, me permiten dar paso al artista en cuestión:
( Yellow)
La trasnochada criatura sostenía un litro de cerveza más bien caliente. Por eso me llamó más la atención su apariencia amigable y dicharachera que la propia litrona. El resto me viene borroso. Eso sí, nos conocimos en la calle, lo que nunca pude predecir es que haría de la calle su arte.
Nacho Durá, nacido en Alicante, hoy por hoy arrastra sus huesos entre las calles de Valencia donde reside y estudia Bellas Artes. Cuando por primera vez vi a lo que se dedicaba, me sorprendió de forma grata. Se nota que en todos estos años de vaivenes no ha perdido el tiempo. Empezó, de pequeño, a interesarse por la técnica del aerógrafo pero fue en Alemania donde la perfeccionó, bien colaborando en las pintadas de unos vagones okupas en Mainz o por encargo en las habitaciones de un hospital, en la ciudad de Offenbach. Ése fue su punto de partida y una vez se sumergió en el street art, no ha podido sacar la cabeza para tomar aire. Anteriormente, ya se había interesado por el dibujo, sobre todo fue el cómic (profundamente en el manga y el anime) y en autores como Moebius, Simon Bisley, Bill Sienkiewicz, Katsuhiro Otomo o Akira Toriyama los que le influenciaron durante su niñez, mas poco a poco se fue dejando arrastrar a un terreno un poquito más underground. También nos confiesa que, actualmente, ha preferido desmarcarse de lo político y ceñirse a lo puramente estético-conceptual. Ha virado desde lo oscuro, metálico, punk e industrial a su época “naranja”, como él la llama.
Además del aerógrafo, técnicas como el collage o el stencil han calado en él y todo se ha convertido en válido, una miríada de instrumentos: rotuladores, spray, pincel, cartón… ¿Arte reciclado?, ¿reciclaje artístico?, el caso es que me parece fantástico que haga tales cosas con elementos tan cotidianos y urbanos, que logre encontrar flores en los cubos de basura pariendo una belleza colosal de lo sórdido. De los artistas del street art, le gustan mucho Banksy, Maclaim, y Dibo entre otros y como él afirma, su humor gamberro es la guinda que corona y define su obra.
En su última exposición, Nacho nos presenta instantáneas de su particular visión de la ciudad, cuando ésta es un ente con vida propia, es porosa y transpira mediante el colorido y las perspectivas. ¿Cómo es posible hacer de un mamotreto de hormigón algo tan humanizado? .Creemos que debe de haber una interrelación entre el edificio y la persona, una ciudad dice mucho de su gente y viceversa. Por eso, si camináramos por la calle y nos regaláramos la vista con murales y colorido, lo lúgubre de las metrópolis daría paso a algo más afable. El street art irrumpe en el espacio común, es una apología de la heterogeneidad, nos arranca la piel gris a retazos y la inunda de matices, nos recuerda que hay vida al margen de nuestra madriguera, que somos diferentes y que, por supuesto, podemos manifestarlo en nuestro escenario habitual. Observemos la bandada de estorninos que se alimenta de la unidad y de la individualidad, no sería posible el espectáculo sin cada uno de ellos, por eso la calle late. El artista callejero nos arranca las anteojeras y hace que miremos a nuestro alrededor, despertando la curiosidad porque los museos no vienen a casa. Es el rayo proyectado desde el mundo hacia el mundo y que no se puede eludir por cualesquiera que sean las razones.
La duda es: ¿Dónde empieza y acaba el arte? .Con Nacho no me cabe duda (por más que yo sea un don nadie) de que lo que produce es arte, pero ¿podemos todos producirlo?… Mi abuelo y el profesor de crítica tendrán alguna respuesta a considerar por algún petimetre que se durmió en el sofá, ¿alguien más se anima?…
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