Sorolla en Málaga: Lectura de una exposición.Por: Pilar Moreno.

Desde 1922, fecha en que salieron hacia Nueva York, es la primera vez que viajan a España. (Pilar Moreno)

 

Sorolla en Málaga. Lectura de una exposición. Por: Pilar Moreno.

Sorolla me tenía idealizado el mar en estampas de un ordenado comportamiento, pero el pintor que he visto este verano en Málaga no viene a competir con sus azules, sino a dar una visión personal de España. Catorce grandes murales, donde recoge detalles de la cultura, las tradiciones, y la vida del país en aquella época -ya con cierta intranquilidad entre huelgas y juntas militares- colgaban en los muros del Centro de Arte Contemporáneo.

 

Desde 1922, fecha en que salieron hacia Nueva York, es la primera vez que viajan a España. No habrá sido fácil el traslado, dado el volumen de algunos de los murales que tuvieron que ser desmontados de sus marcos. Impresionan las medidas, en particular la primera pintura mostrada: Castilla, La fiesta del pan. Con sus casi catorce metros de longitud y más de tres metros y medio de alto, es la más grande de las expuestas. Lo mismo para esta obra que para las trece restantes, Sorolla buscó sus musas viajando por toda la península; paisaje, gente, vestimenta, celebraciones y fiestas, todo lo que hiciera ver en sus pinturas los diferentes caracteres. Castilla, Andalucía, Extremadura, Valencia, Cataluña, Aragón, El País Vasco, Galicia, Ayamonte, todas con la esencia y el alma de la tierra representada.

  (El Encierro)                                                       

Sorolla pinta al natural, su inspiración nace al aire libre en los pueblos que visita, trazando bocetos entre la luz y las sombras del día, y esa aproximación a la naturaleza la siente también el visitante que se acerca a la pintura, que se contagia de las mismas emociones que las vividas por él. Asi ocurre en el lienzo de Los nazarenos, en el que los personajes se muestran en un plano abierto hacia el exterior, una conexión entre los retratados y el visitante, que  transmite la espiritualidad del momento. De igual manera ocurre con El baile; aquí la alegría es contagiosa y el movimiento palpable, y hasta parece que se alcanza oír acordes de guitarras y palillos. La generosidad de colores hace las naranjas apetecibles en el mural dedicado a su tierra natal, Las grupas; necesitaría sólo acercar la mano para sentirlas. Se presiente el mediterráneo en el azul y en esa brisa que mece suave los estandartes y te acerca el perfume de la fruta en sazón. El trazo extrema su delicadeza en los trajes, en la riqueza de las telas; es el imán que atrae hasta el centro de la composición.

   ( El Baile)                                                          

Un itinerario por la geografía y las costumbres de la época. El palmeral, El mercado, La romería, El pescado, Los bolos, La jota, Los toreros, El concejo del Roncal, de nuevo el mar en La pesca del atún, y otra vez Andalucía con El encierro. Este lienzo -de unos veintisiete metros cuadrados- me hace regresar hasta este paisaje del sur, el camino de tierra bordeado de chumberas, con un fondo de viñedos que ponen el verde en una pintura de colores comedidos donde tampoco falta el blanco. El cielo, el aire, los toros -todavía sumisos- algún que otro relincho de los caballos, y las voces de los mayorales, me trasladan a la Andalucía viva de entonces y de ahora, la de siempre. Me cuesta trabajo separarme de él, y sigo envuelta en una nostalgia cercana de tradiciones y costumbres. Quizás sea este lienzo -por su proximidad al campo y mi admiración al toro bravo- uno de mis preferidos. Pero, aunque cada uno de estos lienzos tiene su propia historia, todos forman parte de una narración completa que nos acerca al pueblo español.

 

Sorolla terminó esta obra en 1919 para ser enviada a la Hispanic Society of America, pero cuando la exposición se celebró en 1926 ya hacía tres años que el pintor había fallecido. Ahora son sus lienzos los que hacen un recorrido por España. ¡Qué lejos estaría Sorolla de pensar en que su trabajo iba a ser tan peregrino, y qué oportunidad para conocer estos catorce murales mientras están de nuevo en el país donde vieron la luz! Es por eso que este agosto, a pesar de que en Málaga el termómetro rozaba los cuarenta grados, salí a la calle e hice de mi visita al museo un homenaje al pintor de la luz.