El Arte de la Ilustración. Memoria de Lakabe.

A día de hoy el mundo de la ilustración ha roto las barreras entre lo tradicional y lo digital, entre un estilo natural y costumbrista y lo casi real y fotográfico de las nuevas tecnologías. (Mireia. C. Zubiaurre)

 

Cada piedra, madera, cristal, viga, teja, aislamiento…reconstruido a través de los años por las personas que habitan Lakabe. (Iasone Cañada)

 

 Del Arte de la Ilustración. Por: Mireia. C. Zubiaurre.

 

¿Dónde reside el éxito de un libro bien ilustrado en el que el conjunto imagen-texto nos descubre una acertada combinación entre ambas formas de expresión?

 

Leer un libro sin imágenes en su interior, aunque hayamos sido previamente influenciados por el diseño de la portada, tiene un lado positivo y otro negativo, siendo ambos perfectamente discutibles. Leemos, y mientras lo hacemos nosotros mismos vamos creando en nuestra mente un paisaje, un lugar en el que los personajes se mueven, un escenario, una pequeña película personal según los datos obtenidos de entre las páginas del libro en cuestión.

Las ilustraciones, por su parte, preestablecen ese escenario parcialmente libre de creación y modificación en nuestra mente por lo que la imaginación no acaba de alzar el vuelo de igual forma que lo haría en caso de tratarse de un libro carente de imágenes. Los adeptos a las mismas defenderán su posición asegurando que la historia narrada adquiere más veracidad si el autor no solo ha imaginado algo que narrar, si no que también lo ha transmitido mediante dibujos u otros elementos pictóricos.

( Ilustración de la Divina Comedia. Ediciones Valnera)

Pero, ¿quién debería ilustrar un libro? ¿Su autor (o en su defecto algún ilustrador de su confianza), que es quien mejor sabe qué es lo que quiere y cómo lo quiere transmitir a sus lectores? ¿Y en el caso de que el autor hubiera fallecido y nos encontráramos ante una obra clásica? ¿Cómo ilustrar una joya literaria sin dañarla?

No serán pocas las ocasiones en las que tanto los aficionados a la lectura como los que no, hayan visto alguna obra clásica acompañada de diversas ilustraciones realizadas para la ocasión por algún maestro del género. La combinación, no obstante, no siempre da el resultado esperado y deseado. Imágenes y palabras se encuentran dentro de una misma obra, digna de coleccionistas de arte, no dependientes las unas de las otras si no más bien mezcladas al igual que lo hacen aceite y agua en un recipiente.

¿Cuántas veces hemos visto auténticas obras de arte literario adornadas con dibujos o acuarelas modernas, surrealistas, incomprensibles, totalmente anacrónicas con respecto al texto en si? El arte con el arte no hacen siempre buena pareja y menos aún si no se saben elegir los elementos que van a componer el trabajo final.

 

Son imágenes que nos permiten figurarnos un escenario y unos personajes que hacen que la historia pase de ser fantástica e irreal a algo con cierta consistencia y credibilidad. Imágenes que nos ayudan a encuadrar el libro que tenemos entre manos dentro de alguno de los géneros que componen el mundo literario y que nos animará a iniciar su lectura o desecharlo para continuar con la búsqueda.

                                                                                                        (Don Quijote. Ilustración Alaminos)

Existen otros trabajos literarios que basan su razón de ser en la ilustración misma por lo que el peso del interés (y de las miradas críticas) recaerá sobre lo general (el color, las formas, la primera impresión visual) y sobre el detalle. Son obras en las que prima la expresión pictórica sobre la textual, con imágenes y colores que ya desde las primeras páginas, desde los primeros retazos, nos van construyendo un ambiente imaginario en el que encaja el resto de la historia. Nuestra elección dependerá de si ese ambiente que el libro exhala desde sus ilustraciones es de nuestro agrado o si por el contrario no nos interesa o nos desagrada por completo, sin darle tan siquiera una oportunidad al cuerpo argumental del libro.

 

Obras clásicas interminables, episodios históricos complejos, leyendas, vidas de personas ilustres… Todo se vuelve más cercano al público en general (al infantil y juvenil en particular) cuando se presentan en libros correctamente ilustrados, con imágenes acordes a lo explicado mediante palabras, bien sea real o imaginario, pero siempre fieles a lo que se narra, sin necesidad de convertir la publicación en objeto de culto destinado a coleccionistas e interesados más por el continente que por el contenido.

  ( Faust. Ilustración de Harry Clarke)

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Igualmente dignas de mención son las obras ilustradas por el propio autor con esbozos y pequeños esquemas pictóricos resultado de un viaje o estudio etnográfico, de unos pensamientos personales. Estas obras adquieren otro cariz e importancia si se completan con esas ráfagas ilustrativas del autor, complementándose sentimiento e intelecto, expuestos ambos mediante palabras, dibujos y líneas pictóricas espontáneas.

 

A día de hoy el mundo de la ilustración ha roto las barreras entre lo tradicional y lo digital, entre un estilo natural y costumbrista y lo casi real y fotográfico de las nuevas tecnologías. Al igual que una obra clásica no puede ser ilustrada de forma incongruente, de la misma manera habrá que utilizar cualquiera de las técnicas pictóricas actualmente existentes. Toda obra no acepta la ilustración digital, como tampoco serían comprensibles aquellas que se verían acompañadas exclusivamente de ilustraciones más tradicionales, sencillas y artesanales en su elaboración cuando el texto requiere de unas imágenes más impactantes en colorido y efecto óptico. Nos queda la duda sobre si realmente una imagen siempre vale más que mil palabras o solo a veces.

 

 Arde Casa Ederrena. Por: Iasone Cañada.

Las letras y las palabras brotan de mi interior desordenadas, incautas, descompuestas. Hoy las siento y percibo como caminos por los que deslizar mis emociones, mis sentimientos… las imágenes grabadas en mi interior. Son ellas las que dan forma a todo esto. Son ellas las que al llegar hasta ti, me permite contarte… decirte… transmitirte…entendernos Y hoy esos caminos arden. No sé si sabré enhebrarlas…

 

Casa Ederrena ha sido calcinada por el fuego. Completamente. Todo. Cenizas. Rojo. Rojo abrasador. Humo inconsolable gris, negro, blanco, verde, azul.

 

Casa Ederrena, cuya puerta hermosa, de medio arco, de piedra fuerte, tan amplia, nos ha visto entrar y salir a ¡tantísimas personas! Nos ha acogido en infinitas ocasiones. Reuniones, fiestas, asambleas, hogar, calorcito en las noches heladas, fresca sombra para el verano, semillas secando, los frutos de la huerta, cientos de cuadros, esculturas, vidrieras, cerámica, muebles, las colmenas. El telar, la maquina de coser, el ordenata, y los escondidos cuartos en los que transcurre la vida de quienes la habitan. Acogedores y revolucionarios. Todo ha sido levantado por esas manos…por sus manos.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Cada piedra, madera, cristal, viga, teja, aislamiento…reconstruido a través de los años por las personas que habitan Lakabe. Por las que se ofrecen a echar una mano. Por las que están ahí, cuando hace falta. Por las que adoran el trabajo en equipo, el placer de trabajar de otra manera… ver surgir la nueva casa tal y como la habías soñado. Al igual que las otras casas del pueblo, las huertas, las cuadras. El trabajo de 28 años y de cientos de personas.

Manos magnificas, incansables, jóvenes, menos jóvenes, rotas, acogedoras, trabajadas, suaves para acariciar, para abrazar, para ofrecer.

 

Solo hacen falta unos segundos que convertidos en minutos deshacen todo esto implacablemente. Sin retorno. Rápido, brutal, ensordecedor.

Los seres alados que cuidan a los/as pobladores de Lakabe, no dejaron dormir pronto a nadie esa noche, en esa casa… todos/as andaban por ahí, hasta tarde. No dejaron que el fuego rozara nada más. A las 12 de la noche ya pudo el fuego.

 

Casa Ederrena, la que guardaba la memoria del pueblo. De Lakabe, de sus gentes, los archivos, la centralita, las cuentas, la vida de 28 años…

 

Casa Ederrena, donde las personas que vivían allí lo han perdido absolutamente todo. Llora mi vida toda, mis recuerdos, mi gente querida…¡tan querida! Este dolor recorre los más de 3000 km que me separan de ellos/as, y nos sentimos cerca, muy cerca.

 

 

 

 

 

 

 

 

Las ciberlíneas, al igual que el fuego, permiten que en unos segundos convertidos en minutos esta imagen llegue a todas las personas que hemos sentido Casa Ederrena, Lakabe y su gente amada, parte de nuestras vidas. El impacto, el dolor, las lagrimas y el grito desgarrado que surge del alma, pronto se convierte en un desparrame de generosidad, de amor incondicional por quien tanto nos ha dado. La solidaridad comienza en su magnifico rotar, y un hilo fino y luminoso, el que siempre nos mantiene unidas allá donde estemos, comienza a crear la futura reconstrucción de Casa Ederrena. Paso a paso…ya está en marcha, imparable, más bella que nunca, resurgirá una nueva Ederrena, con toda la sabiduría adquirida durante estos largos años, con todo el amor que ha desencadenado a su alrededor. Con la fuerza de estas y otras muchas manos, curtidas en tantas batallas, dispuestas.

Es tiempo de amor. Es el momento revolucionario en el que cada cual da lo que tiene a quien todo lo ha perdido.

Lo mismo que al mirar el cielo tomo conciencia de que caben en mis ojos miles de estrellas, planetas y galaxias, hoy se que mi corazón puede con esta batalla, porque lo siento unido a otros muchos. Juntos formamos ese universo para cubrir la pérdida de un pueblo, de sus gentes, y cuando giren su mirada hacia el horizonte, hacia el cielo, sepan con fuerza, que no estan solos/as.

* Doc. Alenarte*

La casa Ederrena del concejo de Lakabe (Valle de Arce) quedó  calcinada como consecuencia de un incendio.

Todos los vecinos del concejo de Lakabe, población autogestionada que se sitúa a la orilla del embalse de Itoiz, quedaron afligidos por la pérdida, no sólo por su valor material, sino también sentimental de esta histórica casa.*

Publicado en  Diario de Noticias. com.