Recorridos por Bilbao: Mercado de Santo Tomás. Por : Iasone Cañada-
Busco el amanecer para hacer mi particular incursión en el mercado de Santo Tomas, ya que luego el gentío hará imposible cualquier desplazamiento, humano o divino, entre los diversos puestos que ubicados en El Arenal y en la Plaza Nueva, convertirán el Casco Viejo en una fiesta de olores y sabores. De sonidos, y de los colores de la tierra y de la luz.
(Iasone Cañada)
Recorridos por Bilbao: Mercado de Santo Tomás. Por : Iasone Cañada Zorrilla.
La ría del Nervión, da la impresión de propiciar todo tipo de actividades y en todas ellas hay “un algo” que une el pasado con el presente. Como esos puentes que la cruzan a lo largo de su paso por Bilbao, estas ferias son otro puente, el de las tradiciones, el de los recuerdos, el del pasado, con nuestro día de hoy, de ahora mismo, así como parece que nos gusta vivir ahora, rápido, hoy, en el momento.
Es un amanecer frío y he quedado sorprendida de la cantidad de pájaros que canturrean por la “city” mientras me
acerco a mi objetivo. Se ven los montes nevados alrededor, la Ría baja suave y tranquila y ya huele a churros, primeras luces, tan potentes como su humareda, al final del puente del Arenal.
Dejo la nieve en las cumbres y vuelvo la mirada hacia lo que tengo delante…
Todo el mundo se afana para que su puesto quede extraordinario y atrayente. Los productos que cada familia presenta, son los de su huerta, su horno, su ganado, y su propia elaboración, incluido aquellos que la tierra nos proporciona gratuitamente, como los caracoles. Es cuestión de dedicarle tiempo, adentrarse por los linderos húmedos y esperar, a que los contados rayos de sol que consiguen atravesar el cielo gris y oscuro del último mes, faciliten el trabajo, estimulándoles a salir.
A pesar de la hora temprana, todo esta en movimiento. El buen humor es el latido de este bello día, de esta cita.
El talo, tortitas de harina de maíz que envuelven la txistorra, o el txorizo, o aquello que cada cual elija para su deleite, ya esta casi preparado…
Y a pesar de la hora, la sidra ya ha comenzado a correr, bajo la atenta mirada del “Olentzero” que apoyado en esa impresionante ristra de ajos o sentado entre las flores de Pascua, vigilante, parece quedarse con nuestros deseos secretos, para dejarlos luego, cual regalo, el día 24, junto nuestros inquietos corazones. Nada se le escapa.
Sigo caminando, pensando en las horas de trabajo que hay en cada exposición, los esfuerzos, los madrugones… hoy es el día en que todo eso dará sus frutos.
No hay distancia entre lo que muestran y lo que hacen porque es su trabajo el que ofertan directamente.
Voy caminando hacia la Plaza Nueva y me encuentro con la gente que viene de tomarse un cafecito, para calentar las manos y el cuerpo.
Me adentro por la calle Correo…y la vista desde los arcos de la plaza, es muy bella…
La Plaza Nueva tiene sus pequeñas sorpresas, que ahora puedo disfrutar. Están arreglando el asunto “animales”, y componen su propio coro que se oye desde la distancia, según una va llegando…los gallos saben de madrugadas y como es su costumbre, nos las cantan y entonan. Alborotan el gallinero y nunca mejor dicho.
Hay quien de manera aun más artesanal, oferta su producto de forma esquiva, plantándose en cualquier esquina, imaginativamente, confiando en poder seguir ahí a lo largo de todo el día. ¿Lo conseguirá?…
¿Optaran estas gallinas por permanecer fijas en el palo, o enloquecidas por el ruido que no tardará en llenarlo todo, saltaran y se mezclaran con la multitud?
Al ver este expositor, he quedado prendada. Me ha parecido como si estas verduras y hortalizas captaran todos los rayos de luz disponibles. Como si atrapada, en cada hoja, en cada fruto, se ofreciera como un regalo de la tierra, aun tan fresca y viva.
La riqueza brota de ahí donde pisamos, donde plantamos nuestro peso, en toda su extensión. Brota siempre que se lo proponemos. Elegir aquello que depositamos en ella, es nuestro privilegio. Hermosa tierra. Agradecida.
Comienza a llegar la gente y se que es el momento de marcharme. Alzo la mirada y vuelvo a constatar todas las cumbres nevadas. Es agua para los meses venideros. Agua que regara las huertas y los campos, permitiendo que la tierra permanezca fértil y generosa, que las ascas y abrevaderos, estén llenos. Que los manantiales recorran los bosques y ablanden la harina de maíz, con la que hacer los deliciosos talos. Agua que hará posible la siguiente Feria, el siguiente encuentro.
Que tu y yo, podamos seguir viviendo con la salud necesaria para celebrar otro año, con la salud necesaria para cuidar de quien no la tiene, de la manera de la que disponemos.
Desde el Casco Viejo de Bilbao, en plena Feria de Santo Tomas, brindo con y por ustedes, con esta sidra fresca y espumosa, por un 2009 generoso y solidario.
Gracias a la tierra por su exhuberancia y generosidad…por su belleza que nos maravilla incansable, cada día, cada año. Es invierno.
















Santo Tomás… precioso día, un poco apretados, pues recibimos mas de 200.000 personas en un espacio reducido, y los que vivimos en los aledaños de la Plaza Nueva, tardamos media hora en recorrer 100m, pero da igual, ese dia disfrutamos… y tomamos talo con chorizo y con morcilla y con lomo.. mmmm que bueno.
gracias por la cronica os invito a los querais venir algun año.
besos
andrea.
Comentario por andrea | enero 4, 2009 |
Aqui, en Tenerife, tambien tenemos el Teide nevado y es el dia de la ilusión para muchos pequeñuelos: 5 de enero. Dentro de unas horas, las cabalgatas cargadas de sueños, recordarán con su estruendo, un olvido de última hora.
O no.
Y ante la avalancha de “reclamos”, “seducciones” y “necesidades” venidas del exterior, propongo buscar entre los recuerdos, las ideas y el conocimiento y mezclarlo con un poco de imaginación, el día a día y una peuqeña cámara, para que tras un ligero batido, se convierta en un regalo como Alenarte.
!!!!Felicidades a todos!!!!
Comentario por Gotzon Cañada | enero 5, 2009 |