Cenizas y Nieve: Colbert en México. Por Issa Martínez. El Bosco en ’s Hertogenbosch. Por Pilar Moreno

 

 

 

Logra una imbricación perfecta entre animales, personas y naturaleza, que es un verdadero deleite que entra por los ojos y recorre la sangre. ( Issa Martínez)

Son infinitas las veces que me he visto delante del cuadro, y siempre deja en mí una sensación de desasosiego e intranquilidad ante el enigma de lo representado.( Pilar Moreno)

Cenizas y Nieve: Por Issa Martínez.                            

Pluma a fuego

fuego a sangre

sangre a hueso

hueso a tuétano

tuétano a ceniza

ceniza a nieve

 

 

Hace un par de meses se presentó la exposición fotográfica de Gregory Colbert, en el Zócalo, en la ciudad de México, con exitosos resultados. Muchos fueron los visitantes y diversos los comentarios, pero muy favorables en su mayoría.

A mí me alegra que este tipo de eventos se presenten en la ciudad, pero sobre todo, que sea de forma gratuita, como fue el caso de dicha exposición. Un gran acierto, ya que de esta forma, toda la gente tiene acceso a un evento cultural, lo que está demás decir que es justo.

                                                                          

                                                                       

                                                     

En lo personal, y sin importarme si el trabajo de Gregory es fotomontaje o no, a mí me parece que el señor es un artista en toda la extensión de la palabra. Logra una imbricación perfecta entre animales, personas y naturaleza, que es un verdadero deleite que entra por los ojos y recorre la sangre.

Yo, y hablo por lo que me hace sentir cuando miro sus fotografías, diría que es un poeta visual. Hay versos latiendo en sus imágenes, en las luces y sombras, en los movimientos que su lente capta al realizar sus videos. Pero sobre todo, creo que hay una filosofía muy particular de vida, muerte y dolor, que no distingue entre seres humanos y animales.

                                                                                                                               

La paz, armonía y quietud que destilan sus imágenes, es algo maravilloso.

Ashes and Snow -cenizas y nieve- es el título-concepto que maneja en la mencionada exposición.

Los elementos naturales se combinan y fungen a manera de santuario. Las luces y sombras, como plegaria…

Yo sentí la necesidad de expresar en palabras-versos, muy a mi manera lo que tal vez no puedo expresar con frases sencillas y cotidianas. Por eso quiero compartirles esto…

 

 

                                 

 

 

Imbricación Sagrada.

 

Imbricación sagrada, mujer para la sed

seres de agua sin fronteras para el espíritu.

De agua es el amor, y de sangre sin matiz

que desbrizna sus ternuras en el aire.

 

Hombre-entorno, puro silencio de sol

en los desaterrados respiros de la arena.

Savia continuada en la canción sin muerte

cuando el cielo pare los latidos de las piedras.

                                                                                          

Infinita la palabra con la que el pájaro

cabe en el hombre sin nombre,

se consagra el sigilo de la luz

cuando el viento se vuelve madre,

y padre, el derretido ámbar del horizonte.

No hay orfandad en el destierro del odio,

no hay desamparo para los ojos que amamantan al dolor

con el compás de la calma y con la ignorancia

que nos hace desconocer si los árboles nacen

a partir la tierra,

del cielo o dentro del silencio partido.

Hay anagramas consagrados naciendo de las entrañas del agua,

que explotan en el arborecer entre la vida y la muerte.

 * El Poema Imbricación Sagrada, es autoría de Issa Martínez*

** Las palabras en cursiva del inicio pertenecen al lema de la exposición**

Jerónimo en ‘s Hertogenbosch: el mundo de sus sueños. Por :  Pilar Moreno.

“Mis oscuros demonios, mi color del infierno …”

(Rafael Alberti)

   (El Jardín de las Delícias. El Bosco)

Descubrí en el “Jardín de las delicias” la fascinante inquietud que transmite El Bosco. Un atractivo más para que mi curiosidad por Jerónimo van Aeken se convirtiera en una obsesión continua. A la inquietud que produce entrar en un mundo de números y símbolos -que te hacen vislumbrar los peligros que el pincel sugiere- se une el deslumbramiento por el rosa en los desnudos, y, ¡porqué no reconocerlo!, cierta frustración al no poder llegar a descifrar de una manera cierta qué mensaje nos quiso dar a conocer el pintor.

 

Hay algo en esta obra que me compromete a volver. Desde mi primera visita, son infinitas las veces que me he visto delante del cuadro, y siempre deja en mí una sensación de desasosiego e intranquilidad ante el enigma de lo representado. Presiento en sus imágenes más de lo hasta ahora conocido, un mensaje olvidado, y cierto juego trágico del artista para esquivar unas fuerzas superiores y opresoras de la época en que vivió. Pero, ¡quién es este hombre que ha conservado todo el misterio de su nombre y su figura que guarda con sigilo la historia! Fue necesario acercarme hasta su tierra, ‘s Hertogenbosch, en la región de Brabante, para intentar palpar su presencia, descifrar su actitud y el lenguaje que nos llega desde sus pinturas.

 

Es una ciudad con una marcada identidad. El ambiente histórico, sus calles, los variados restaurantes y alegres terrazas, el buen gusto en las tiendas, muestran el carácter cultural y hospitalario del sur de Holanda con un aire agradable y acogedor. Ahora recorro la ciudad con el recogimiento y la ilusión de descubrir a mi admirado artista. No se sabe con exactitud la fecha del nacimiento del pequeño Jerónimo -tampoco hay mucha más información de su madurez- pero la Edad Moderna hacía su entrada ya con cambios y descubrimientos. En aquel tiempo, ‘s Hertogenbosch era rica en agricultura y ganadería, con una población en su mayoría artesana dedicada a la construcción de la Catedral San Juan Evangelista, -vidrieras y relieves- y que sería la más importante representación del gótico en aquellos momentos en su entorno. Más tarde, tanto la catedral como la ciudad se verían envueltas en los avatares de la Reforma.

Hoy hace sol, pero un aire frío me empuja con descaro por las calles. Mayo está llegando a su fin, y sin ambargo echo de menos el abrigo de los inviernos. Es fácil imaginarse la preferencia del pintor por no querer salir de su tierra: iglesias, capillas, abadías y conventos, callejuelas, la plaza del mercado, y las preciosas fachadas de más de quinientos monumentos conservan un cierto aire medieval que nos hace retroceder en la historia. En el lugar donde se encuentra la catedral existió una iglesia románica que, poco a poco, fue siendo sustituida por la gótica de ahora. Para Jerónimo van Aeken sería una visita obligada el pasar por la Catedral, primero en la adolescencia y más tarde en su madurez, interesado en el avance de las obras. ¡Cómo iba él a saber que sufriría dos incendios y llegaría a ser -durante un tiempo- una iglesia protestante!

 

Paseando por esta ciudad abierta e iluminada de ahora es difícil imaginarse que fuera fuente de inspiración en la obra del artista. Por un lado la región prosperaba ya en los albores de la Edad Moderna, con una corte borgoñona que tocaba a su fin. Más tarde, con la monarquía católica española, llegarían conflictos y luchas hasta conseguir la independencia que tanto deseaban. La fe se empleaba como arma por quienes decían querer conservar su pureza, y muchos que fueron considerados herejes y brujas terminaron sus días en la hoguera. Fuego, castigo, miedo, supersticiones, como energía necesaria que impulsara su pincel. ¿Fue entonces El Bosco un provocador, o había una crítica oculta en su pintura, era un hombre valiente o simplemente atrevido y con ganas de innovación? A estas dudas mías no he encontrado hasta ahora ninguna respuesta satisfactoria .

   ( Hertogenbosch)                               ( Escultura en s´ Hertogenbosch )                                        

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Sigo mi paseo por el centro de ‘s Hertogenbosh en un intento de descubrir -cosa que no es siempre fácil- lo que queda de aquella época detrás de las fachadas que han renovado más tarde. Mucho de lo que hay tiene sus orígenes en la Edad Media, pero no hay hoy nada que me haga pensar en un pasado oculto o lleno de peligro. La ciudad que visito proyecta una imagen activa y dinámica, que conserva con orgullo la herencia que le han dajado los años. Lo demás son sólo sueños -y un resto que es todavía secreto- que tomaron forma en la imaginación del pintor.