Capercaillie, la música del urogallo escocés: por Alfredo Rodríguez Iglesias

Todos ellos vienen de la música tradicional escocesa, cuyos temas siguen cantando, la mayoría de las veces en escocés, y muchos de los cuales fueron aportados por Karen quien los aprendió a su vez de su abuela, Elizabeth MacNeil, quien fuera una reputada cantante en las islas del norte de Escocia…

 

Capercaillie, la música del urogallo escocés. Por : Alfredo Rodríguez Iglesias.

 

Resumir la importancia musical de Capercaillie (urogallo en gaélico) es una aventura ciertamente condenada al fracaso, por la enorme calidad de los miembros que integran la banda, y por el impresionante legado discográfico que nos ha dejado después de más de 20 años de andadura. Con esta salvaguarda por delante, voy a ofrecer unas pinceladas sobre un grupo clave para entender la historia musical escocesa con proyección internacional

Karen Matheson, Donald Shaw y Marc Duff, junto con otros tres músicos que terminaron por abandonar el grupo, son el núcleo fundacional de Capercaillie. Todos ellos vienen de la música tradicional escocesa, cuyos temas siguen cantando, la mayoría de las veces en escocés, y muchos de los cuales fueron aportados por Karen quien los aprendió a su vez de su abuela, Elizabeth MacNeil, quien fuera una reputada cantante en las islas del norte de Escocia; mientras que Donald Shaw, marido de Karen, proviene de las bandas de bailes tradicionales, una de las cuales dirigía su padre de quien aprendería a tocar el acordeón, y todo el repertorio de jigas, reels, lamentos, y música vocal que forman la parte fundamental del folclore escocés.

 

Era el año 1983, cuando se produce el nacimiento de Capercaillie, y al año siguiente de su fundación logran autofinanciar su primer disco que llevó por título Cascade, un primer trabajo grabado y mezclado en tres días, y donde todavía no se aprecia casi nada del estilo que dará vida al estilo Capercaillie, grupo que va a recibir una incorporación muy interesante, cuando el violinista Charlie McKerron entre en la formación incorporando con él la variedad de temas que se dan cita en al costa este del país.

Crosswinds, el disco que editan en el 87 se puede considerar como la clave de la carrera musical del grupo, y no sólo porque les abrió las puertas de los Estados Unidos, sino porque el grupo ya empieza a definir un estilo personal en el que se dan cita la tradición con la modernidad, digamos, para entendernos, que dejan el toque folclórico de su primer trabajo, y ya entran en el terreno del folk, ese en el que los temas tradicionales reciben un barniz de modernidad de la mano de instrumentos electrónicos y arreglos que le dan un aire novedoso a unos temas puestos al servicio de auténticos virtuosos.

Manus Lunny, otro músico de nivel impresionante, entrará en el grupo en el 88, y será su hermano Donald, otra figura absolutamente imprescindible en ese panorama musical, el encargado de producir Sidewalk,  Delirium y Secret People. Donald ya tenía tras de sí una trayectoria musical más que consolidada, después de tocar con bandas tan imprescindibles y míticas como Planxty, Moving Hearts o la Bothy Band, y ya había sido productor de Clannad.

Poco a poco, Capercaillie se va introduciendo en la electrónica, y aparecen elementos que les llevan al rock, pero también a rozar conceptos más propios de la new age, todo ello con el apoyo impresionante de la voz de Karen Matheson, quien ha editado varios discos en solitario, que se ha convertido en la seña de identidad más clara de esta formación que ya ha anunciado que Calling it a Day (expresión inglesa que se refiere a retirarse cuando aún se está a tiempo), será el último trabajo discográfico ya que han decidido disolver el grupo por la cantidad de compromisos que tienen sus diferentes miembros, y una vez que finalice la gira que están llevando a cabo a lo largo del verano el grupo ya sólo se volverá a reunir para sacar a la luz ese último disco, y Capercaillie ya entrará por la puerta grande en el terreno de lo mítico, y algunos podrán decir con legítimo orgullo aquello de “yo estuve en aquel concierto de Capercaillie, y sabéis qué, todavía tengo la piel de gallina”.