Vida y magia: entornos y sortilegios. Recordando una Presentación. Por: Carmen Amaralis.

El diez de octubre, se presentó en la Universidad de Puerto Rico, el libro Vida y magia: entornos y sortilegios. Lo presentó la Dra. Miriam Gonzáles, catedrática en literatura puertorriqueña, libro del que es autora la Dra. Carmen Amaralis Vega.

El texto que les presentamos es un extracto de la  reflexión a vuela pluma de doña Carmen, nacida al calor del recuerdo de dicha presentación.

 

 

Vida y Magia: entornos y sortilegiosRecordando una presentación. Por: Carmen Amaralis.

 

La canasta con margaritas me tomó por sorpresa. Ya en ese momento mi alma no aguantaba más emociones juntas.
Ese día llegué al auditorium con una hora de anticipación, necesitaba asegurarme de encontrar al conserje que lo abriera y limpiara cualquier rastro de alguna actividad del día anterior.
Mientras esto ocurría, se iba llenando el auditorium con los más de ciento cincuenta estudiantes de la conferenciante y bastantes de los míos.
Entonces vi entrar a mi Decano, luego a mi Rector acompañado de su esposa, luego al director de mi departamento, y finalmente a la responsable de mi estado de tensión. La ansiedad me producía escalofríos y dolor de cabeza.
Eso de desnudar el alma y ser mirada por el ojo crítico de un profesor de literatura es un estrés terrible. Cómo analiza un extraño el llanto haciendo surcos en el rostro, cómo interpreta una extraña los mil remolinos de sangre que parten de mi vientre seco, los huesos floreciéndome en flores, la dermis delicada de dios revistiendo mi frágil esqueleto.
Luego siguió un protocolo ardiente entre aplausos y risas, llantos y sonrisas puestas por frases de elogio.
Oh Dios mío, los elogios son una mezcla de placer y dolor pintando el rubor de mi rostro, acariciando el alma con seda virgen, lamiendo la sal de mis heridas.

Y llegó el final de aquel placer-tortura sintiéndome muy viva, casi muerta, ruborizada y tibia, como tantas veces, pequeña y agradada por la voz parlante, según se me explicara. Si, se me dijo que soy fuerte, directa, trasparente, pero cómo, si me siento débil, y mil intrigas internas no me permiten ver esa trasparencia que todos me atribuyen…

Pero llegaron las margaritas justo a tiempo. Y aquel par de besos en mis mejillas me devolvieron a una realidad de carne y hueso, de afecto verdadero, de poesía viva en los abrazos y los agradecimientos.
Y acepté las flores como se acepta la vida y la magia de un manantial prístino sobre la turbidez de mis entornos y sortilegios