Puerto Rico y Rotterdam : Crónicas de un tiempo distinto.

   

Siempre el dominio de los fuertes ha sido justificado con el hecho de que el  poderoso protege y alimenta. (Carmen Amaralis)

 

Ave Fénix que resurgió del fuego, ahora dotada de modernos diseños y atributos. Deseada y conquistada en su tiempo. (Pilar Moreno)

Dignidad Patriótica por: Carmen Amaralis

Llevo mucha vida tratando de entender mi sentimiento de nacionalismo. Mi ideal de ver a mi patria libre y soberana. Siempre escucho a mis amigos estadistas y me causa gran molestia y desasosiego aceptar sus ideales de convertir a la Isla en un estado  de la nación Norteamericana (USA).

Los argumentos que utilizan para desear el ideal de la Estadidad son  justificables cuando se piensa en una patria sin recursos, que desea antes que nada resolver el problema del hambre y la miseria. A través de la historia de la humanidad muchos pueblos han vendido su dignidad a cambio de comida y bienestar. No me opongo a eso. Pero este no es el caso de Puerto Rico en la actualidad. Aquí el más pobre come tres veces al día, y tiene un teléfono celular. Aquí existe una clase trabajadora amplia y educada, aquí hay más universidades por población que en la mayoría de los países desarrollados del mundo.

Cuando terminé mis estudios doctorales en USA, un grupo de compañeros norteamericanos me hicieron una fiesta de despedida. Yo regresaba a trabajar en Puerto Rico. Uno de los compañeros me preguntó si yo deseaba que Puerto Rico se convirtiera en un estado de La Unión Norteamericana (USA), y contesté con un rotundo “NO”.

La reacción de mis compañeros y de mi consejero de tesis fue de indignación y sorpresa. Todos esperaban la contestación opuesta. ¿Cómo era posible que yo no deseara que una islita en el Caribe no fuera parte de la Grande y Poderosa Nación Norteamericana?

 ( Castillo del Morro. Puerto Rico)

Traté de explicarles que yo respetaba a cualquier nación poderosa, pero que mi patria estaba por encima de eso. Que en Puerto Rico teníamos una cultura hispánica muy nuestra y muy diferente a la de los Norteamericanos, que pensábamos en español, que sentíamos y nos inflábamos como latinoamericanos, que nos abrazábamos y llorábamos sin que nos diera vergüenza demostrar nuestros sentimientos, que expresábamos nuestra amistad y nuestros sentimientos de amor filial de forma muy diferente a la de ellos, y que teníamos la suficiente madurez para desarrollarnos como un país independiente. Que por ningún lado, aparte del mantengo económico, yo le veía la necesidad  de fundirnos con una Nación tan diferente a la nuestra.

 

 

A través de la historia de la humanidad hemos pasado por muchos imperios y muchas guerras. Unos imperios caen y otros surgen, y siempre los más fuertes han dominado a los más débiles, es lo natural. Siempre los más débiles han servido para realizar las tareas que los poderosos desprecian. Se ha cambiado una forma de esclavitud por otras y dentro de las llamadas democracias siempre el dominio de los fuertes ha sido justificado con el hecho de que el  poderoso protege y alimenta.

    (Parque Ceremonial indígena de Caguana)

Si se le da la libertad al esclavo, habrá muchos que correrán hacia su futuro incierto, pero libres, habrá otros que se queden sirviendo a sus amos porque no conocen otra forma de vida, y el temor al hambre es superior al deseo de libertad. Eso pasó hace unos cien años cuando se logró la emancipación de la esclavitud de los negros en USA y en la América Hispánica.

Se puede entender que un país débil y pobre se mantenga bajo el yugo de uno poderoso. Pero si ese país joven comienza a dar luces de que es capaz de sufrir el dolor del crecimiento con independencia, a luchar con sus propios recurso para ser una patria libre y soberana, si con la inteligencia de sus jóvenes se pueden lograr relaciones de comercio, de intercambios, de turismo, y de muchas otras formas de progreso propio,sin la sombra de otro país súper protegiendo, entonces no veo de dónde puede salir ese sentimiento de dependencia y fusión. Y mucho menos ahora cuando es obvio que esa superpotencia comienza a decaer, y es odiada por una tercera parte de los otros países del mundo, donde por expandir sus tentáculos, destruyen, matan, tiran bombas, con la supuesta intención de expandir la democracia, aún cuando el más simple de los mortales de este mundo sabe que la intención real es la de mantener la hegemonía de la superioridad económica y poseer los recursos de esos territorios  invadidos.

Yo respeto a la Nación Norteamericana y no veo que tenga que desconectarme del mundo real de interdependencia con cualquier país poderoso, sea USA o cualquier otro, pero me avergüenzo de sus estilos imperialistas, y por nada del mundo deseo parecerme o ser confundida con uno de ellos. Estoy muy orgullosa de ser latinoamericana, de comunicarme en español y ser libre para poder pararme en cualquier parte del mundo y decir con dignidad: soy puertorriqueña.

 

Una Mirada a Rotterdam. Por Pilar Moreno

 

Llueve lento esta mañana en la que hasta el verde tiene un aire cansino. Lo único que muestra prisa es el paisaje cuando lo veo pasar a través de los cristales sucios del tren. Lo que abarcan mis ojos tiene la monotonía displicente de un estribillo repetido a lo largo del trayecto: árbol, pueblo, iglesia, más árboles, otra casa, y agua, siempre el agua hecha costumbre para la vista. Así, una y otra vez, hasta llegar a la meta de mi viaje de hoy: Rotterdam, nombre con vocales cerradas y fuerte acento como sello de los que viven en ella; de buena raza y personajes de nombre. Una ciudad distinta, que no se inmiscuye en las turbulencias del turismo. Ave Fénix que resurgió del fuego, ahora dotada de modernos diseños y atributos. Deseada y conquistada en su tiempo por españoles aventureros, y franceses de Napoleón. Y todavía siguen llegando nuevos conquistadores de fronteras y capital, y todos los que buscan algo más que un simple encuentro o una visita a uno de esos “coffee-shops” o al Euromast.

  ( Steen van de miljoenen tranen )

Sigue lloviendo lento esta mañana: es una lluvia silenciosa, que no se concede pausas. El estilo tradicional de la ciudad la admite sin reproches; está acostumbrada a la humedad constante del Delta, y nadie parece temer enfrentarse a la lluvia a pesar de que roba el paisaje y empequeñece el horizonte. Tampoco a mí me impide seguir esquivando paraguas y tranvías que chirrían irritados- con el ritual de encontrar las imágenes que conocí en aquel tiempo. Por eso, ¡qué me importa la lluvia si no se lleva ningún retazo de los recuerdos!

Hoy es algo más que me acompaña para poner el acento de autenticidad a este regreso.

 

 

Justo a tiempo. La memoria no es de naturaleza fiel y me engaña con nostalgias que cambian con la misma frecuencia de esta lluvia que me acompaña. Pero hoy es todo real como era el itinerario el día que llegué y que yo recupero, mientras las imágenes se van haciendo tangibles en el ambiente burbujeante, marchoso, de esta ciudad que ha tomado buena nota de las heridas de su pasado. Una circulación ordenada me trae a la realidad del día hasta que tomo de nuevo las riendas del presente: su contorno, la arquitectura, el trazado de las calles, la cultura, el arte, los monumentos, los parques -diferentes  en trazado y estilo- y un puerto activo que le dota de aromas y  sabores; todo como muestra de su carácter esforzado, en donde apenas puedo imaginarme que en otros tiempos algún café de época o un esforzado molino se asomara a las aguas interiores de la ciudad.

( La ciudad de noche)