De cómo me ví en Holanda: Por Pilar Moreno. El Arte por la Fama: por Sergio Palomo

  

Sin embargo, ya no es todo como era en el tiempo en que yo llegué a este país conocido por su lucha contra el agua, por los canales y lluvias, por sus molinos y pintores. (Pilar Moreno)

  

Confundir Fama con Arte es un insulto . ( Sergio Palomo)

 

De Como me vi en Holanda: Por: Pilar Moreno

Las campanas no tocaron por mí, ni tampoco se vistió de gala la ciudad que ya conozco desde tanto tiempo, pero el alcalde sí me felicitó al entregarme, con un leve tinte oficial y de una manera eficiente, mi nueva nacionalidad. Desde ahora puedo escoger cuándo quiero ir por la vida como holandesa o como española. ¿Ventajas? No más de las que ya tenía al casarme con un holandés, si exceptuamos el poder votar que como extranjera me estaba vetado. La única concesión exigida para tener derecho “a los papeles” era el llevar a buen fin el proceso de integración: dominar el idioma y tener conocimiento de lo que es Holanda y las costumbres y modo de vivir, cosa que -después de más de treinta años de estar aquí- tengo más que trillado.

Sin embargo, ya no es todo como era en el tiempo en que yo llegué a este país conocido por su lucha contra el agua, por los canales y lluvias, por sus molinos y pintores. Aunque en el fondo siga siendo el mismo, poco a poco voy viendo desaparecer la Holanda que conocí durante mis primeros años, diferente y llena de sorpresas, mientras que ahora hace gala de una imagen menos concreta pero más reconocible en el diversificado color y lengua de su gente. Todavía se encuentran algunos de esos holandeses de una galleta en el café, el drop, la croqueta y el prakje, pero es la mayoría la que conjuga en el presente su historia, y extiende con precaución sus límites ante las nuevas tendencias de los que empiezan un camino en esta geografía aún desconocida para ellos.

Todos los comienzos son difíciles, todos los caminos tienen un destino. Para alcanzarlo se recorren no sólo tramos embarrados de complicado alcance, sino también amplios senderos y fructíferos campos de sueños llenos de vida -todo un caminar estratégico-mientras se memorizan nombres, lugares, costumbres, situaciones. Así, después de haber superado los tramos proyectados, después de conocer los comportamientos, de entender el carácter, después de formar parte de un todo, un día te despiertas despojado de prejuicios y ya no sientes lejano el paisaje, ni te pone límites el idioma. Estás en casa, y se te hace difícil abandonar el regazo familiar de lo que para muchos es su tierra prometida, sin que por esto olvides que es en otra donde está tu verdadera identidad. Reconocerlo puede que te haga entrar en conflicto, pero esto ya pertenece a otra historia.

 

 

Vocabulario:

Drop: regaliz
Prakje: mezcla de patatas y verduras

 

El Arte por la Fama. Por: Sergio Palomo.

 

 

Son ya habituales los programas en los que, tras una larga selección previa, un grupo más o menos numeroso de chavales luchan por un futuro profesional en las más variopintas ramas del espectáculo. Para ello, encuentran ayuda en un extravagante elenco de profesores en la materia y un grupo siempre fiel de seguidores que no dudan de sus actitudes.

Hasta aquí ninguna pega, un negocio y un entretenimiento como otro cualquiera. Sin embargo, siempre acaban diciendo Arte cuando quieren decir Fama, y esto sí que representa un problema. Y no creo que éste estribe en el hecho de manipular más o menos las virtudes de una joven promesa y explotarla hasta que la rentabilidad se agote y puedan echarla al rincón del olvido ­-a estas alturas quien decide presentarse a estos concursos ya sabe a lo que se expone-, sino en los mensajes que están enviando desde tan poderosa plataforma.

 

No deberíamos permitir creer a los jóvenes que es posible llegar a dónde uno quiere sin ningún esfuerzo, que es posible cumplir los sueños si uno espera el tiempo suficiente para que se presente la oportunidad que nos catapulte al éxito. El talento nunca es suficiente. Son muchos los factores que determinan si uno puede llegar o no a cumplir con sus sueños, tenga o no aptitudes para conseguirlo. No es posible llegar sin esfuerzo. Parafraseando a Lorca, no todo es fruto de la inspiración, de las aptitudes innatas de la persona, sino de la técnica, del trabajo que hay que realizar para dominarlas.

Confundir Fama con Éxito es peligroso, ya que cualquiera puede llegar a ser conocido repleto de una absoluta vaciedad, y esto no hace más que fomentar parásitos y esperpentos. Pero confundir Fama con Arte es un insulto a todas aquellas personas que no buscan una popularidad efímera o una rentabilidad económica, sino una satisfacción personal, la de haber realizado un producto de calidad, con honradez y sinceridad, algo que merezca la pena ser recordado. Es mucho el esfuerzo y el sudor vertido, muchas las lágrimas y la sangre dejadas como para burlarse de ellas sin pudor alguno.

Y es que en lugar de desperdiciar el dinero en estos espectáculos, sin dudar por un momento de su calidad como entretenimiento o de la profesionalidad de las personas que integran ese proyecto, deberían invertirlo en los verdaderos artistas, en aquellas personas cuya concepción estética y ética quizá no sea la políticamente correcta, la que vaya a ser consumida y aporte réditos financieros, pero que sin duda es la que merece la pena fomentar y preservar. Pero claro, cada cual hace con su dinero lo que le da la gana.