El Arte de la Música: alrededor de Bach. Por Pilar Moreno

No hace mucho tiempo fui a ver una exposición que tenía como tema la música como instrumento de comunicación y las diferentes facetas del arte en su historia. La exposición dejaba mirar la música y escuchar los cuadros, y observar su influencia, tanto en el pasado como en el presente, mostrando también su lado travieso y desenfrenado.

(Pilar Moreno)

El Arte de la Música: alrededor de Bach. Por:  Pilar Moreno.

Hoy he asistido a un concierto. La música siempre me atrae aunque después provoque sentimientos enfrentados. Es un medio poderoso. Despierta pasiones, enamora y puede llevar al éxtasis: el amor hace cantar (Jacob Cats), o como decía Jacob Westerbaen, “aprende a tocar el laúd, aprende el clavicémbalo, las cuerdas tienen el poder de acariciar el corazón”; pero también entristece, produce miedo y euforia. Tiene influencias positivas y otras que lo son menos

 Ya en la Edad Media muchas obras de arte tenían como tema lo musical, generalmente en asuntos religiosos. La iglesia pensaba que con ella la palabra de Dios llegaría con más facilidad al creyente; por esta razón años más tarde se ordenó musicalizar un gran número de pasajes bíblicos. Incluso los protestantes -como Lutero y Calvino- vieron su valor. Una muestra de música religiosa la tenemos en composiciones como Pasión según San Mateo, La misa en si menor, Cantatas,… de Juan Sebastián Bach, del que decía Albert Schweitzer que era el más gráfico de los compositores. Más adelante, en la pintura flamenca de los siglos XVI y XVII, cada vez con más frecuencia aparecieron retratos y representaciones familiares donde la música y los intrumentos musicales tenían un lugar importante.

No hace mucho tiempo fui a ver una exposición que tenía como tema la música como instrumento de comunicación y las diferentes facetas del arte en su historia. La exposición dejaba mirar la música y escuchar los cuadros, y observar su influencia, tanto en el pasado como en el presente, mostrando también su lado travieso y desenfrenado. Lienzos de Jan Steen, de Hendrich Sorgh, de Vermeer, de Rembrandt, hacen ver que la música es un factor determinante para un estado de ánimo, que puede ser igualmente curativo. Según Aristóteles algunos sonidos serían capaces de producir una catarsis en el espíritu enfermo del paciente y devolverlo a un estado normal.

Quizás sea ésto consecuencia de la armonía entre el espíritu y el cuerpo, entre la música y el hombre, lo superior y lo terrenal. A partir del siglo XVI y XVII, la música entró en el círculo familar; en diversos retratos flamencos y holandeses de ese tiempo se representa la armonía familiar al situar ambos cónyuges en una misma línea musical.

 Aunque no hay que decir que estas normas no eran válidas en el momento que esta actuación tenía un tinte oficial: en este caso no había sitio para la mujer. Existía una música noble y otra de baja categoría; esta jerarquía se hizo constar también entre los instrumentos musicales: la gaita no estaba bien vista y tuvo que cargar con las consecuencias, la zambomba era un instrumento despreciable, incluso el laúd estaba asociado con la sexualidad y la prostitución.

 

Una de las pinturas más curiosas de la exposición es el lienzo “El concierto en el huevo”, probablemente de Jerónimo El Bosco. Se trata de unos cuantos personajes, sentados dentro de una cáscara de huevo, que cantan dirigidos por un monje, acompañados por arpa, laúd, y trompeta. Están rodeados por atributos extraños y de dudosa naturaleza. El texto y la composición que podemos leer en el libro de música que el monje muestra, no es de ningún tema religioso, como se podría esperar de una persona con hábito, sino amoroso.

 

 

Un cuadro que intriga por las muchas historias e interpretaciones que se ven en el cuadro. La exposición mostraba todas estas facetas de la música y nuestra relación con ella desde el pasado hasta nuestros días. Así, por medio de viejas y nuevas obras de arte, fragmentos musicales, y con la ayuda de instalaciones ingeniosas se daba vida a la música, y permitía a jóvenes y mayores practicar con instrumentos desconocidos, bailar con los campesinos de Pieter Breughel con música del siglo XVII, descubrir cómo suena el “Jardín de las Delicias”, y mucho más.

La música es sin lugar a dudas una fuente de inspiración. También lo es un buen compositor. El programa del concierto de hoy, por la orquesta de estudiantes del conservatorio de Arnhem, con el título “Alrededor de Bach”, está compuesto por obras de Christoph Graupner, Antonio Vivaldi, Telemann, y Wilhelm Friedemann Bach. Ellos sintieron -de una manera u otra- la influencia de Juan Sebastián Bach. Todas las piezas fueron ejecutadas con la maestría de verdaderos profesionales; de ellas destaco Il tempesto di mare RV 433 de Vivaldi, donde los músicos se entregaron totalmente al acento y al juego que les marcaban los violines.

                                                                                         

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Johann Sebastian Bach en 1748. Por Haussmann

                                                                                         (  Órgano de Weimar. Donde Bach compuso

                                                                              toda su obra entre 1708- 1717)