Conjunción de Planetas. Por: Iasone Cañada. Aprender a leer a los cien Años. Por: Emma Rosa Rodríguez

 

Mientras, yo, ese yo cotidiano, se rebela y enfurece buscando una justicia, que no tiene el poder para ejercerla. (Iasone Cañada)

Casi nunca es buen momento para morir. (Emma Rosa Rodríguez)

 Conjunción de Planetas. Por : Iasone Cañada.

 

Conjunción de Planetas: (Diario de Verano: Agosto 08-08-08) . Por: Iasone Cañada.

18:08

Me pregunto por los corazones compartimentados…porque a pesar de ser verano y de que la luz recorre la tierra traviesa y resplandeciente, hay corazones que rotos en trazos de miseria y amor dibujan una vida, donde no se muy bien qué gana… si la miseria o el amor.

 

Hoy la alineación de cuatro planetas, convierte el atardecer en un momento memorable ya que hace miles de años, que no sucede nada igual. El universo que nos contiene lleva su ritmo, inalterable para la percepción humana. La manera de medirlo se nos escapa por su inmensidad, su inaccesibilidad, su lejanía.

 

 

Así me siento ante esos corazones impenetrables. ¿Qué debiera alinearse en sus vidas para que rotos los diques, el amor inunde esa miseria? ¿Sabrían discernir el privilegio de formar parte de ese instante? Son corazones encogidos e inconmovibles. Anhelo su lejanía del mío. No siempre es posible.

 

Hoy quisiera ser cualquiera de los 4 planetas que alborotarán el mundo del cielo y sabiéndose mirados por millones de ojos extasiados, lucirán extraordinarios. Sentirme gravitando en el espacio. Plenamente en mi sitio, realizando aquello por lo que la cadencia del universo infinito, me mantiene en órbita. Sin pensamientos. Sin sentimientos. Sin elecciones. Gravitar imantada en cualquier galaxia.

                                                                             

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Quisiera alinear mi existencia fuera del alcance de los meteoritos fulgurantes que tropiecen donde tropiecen todo lo arrasan y devastan. De los seres-meteoritos.

Alinearla con los puntos de luz suficientes, para crear un eje sobre el que emerja el equilibrio de la fuerza. Estable y hermosa. Mi propia fuerza.

 

He vivido momentos a través de las fisuras por las que se filtra la realidad, accediendo a experiencias asombrosas e irrepetibles. El misterio de esos intervalos me lleva a constatar lo poco que se del mundo en el que se mece la experiencia de la vida, de mi vida. El misterio del universo me hace pensar que los canales por los que acceder a su comprensión, no deben ser los habituales… (Sigo buscando). El misterio de los seres-meteorito me deja muda. Me dejan vacía. Me dejan sin nada.

 

Cuando miro desde mi propio corazón, busco esa mirada única que todo lo abarca, en la que todo es posible, en la que todo cabe. Hoy la sé alineada con los ejes de mi alma, buscando en lo ilimitado, la capacidad de contener en una sola visión, el recorrido de los corazones cercanos (incluidos los meteoritos). De todos ellos.

Infatigable, sigue en la búsqueda y seguirá hasta encontrarla. Mientras, yo, ese yo cotidiano, se rebela y enfurece buscando una justicia, que no tiene el poder para ejercerla.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

22:08

Acabamos de entrar en casa. Hace frío ventoso fuera. Las nubes se han desdibujado en el cielo, para dejarnos presenciar la bella alineación de esta noche. Mágica. Única. Magnifica. Hemos estado con la mirada hacia el cielo, largo tiempo. ¿Acaso somos capaces de captar su significado? ¿Tenemos los medios para intuirlo, al menos? Simplemente nos hemos sentido participes de un momento trascendente. Es en el alma, parte de ese universo, donde una vez más encontraremos las respuestas… algunas de ellas… las que somos capaces de escuchar, de entender, de asimilar.

Es ese extenso infinito el que conoce el territorio de las cosas, encaminando las circunstancias de nuestra vida, cual pieza de un puzzle, a su justo lugar.

 

 

23:37

Me acurruco en el edredón calido y suave. Miles de estrellas ahora gravitan en el firmamento…y mientras mi alma vuela por ese mundo del cielo, en búsqueda del saber que necesito, que me falta para hacer frente a tantos momentos de la vida, voy durmiéndome en la confianza del orden divino. Confianza. Confiar. Soltar.

 

Aprender a leer a los Cien Años. Por Emma Rosa Rodríguez.

 

Hay personas que no deberían morirse. Esta frase, dicha y oída muchas veces, nos hace pensar siempre en grandes hombres o mujeres que destacan por su genialidad o sabiduría o, incluso, por su bondad y su dedicación a los demás.

Pero hoy, no quiero referirme a ninguna de esas. Simplemente, quiero hablar de una “pequeña” y anónima mujer peruana que a los 104 años pudo, al fin, cumplir su sueño de aprender a leer y a escribir.

Con semejante edad, es lógico intuir que la muerte le está rondando bastante cerca, y a mí me causa una profunda tristeza pensar en eso que, evidentemente, ha de suceder a no mucho tardar o que, pudiera ser, ya hubiera ocurrido porque esta noticia la conocí hace unos días.

Ya sé que la muerte, en la mayoría de las ocasiones, nos parece injusta y que casi nunca es buen momento para morir, salvo en el caso de los enfermos terminales o que viven entre grandes sufrimientos sin posibilidad de curación. Y, a simple vista, cuando vemos o imaginamos  a una mujer de más de 100 años, no podemos evitar pensar en esa muerte como lo más normal que puede ocurrir. No la tacharíamos, pues, de injusta en este caso.

 

Sin embargo, a mí, sí me parece tremenda y terriblemente injusta. Cuando se tiene la capacidad, las ganas y la ilusión de conseguir una grandísima hazaña como es  aprender a leer y a escribir a los 104 años uno no debería morirse en mucho tiempo. Por lo menos, debería poder vivir algunas décadas más para disfrutar de su recién estrenado aprendizaje.

 

Quizá, yo estoy escribiendo estas líneas y esa “pequeña” gran mujer ya no está en este mundo y su sueño se ha mutado en el sueño eterno…

Si fuera así, a mí me gustaría creer que en el lugar donde esté, entre libros y lápices, sigue viviendo ese sueño que soñó vivir en vida…

* La fotografía de este articulo está tomada de crónica viva donde pueden ustedes leer la información de referencia que dió lugar al mismo*