La Ermita de la Trinidad, albergue de Peregrinos. Por: Iasone Cañada.

 

Un lugar que cada día escribe su historia, que cada día deja en la presencia de quienes pasan por ahí, un gran eco. ( Iasone Cañada)

 

 

 

 

 La Ermita de la Trinidad, albergue de Peregrinos. En Arre, Navarra . Por: Iasone Cañada.

 

Es la mañana perfecta para un paseo… el otoño comienza a dar ese color especial a la tierra, que húmeda, tiene ese aroma extraordinario e indescriptible. El río Ultzama está tranquilo y en esa paz, los pasos se deslizan suaves, llevándome casi sin querer hasta esta Ermita románica, pequeña y encajonada por el río y el convento de la Trinidad de Arre, antiguo hospital de peregrinos/as. Me paro y leo disfrutando los carteles que describen este enclave, contándome un poco de su historia, un poco de su presente.

 

 

 

 

 

Mientras atravieso el puente medieval de seis arcos, constato que estoy en un emplazamiento muy especial del Camino de Santiago, ya que cuando vienes por el “Camino Francés” este es el 2º lugar al que llegas (el anterior es Larrasoaña) y que te permite un descanso.

 

 

 

 

 

Si. Estamos en pleno “Camino”a su paso por Navarra. Llegan desde Roncesvalles, a unos 35 Km. de aquí, y ARRE es parada obligada y deseada. Reponerse, avituallarse…

 

Pienso en las personas que deciden hacer este viaje, que cargan sus mochilas con aquello que saben imprescindible y se lanzan por senderos difíciles y cautivadores. Es un viaje que comienza cada día y cada noche, cierran los ojos sin saber como será el amanecer siguiente. Hay quienes van aligerando su mochila a lo largo de los kilómetros y hay quienes caminan con todo su peso. Hay quienes se rinden y quienes siempre encuentran la manera de terminar la jornada.

 

Por eso miro ahora con otros ojos, este hermoso rincón del río Ultzama. Si antiguamente era un hospital de peregrinos/as, deduzco que el peregrinaje de aquellos tiempos, tenía un sentido diferente al de ahora. Cada cual elige una razón, lo suficientemente poderosa para permitirse llegar hasta el final. Al final de su propio recorrido.

 

 

 

 

 

 

 

 

Volviendo a la Ermita… intento acercarme a ella, para lograr un foto mejor, pero me resulta imposible. Está todo recién llovido. Frondoso. Salvaje. Así que me conformo con unas vistas igualmente preciosas. El edificio que se conserva, formó parte de un conjunto que constaba de Hospital, Albergue y Basílica, aunque no existe documentación sobre esto, hasta el siglo XVI. La única huella románica que nos ha llegado es  la cabecera de la que fuera la iglesia, del Siglo XIII.

Toco con las manos los gruesos muros como si pudiera atrapar todo aquello que guardan en su memoria.¿Cuantos seres han pasado por aquí? Siglos de historia reposan y permanecen en este terreno, en este puente, en cada piedra. Oraciones y plegarias. Esperanza y milagros. Anhelos y sueños. Promesas. Amor.

 

Trinidad de Arre… si… lugar de peregrinos/as.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

El albergue es solo un lugar en el que dormir, refrescarse y retomar fuerzas para la siguiente etapa. Especialmente para quien hace dichas etapas caminando.

 Del albergue, el “Camino” continúa por la calle Mayor de Atarrabia-Villava que enlaza con la calle Mayor de Burlada hasta Pamplona.

Ahora es mediodía. Atarrabia está en fiestas y los peregrinos y peregrinas, sin saberlo, se adentran por un camino inesperadamente festivo, alegre, especial. Como aliciente comienza la fina lluvia que aquí llamamos, zirimiri.

 Yo también me adentro detrás de las mochilas, siguiendo sus pasos, hacia la música y la gente que en fiestas, lo llena todo.

 

 

 

 

Aunque llueva.                                                      

 

 

 

 

 

 

 

La calle Mayor de Atarrabia-Villava, siempre ofrece al/la peregrino/a, un momento placentero ya que no solo le provee de todo aquello que necesita, sino que además, en fechas como estas, puede compartir unas fiestas, entrañables y abiertas.

O sentarse a la mesa en esta comida popular…

 

 

 

 

 

 

Va quedando atrás, Trinidad de Arre… los peregrinos/as que marchan delante de mi, ya tienen la mirada en la siguiente parada, en la siguiente etapa. Y los que salieron esta mañana temprano de Roncesvalles, la tienen puesta en el albergue de Arre.

 

Un lugar que cada día escribe su historia, que cada día deja en la presencia de quienes pasan por ahí, un gran eco. Peregrinos y peregrinas que al ser apercibida su memoria por otras manos, por otros corazones, sentirán la riqueza de lo vivido, de lo adquirido.

Agur, hermosa ermita de Arre…adiós.