Laberintos e Imaginaciones. Iasone Cañada. Emma Rosa Rodríguez.

 

 

Vuelvo a cerrar los ojos y deseo continuar en el mismo sueño. (Iasone Cañada)

Y ahora pretende vuesa merced repetir otra vez la misma historia. (Emma Rosa Rodríguez)

 

 Laberinto de sueños. Sueños en el laberinto . Por: Iasone Cañada Zorrilla.

 

Un sueño: una casa en pleno monte, entro en ella, (debe ser mía) y comienzo a mirarla con entusiasmo recorriendo cada rincón, cada habitación. Descubro cada cosa, la toco, la levanto y la dejo…reconociéndolo todo. Me siento dichosa y feliz. Al llegar a una de las habitaciones mas destartaladas, me doy cuenta que hay una pequeña puerta. La abro y …entro en otra casa. Enorme e infinita. Mi corazón esta tan lleno de entusiasmo que no puedo parar de reír. Lo hago porque no me cabe nada más dentro y así salen los sobrantes emocionales. Es el sueño de mi vida. Cuando parece que ya esta todo visto surge la sorpresa maravillosa de que sigue…que hay mas…y más. Lo recorro una y otra vez. Todo me parece un misterio a descubrir. Todo me parece posible.

  ( Periferia. Seurat)

                    

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Me despierto: un silencio. La noche. Un instante para recordar donde estoy. Otro instante para recordar quien soy.

 

Aun está el sueño en cada célula de mi ser…las emociones que ha desencadenado. La ilusión del descubrimiento. La sensación de un futuro distinto frente a mí.

 

Vuelvo a cerrar los ojos y deseo continuar en el mismo sueño. Lo consigo. Vuelvo al mismo lugar. Exacto. Regocijo. Y vuelvo a sentirme dichosa y llena de energía para sacar adelante ésa casa, en la que cabe, no solo mis proyectos anhelados sino toda la gente a la que amo y a la que amaré. Una casa abierta a la que llegar y en la que quedarse el tiempo en el que una se recompone, para poder continuar su vida. Llegan las primeras… nos ponemos al trabajo de reconstruir…

 

Me despierto: un gran silencio. Sigue la noche. Todo mi cuerpo está aun en el sueño. Pero estoy completamente despierta. No volveré de nuevo. Lo sé. Es tan fuerte la tristeza de tener que dejar ése sueño que me duelen las células…y su memoria infalible. Tardo horas en volver a ésta habitación y reconciliarme con esa idea.

 

Paso el día a varios centímetros del suelo, haciendo lo que hago normalmente, como si fuera otro ser, el que permanece dormido en mi interior velando por las cosas, por los momentos que deben ser vividos  a pesar de todo.

 

Solo quiero que llegue la noche, meterme en la cama, cerrar los ojos y volver a soñar…

 

                   ( Rusiñol. Glorieta al atardecer)

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Querida vida… ¿cómo se abren las puertas que dan a otras puertas, que no las encuentro despierta?

 

 Don Quijote lee a  Shakespeare. Por: Emma Rosa Rodríguez.

 

     Han transcurrido unos cuatrocientos años desde que Cervantes creó uno de los personajes ficticios más famosos de todos los tiempos y sin embargo parece que no ha pasado el tiempo. Quizá porque la figura del genial caballero cabalgando con su fiel escudero por los caminos de ésta, nuestra España, nos es tan conocida que no hay que hacer ningún esfuerzo para visualizarlos.

    

     Y yo me pregunto: ¿cómo sería Don Alonso Quijano en la actualidad?. Y me lo imagino, no a lomos de un caballo, evidentemente, sino en bicicleta y con la mochila al hombro en busca de aventuras y de buenas causas por las que luchar.

    

     Y pienso que, seguramente, se apuntaría a alguna O.N.G. o sería miembro de Greampeace para tratar de salvar al Planeta de la contaminación atmosférica o marina.

    

     Su silueta aparecería en los telediarios y podríamos verlo luchando a brazo partido en cualquier manifestación en defensa de la naturaleza o encadenado a un árbol para protestar por las talas indiscriminadas y la deforestación alarmante que sufren nuestros bosques. O, por qué no, peleándose, no con molinos o pellejos de vino, sino con esquimales y cazadores furtivos para tratar de salvar a las ballenas, focas, elefantes y todo tipo de animales que pudieran estar en peligro de extinción.

  ( Mariano de la Roca. Cervantes imaginando el Quijote)

    

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

     Estoy convencida de que la palabra justicia sería su lema, de que odiaría el racismo y la xenofobia y de que nuestro Don Quijote actual sería, en el fondo, igual que su antepasado, un hombre al que quizá tacharían de loco, que soñaría con otra realidad y con cambiar al mundo aunque le fuera la vida en ello.

 

 

     “En un lugar de La Mancha de cuyo nombre no me quiero acordarme…” circulan, en bicicleta y con la mochila al hombro, por una senda paralela a la carretera, dos hombres, uno es alto, delgado y de porte elegante, el otro bajo y gordito, con pinta de bonachón.

( Miguel de Cervantes. Balaca y Canseco)

     – ¿Podría decirme vuesa merced hacia dónde vamos?

    

     -No lo sé con certeza, amigo Sancho. Vamos a buscar causas importantes que defender, a desfacer entuertos y a repartir justicia por el mundo.

    

     -Pero señor, todo eso ya lo ha hecho su antecesor y acuérdese de los resultados tan malos que obtuvo. ¡Ay de mí! Y ahora pretende vuesa merced repetir otra vez la misma historia. Tenga  piedad, que aún estamos a tiempo de volver a casa. No me sea tan necio como él.

   

    

 

 -Sólo puedo responderte con  una famosa frase que leí en uno de esos apasionantes libros que tanto me gustan: “Ser o no ser, esa es la cuestión”, Sancho, amigo, y entérate bien: Yo fui, soy y seré… Siempre…