Textos Creativos de: Mario Barranco, Rolando Revagliatti

    

A veces nos llegan poemas a la Redacción de Alenarte que trastocan la intención del maquetado. Estábamos cerrando edición cuando anochecieron los escritos de Mario Barranco como un aire de ceniza y silencio.

No se debían quedar callados. Aquí están para disfrute de todos.

El micro Relato se puede definir como:

Cuento en breves líneas, derivado del cuento breve, cuyos principales impulsores fueron Jorge Luís Borges y Julio Cortazar.

Sus características son la brevedad y la economía lingüística. La diferencia con el cuento breve es la reducción a cuatro o cinco líneas de la narración en las que se condensa toda ella.

Rolando Revagliatti nos ofrece dos muestras.

   Mario  Barranco

Ciudad Teclado

El teclado está lleno de granos,
es una trama de edificios, ninguno más alto que otro,
todos cuadrados, todos cúbicos bloques grises
con pistas de aterrizaje en sus terrazas,
para dedos ágiles o torpes,
aeropuertos para gramática voladora,
humo parafraseado de sonidos y trazos.

Esa es la contaminación que esta ciudad pulsátil
escupe, ocasionalmente, cuando Dios lo quiere

y decide hacer sombra al barrio numérico,
o vagabundear por las grandes manzanas de las letras,
acariciando, a lo mejor, las lisas paredes de la barra espaciadora,
dejándose llevar por las impertinencias
de las tres flechas enloquecidas,

señalando en todas direcciones indecisas, imperativas;
y muy cerca, el arma, el terrible arma

de la que Dios dispone para SUPRimir.
Acechando al FINal, el INICIO, el principio,

el nacimiento que corona la muerte,
en el lugar que existe entre los números y la poesía.

Sin olvidar, Dios no lo olvida,
aquel edificio lejano, distante y solitario,
en la esquina del mapa, en la cornisa del mundo

que muestra su tatuaje con la fe, la magia y la pasión

a las que el aventurero se aferra cuando decide

ESCapar.

Pulsión

Todo lo que podría haber escrito,

y no escribí,

lo tengo encerrado en la muñeca,

palpitando.

Rolando Revagliatti 

Huir

 

 

Claro que pensó en huir, harta de padecer la torpeza de los golpes de esa especie de marido colérico, de pésimo vino y borbotones de sevicia. También pensó en huir cuando su hijo cayera muerto por una bala perdida, entre los cohetes y petardos detonados por los chicos y adultos del barrio, después de transcurridos veinte minutos del año nuevo.

Pensó. Hasta que dejó de hacerlo. Después de veinte años la vieja sigue, loca, letárgica. Sigue  huyendo.

 

 

Redactor

El chico que no habla es el hijo único de su fallecida única hija, y de su también fallecido yerno. Lo crió ella, viuda, al chico que no habla, su nieto. Es el chico que no habla quien redacta el breve texto que se inicia con: “El chico que no habla es el hijo único de su fallecida…”