Abanicos de cine: Por Virginia Seguí

Es por tanto normal que los técnicos encargados de adecuar los escenarios y la indumentaria de los actores según las diferentes épocas en donde se desarrollará la acción, lo incorporaran como un elemento más de uso común; aunque a veces, su propia creatividad consigue obtener valores añadidos a los propios y característicos del objeto; dándole algunos usos que se salen de lo corriente, como veremos a continuación.

Abanicos de cine.  por:  Virginia Seguí.

Pues sí, es cierto, un objeto tan popular como el abanico no podía dejar de ser un elemento importante en el séptimo arte; es bien sabido que este objeto de ascendencia asiática y amerindia consiguió extenderse por el mundo y convertirse en uno de los objetos más utilizados por el hombre, ¡que digo por el hombre! Más bien por la mujer que fue quien supo sacarle mejor partido, dándole numerosos y variados usos. Es por tanto normal que los técnicos encargados de adecuar los escenarios y la indumentaria de los actores según las diferentes épocas en donde se desarrollará la acción, lo incorporaran como un elemento más de uso común; aunque a veces, su propia creatividad consigue obtener valores añadidos a los propios y característicos del objeto; dándole algunos usos que se salen de lo corriente, como veremos a continuación.

                                                             

Hemos seleccionado varios fotogramas; en algunos casos podemos verlo utilizado de modo tradicional, este es el caso de la imagen de actriz Gloria Swanson, en la que podemos ver a la actriz en una de sus interpretaciones consideradas, por sus contemporáneos, como desfiles de modas, dado el despliegue de vestidos, joyas y objetos que lucía en ellas, entre los que se encuentra el abanico, como sucede en esta ocasión; en la que podemos distinguir uno de pequeño tamaño, con el país confeccionado en un fino encaje que complementa su elegante indumentaria. (Fig.1)

 La siguiente imagen corresponde a la actriz española, Raquel Meller, en el papel de Carmen, film rodado bajo la dirección de Feyder, obra que, al parecer, no satisfizo a ninguno de los dos y que se enmarca dentro de los tópicos del pintoresquismo español; en ella, la Meller, completando la imagen tópica de tonadillera española como bien indican los caracolillos de su pelo, luce un abanico con el país decorado con flores sobre fondo rojo muy propio del personaje. (Fig.2)

 

 

 Este es, quizás, también el sentido que tiene la imagen de Marlene Dietrich, en su papel de Concha Pérez en la película El diablo es una mujer, conocida también como <Capricho español o Tu nombre es tentación> dirigida por Sternberg en 1935, y basada en el argumento de una novela de Pierre Loti : La femme et le Pantin, en la que el director creó un cierto pastiche en el que mezcla varios ambientes y en el que parte de la caracterización de la protagonista se sustenta en la peineta que luce confeccionada, probablemente en carey, en forma de gran abanico que remata con algunas flores. (Fig. 3)

Otros ejemplos que podemos considerar de uso tradicional, o al menos  adecuados a la época histórica en la que suceden; son las películas de ambientes orientalistas o del antiguo Egipto, en el que la decoración y la indumentaria se han adecuado a lo que se conoce de la época, algo que además sucede desde los primeros ejemplos del cine mudo, como vemos en el fotograma de la obra de  Georges Méliès: Si yo fuera rey. (Fig.4) en el que podemos apreciar los típicos abanicos de plumas con los que los sirvientes refrescaban a reyes, emires y/o emperadores a la vez que les liberaban de los molestos insectos propios de la zona.

Esto mismo sucede en el caso de la coproducción Los Diez Mandamientos, dirigida por Cecil B. DeMille en 1956, en el fotograma podemos a Anne Baxter como Nefertari, hija de Seti I y futura esposa de Ramses II, película que, según aparece en los créditos, fue rodaba bajo el asesoramiento de técnicos y especialistas pertenecientes al Instituto Oriental de Chicago y del departamento de Antigüedades de Luxor; el fotograma seleccionado presenta un amplio y espectacular abanico de plumas en manos de uno de los sirvientes que acompañan a la todavía princesa Nefertari. ( Fig. 5)

 

Dentro de la moda de inspiración chinesca, puede inscribirse el siguiente ejemplo que hemos seleccionado, perteneciente al musical Zielfield Follies, rodado por Vicente Minelli en 1946, consistente en una sucesión de números musicales sin demasiada conexión; en el seleccionado: Limehouse Blue; representa la trágica historia en la que un joven y pobre chino: Fred Astaire; enamorado de  una joven china de alta e inalcanzable extracción y  Lucille Bremmer; interpretan el tema, a de modo pantomima, ayudados por una pareja de abanicos cada uno imitando los bailes tradicionales chinos. (Fig.6)

 

 

 

Ahora, quizás, los usos que más llaman la atención por su espectacularidad son los que dan al abanico un uso llamativo, extravagante e incluso sexi, como podemos ver en los siguientes ejemplos.

 

 

 

El maravilloso tocado que lleva la actriz María Montez,  llamada la reina del tecnicolor, en la película: La salvaje blanca, dirigida por Richard Brooks en 1943, que no es más que un abanico de plumas, parecido a los que hemos visto en la secuencia de Los Diez Mandamientos, que tiene por vástago el cuerpo de la actriz y que abandonando su tradicional uso de aventador o amoscador, ha pasado a convertirse en un espectacular sombrero, difícil de olvidar. (Fig.7)

 

No menos llamativa y espectacular en la indumentaria de la actriz estadounidense Louise Brooks, musa de Jean-Luc Godard, y de otros intelectuales como: Henri Langlois, Ado Kiroun o Lotte Eisner; quienes recuperaron su imagen, después de treinta años de haber rodado su última película, tras ver unas antiguas copias de las películas que había rodado en Europa, a finales de los veinte, bajo la dirección de Pabst: La caja de Pandora y Tres páginas de un diario. No obstante la chica lo merecía pues su estética es realmente impactante, desconocemos si la imagen seleccionada en este caso pertenece a alguna película concreta o es una de las fotografías que la Fox hizo de la actriz para promocionar su vena exótica, en cualquier caso el abanico, que a modo de corsé, coloca delante de su busto dotan a la imagen de una fuerte sensualidad digna de destacarse. (Fig.8)

 

 

 

 

 

 

 

Para terminar tenemos una imágen de la sex-symbol francesa: Brigitte Bardot, con un atuendo basado en dos sencillos abanicos con los que se confeccionado un atrevido bikini, que le permite lucir sus mejores galas destacando sus mejores cualidades, para mejor disfrute de los caballeros. (Fig.9)

 

Esto no es más que una pequeña muestra de la presencia del abanico en el cine, seguramente si seguimos buscando encontraríamos infinidad de fotogramas con los que deleitarnos; lo que nos hace admirar cada vez este maravilloso objeto cuya versatilidad y variadas utilidades no dejan de asombrarnos.