Textos Creativos de: Macías Berenguer y Araceli García.

Este cinismo, esta doble moral,

este “lo siento” si no se ha sentido. (Macías Berenguer Ivars)

Como rastro sólo queda

un sombrío siseo. (Araceli García)

 

 

 

 Inventario. Por Macías Berenguer Ivars.

 

clarodeluna

 

Este viento tirano que se ceba

en el otoño con las hojas secas,

lluvia de pétalos, por primavera.

Estas fachadas que lloran piedra,

este verde que, erre que erre, su estancia

reivindica en grietas de la acera.

 

 

 

 

Este cielo triste que vida escancia

 

a pesar de los pesares, a pesar

de las tristezas, de la esquizofrenia

del viandante, deleite en el paladar

sobrio de las macetas. Sumo y sigo.

Este cinismo, esta doble moral,

este “lo siento” si no se ha sentido,

estas barbies con pechugas al aire,

este yonqui y este bacalao frito.

Estas nalgas enormes, estas caries,

este bienestar que ignora a los espías,

esta videovigilancia: Donaire

en el gran cuerpo de la policía.

Estos pezones erectos de frío,

estas caras curtidas, -pararía

de hablar, pero de perdidos al río-.

Esta Eva fumadora empedernida,

éste, su Adán, el fumador pasivo,

adicto a observar a la vecina

por la ventana, cómplice del crimen.

Estas horteras en la limusina

paseando por la ciudad el himen

desvelado. Viciosas reprimidas

en busca de semejante espécimen.

Estas lenguas con sus malditos pelos,

estos eufemismos, estos tapujos,

este hipócrita recato, este credo,

por sobremesa, jerez y no orujo,

este oloroso e insonoro pedo,

si callado, no se le quema al brujo.

Este inminente peligro de incendio,

este suicida loco en el viaducto,

este infeliz bebiendo en silencio,

el pakistaní con salvoconducto,

la gaviota con cara de mal genio…

Este no poder tirarse un eructo.

Esta manifestación de mendigos,

paellas en la sección “congelados”,

este cuervo y mi té de las cinco,

estos cirros sobre parques privados,

cuentagotas calando con ahínco…

Este terco llover sobre mojado.

Este meditado esconder la mierda

bajo la alfombra de los arrabales,

no se ve desde el yate de la reina

la chusma bañada en sal y vinagre.

Este escaparate que al quinqui peina,

este bulo: Viviendas oficiales.

Estos cementerios con sus lápidas

del año mil ochocientos y pico,

esta soledad envuelta en lánguidas

bufandas a cuadros, estos abrigos

que niegan el cuerpo, estas áridas

pisadas, este sabañón maldito.

Estas casas de apuestas que reclutan

bolsillos y esperanzas del currela,

este rastro dominguero de insulsas

menudencias, esta noche que en vela

amanece, la mar…Salvaje inmunda;

maquillaje de gaita que camela…

¡Qué dios enfermo juega a la ambigüedad!

-¿Jardín artificial?, ¿maleza agreste?-

¡quién mueve los hilos a su voluntad

de mi musa podrida y decadente!,

de Edimburgo, hermosa y terrible ciudad,

esta puta del viejo continente.

 

Versos Malheridos. Por: Araceli García Lopez.

 

Desafían distantes

mis versos malheridos.

 

Se deslizan indolentes.

Transformados. 

Breves vestigios   

que reposan en cauces

resignados.

 

El ínfimo albor funesto

muere marchito casi al nacer.  

 

Como rastro sólo queda

un sombrío siseo

y unas mutiladas estrofas 

que se ríen de mí

inmisericordes.

 

tormentasobreca

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

No me puedo morir. Por : Araceli García López.

 

Muda…

Callé las razones de mi indolencia.

 

Fui presa de la mariposa liviana,

de la irreverente desilusión,

 del lamento censurado.

 

Y sigo aquí,

anclada en el trasiego,

con la boca cerrada.

 

              Boca sin lengua…

                             Vela sin mecha

ni aroma.

 

Cansada de caminar despacio

 

                                       sin poderme morir.

 

* Imagenes: Claro de Luna. Munch. Tormenta sobre Campo Arado. Max Pechstein*