Relatos de un cineasta asturiano. Por : Emma Rosa Rodríguez.

Hay libros y libros. Y no voy a referirme a los de texto ni a los científicos, técnicos o similares, sino a los que sirven para entretener o para olvidar problemas, para matar el tiempo en las estaciones mientras una espera a ese tren que te llevará de retorno a casa o para que la espera en la consulta del médico no sea tan desesperante.

 

Tampoco voy a hablar de un best seller, no, todo lo contrario, voy a comentar sobre un sencillo y humilde libro que estoy leyendo y cuya lectura me tiene enganchada relato a relato, y maravillada también.

 

Lo descubrí por casualidad en un estante de la biblioteca y fue como si me llamara, le sentí susurrar: “¡schisss, schisss, léeme…!”

 

Y le hice caso…, y no me arrepiento.

 

 

Relatos de un cineasta Asturiano. Gonzalo Suárez . Por : Emma Rosa Rodríguez.

    (G. Suárez )*

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Bien, ahora que ya le supongo a usted, suficientemente intrigado, o al menos eso espero, voy a desentrañar el misterio; aunque para misterios geniales los que encierran las 340 páginas del libro del cineasta y escritor asturiano Gonzalo Suárez, se titula Relatos, así a secas, sin aspavientos ni parafernalias, sencillamente lo bueno está dentro, entre sus hojas, en unas historias tétricas y sin embargo cómicas, entre unos personajes que parecen reales pero que viven situaciones tan estrambóticas que una no sabe si reír o llorar con sus aventuras-desventuras y con los desenlaces, que provocan una curiosidad imposible de resistir en el lector que continúa leyendo el siguiente relato con la misma intriga que el anterior y así, sucesivamente, porque lejos de repetirse y aburrir, las situaciones absurdas e hilarantes se producen una tras otra, cada una más original que la anterior.

 

 

 

 

 

suarezHay que tener mucha imaginación para montar un negocio de venta de libros a distancia, como la tiene uno de los personajes en cuestión del libro, porque los destinatarios de los envíos no están vivos, sino muertos, y claro, como dice el protagonista los muertos nunca protestan ni pueden probar que ellos no han hecho semejante pedido, por supuesto sus familiares se limitan a pagar el paquete, al fin y al cabo es poca cantidad y teniendo en cuenta que debió de ser una de las últimas voluntades del difunto… 

Claro que en estas historias puede suceder de todo, también puede haber un cadáver que susurre mientras está tendido en el sofá, misterio que intenta desentrañar el compañero de la mujer que murió a las ocho de la tarde, quizá es que le remuerde la conciencia porque a ella la había colocado en el diván mientras que él se había acostado en la cama, aunque como bien alega el personaje: “La había colocado en el sofá del comedor, porque era más lógico reservar la cama para los vivos, y el único vivo que quedada en la casa era yo”…

 

Y así podría estar contando y desvelando parte de los relatos que estoy leyendo y descubriendo en este pequeño gran libro, pero eso no tendría gracia y creo que es mejor que los descubra usted por sí mismo, porque Gonzalo Suárez los narra mucho mejor de lo que pueda hacerlo yo.

 

Ah, se me olvidaba, la primera de las historias se titula: “¿Quiere usted rabiar conmigo?”

 

No me negarán que es sugerente, ¿verdad?…

 

 * La fotografía de Gonzalo Suárez pertenece a la web de Cajastur en su sección de noticias. Pertenece al archivo del 26-9-2007*