La Recolección de Montse Turá. Crítica de Alena Collar

 

 

 

Viene a Referencias un libro que tiene dos cualidades a destacar: la calidad de sus fotografías, originales de la autora, y la calidad de sus textos.

Los textos de Montse Turá son una gavilla de poemas y prosas, una “Colección” como ella titula a esta serie de escritos. Una gavilla que, breve en cada uno de ellos nos hablan a través de las imágenes y las palabras de cosas tan sencillas como vivir, morir, amar y desencontrarse.

En  su mayoría ( 39) escritos en castellano, nueve en catalán, atraviesan la desolación de lo habitual con una mirada detenida, con palabras muy sencillas, sin ornamentos, con el adjetivo justo, con una implícita nostalgia que casi no se hace visible, por ejemplo en “así aprenderé a vivir”, dice Turá:

 

“Me pintaré con barniz transparente

para imaginar que no estoy,

o quizá cerraré los ojos con fuerza

para no ver lo que esta pasando.

Me taparé los oídos

para no oír la risa ni el llanto

ataré mis manos en la espalda

para que nadie me escupa en ellas,

coseré mi boca para no morder;

ahorraré mis energías

para no herir,

o pediré una extradición

hacia ninguna parte”

 

En micro relatos como el titulado “Hoy”, en el que la única frase deja al lector con la necesidad de entablar un diálogo que, quizá como la autora, sabe inútil pero inexcusable; dice la escritora:

 

“Hoy

Hoy voy a tirar todo a un container.”

 

 

Literatura viva, llena de actualidad, de sencillez, de profundidad. En ella se encuentran gestos de la vida real,  como en el relato “una noche larga”, cansancios y hastíos como en el poema – brevísimo- “Hábito”, preguntas por la función del escritor, como en el poema “Palabras”…