Juan Benet: Londres Victoriano: Por: Alena Collar.

Reedición de Juan Benet; Londres en el recuerdo, una época y sus protagonistas.

Juan Benet: Londres Victoriano. Por : Alena Collar.

A Juan Benet lo conocemos todos por Volverás a Región. Es su obra más ambiciosa según tengo entendido desde el punto de vista literario pero también de esfuerzo puesto en ella. Digo “según tengo entendido” porque confieso que yo aún no la he leído.

Con Juan Benet me ha ocurrido singular caso de prevención: en su día, en el tiempo en el que una lee de todo y a todas horas, es decir, durante la adolescencia, tuve que leer algún articulo suyo en el instituto donde estudiaba y el profesor debió elegir mal, porque no acerté a encontrarle el gusto.

Y lo dejé – desafortunadamente- pasar.

Digo desafortunadamente porque este año de gracia han salido varios libros-unos reeditados y otros casi inéditos, bien de artículos literarios, bien – como éste que comento- de recreación histórica y cultural de una época determinada, y, al leerlos, he lamentado muchísimo el tiempo en el que me perdí a un escritor así.

Londres Victoriano es un excelente libro por lo ameno, pero también por la calidad literaria que se asienta desde un profundo conocimiento histórico y cultural de lo narrado.

Libro de ágil Prosa, sencilla, de trazo corto, es decir, de adjetivo justo y sin ornamentos que perturben.

Tiene Benet una singularidad expresiva que lo acerca al lector; el sentido del humor, tan falto en la literatura actual; digo, el humor teñido de ironía, el humor sin la chabacanería del que no sabe escribir y lanza un párrafo grueso para epatar al público, en la fe de que éste, al reír la chocarrería, lo justifica. Y no. Quien lee ironías groseras y se ríe no justifica nada, salvo la suya; Benet utiliza el humor para acercar la narración, para humanizar a sus personajes, para dejarnos entrar en ese Londres casi como paseando al lado suyo, cómplicemente.

Pero además, Benet ilumina un tiempo y un país a la manera de los hueco grabados de las revistas a las que se refiere. A su lado, vemos desfilar las profundas contradicciones de una época en la que, bajo la hipocresía moral del “todo bajo la ley”, se agitaban conflictos sociales, morales, políticos de una nación tan poco flemática como para no soportar a sus propios mitos. Como el de la propia reina, que, tal sombra del periodo histórico que se retrata, atraviesa el libro con los mismos claroscuros que la sociedad sobre la que reinó.