Estampa para un paisaje quieto. Por Alena. Collar

El verano dobla en preludio de viñas. Uva. Amarillea el paisaje ondulado por el primer aire fresco. Campo azul y verde, naranja y oro. Vuelan vencejos. Los grajos dormirán en el borde del campanario de la iglesia. Y sonarán las campanas. Las viejas campanas de un viejo pueblo a la luz de agosto. Por el sendero entre polvo sin aquietar y piedras, guijarros y arenisca, sube una bicicleta. Despacio. Una silueta se enmarca en el contraluz de la cuesta. Brevedad de la sombra dibujando los pedales. Pasa un perro. Por el rastrojal cabecea un tractor anacrónico. Se suspende la hora de un aroma a mosto.

Aún no. Pero ya, en el viento viene cantando septiembre hacia la nostalgia.