Poetas Cubanos I.Nogueras. Por: Pedro Antonio López. Escritores Negros.Por: José Julio Perlado

Wichy mismo era un personaje, el clásico jodedor cubano investido de una suerte de hálito. (Pedro Antonio López Cerviño)

En 1925 se publica “The New Negro, An Interpretation” en la que se mantiene la teoría de que un nuevo negro ha nacido, y en la que éste se libera de su complejo de inferioridad y busca su propio camino en una sociedad de mayoría blanca. (José Julio Perlado)

 

 

 

 

Poetas Cubanos. I- Luís Rogelio Nogueras. Por: Pedro Antonio López Cerviño.

 

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Para mí que a Luis Rogelio Nogueras alias Wichy o el Rojo, nacido en 1945 en La Habana, es uno de los que hay que apuntar en la lista de los grandes poetas cubanos. En 1967 obtiene el Premio David con Cabeza de Zanahoria un breve cuaderno de poemas en los que ya se avistaba su grandeza lírica.

 

Wichy incursionó con éxito sin par en el cine (trabajó en el guión de la película cubana El Brigadista de Octavio Cortazar) en la novela (Y si muero mañana) en el periodismo y la crítica. Pero fue en la poesía donde afiló su pluma.

 

 

 

Cultivó, y de hecho es uno de sus mayores representantes en Cuba, la llamada poesía conversacional, coloquial, de la existencia, exteriorista o quien sabe cuántos términos más se empeñan en inventar los críticos para designar lo indesignable.

 

noguerasSu poesía era -es- una extraña muestra de lirismo y sarcasmo, de ingenio bello, de inusual factura y originalidad. Wichy mismo era un personaje, el clásico jodedor cubano investido de una suerte de hálito donde se mezclaba – se mezcla- lo mágico real y lo real mágico.

 

Sabedor de las culturas más universales, viajador de medio mundo, no escapó de ciertas felonías que se clavaron en las espaldas de algunos intelectuales cubanos en los aciagos años setenta. Pero como todo lo verdadero y fiel emergió de las cenizas, de las aguas, de las cuevas tal como el ave,  el pez o la fiera Fénix.

 

Signó con su obra una manera de ser, de ver y de hacer la poesía. Fabulador de desmedido parangón, mentiroso genial, bromista de oficio, mujeriego a ultranza. Todo un paradigma.

 

Entre sus libros, que cuento como de cabecera, están Las quince mil vidas del caminante e Imitación de la vida con que obtuviera el prestigioso Premio Casa de Las Américas en cuyo jurado estuvo esa vez José Saramago.

 

Dicen que murió a mediados de la década de los ochenta de una extraña enfermedad. Pero cuidado, a lo mejor es una de sus bromas y en cualquier momento se aparece entre el sombrero y las suelas de los zapatos a leernos otro de sus estelares poemas.

 

Yo, definitivamente apuesto por Wichy, dondequiera que esté.

 

*Las fotografías proceden de la web Centro Cultural Pablo de la Torriente Brau.

*Para más información sobre el autor se puede consultar Cuba Literaria. En el enlace aparecen poemas del autor.*

 

 

 Escritores Negros. Por: José Julio Perlado.

 

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“Soy un hombre invisible. No, no soy uno de aquellos trasgos que atormentaban a Edgar Allan Poe, ni tampoco uno de esos ectoplasmas de la películas de Hollywood – cuenta el gran escritor negro norteamericano Ralph Ellison en “El hombre invisible” (Lumen )-. Soy un hombre real, de carne y hueso, con músculos y humores, e incluso cabe afirmar que poseo una mente. Sabed que si soy invisible ello se debe, tan sólo, a que la gente se niega a verme. Soy como las cabezas separadas del tronco que a veces veis en las barracas de feria, soy como un reflejo de crueles espejos con duros cristales deformantes. Cuantos se acercan a mí ven lo que me rodea, o inventos de su imaginación. Lo ven todo, cualquier cosa, menos mi persona”.

 

 

 

 

 

 

 

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Nacido en Oklahoma en 1914, Ralph Ellison estuvo marcado en su infancia durante los años 30 por Dallas y Kansas City, uno de los grandes centros del jazz del Suroeste. De niño se interesó por la música, llegó a realizar estudios musicales y leyó a Maupassant y a Shaw en la biblioteca de un amigo blanco cuyos padres eran profesores. Más tarde fue descubriendo lo que él llamaba “la rica literatura oral” de las iglesias, de los patios de escuela y de los barberos; trabajó en un drugstore en donde escuchó relatos y cuentos folklóricos. Pasado el tiempo comprobó, al encontrarse con la poesía de T.S.Eliot, que los poemas del inglés le parecían próximos al jazz, y empezó a hacer lecturas sistemáticas de Gertrude Stein, Hemingway, Herman Melvilla y Twain. Fue poco a poco consciente de la herencia cultural de Norteamérica y del trasfondo popular negro del que él había salido. En 1937 pasó a estudiar escultura en Nueva York y allí encontró a otro escritor negro muy destacado, Richard Wright, que le iniciaría en Henry James, Conrad y Dostoievski. Obtuvo más adelante una beca de la “Academia Norteamericana” de Roma e impartió clases en distintas universidades. En 1952 publicó “El hombre invisible“, que recibiría el Nacional Book Award para el mejor libro del año.

 

 

Indudablemente Ralph Ellison es uno de los escritores negros más importantes que ha dado Estados Unidos. “El hombre invisible” está escrito con el deliberado propósito de denunciar la situación del negro evolucionado y consciente en un mundo de hombres blancos, y esta gran novela simboliza el problema de la discriminación racial a través del mito de la invisibilidad.

newnegro Pero el gran Renacimiento negro había comenzado después de la guerra de 1914. La revista “The Crisis” constituyó un elemento capital, puesto que todos los escritores negros que tuvieron deseos de expresarse encontraron en ella por vez primera un órgano propio en la que todo el que quiso pudo probar suerte. En 1925 se publica “The New Negro, An Interpretation” en la que se mantiene la teoría de que un nuevo negro ha nacido, y en la que éste se libera de su complejo de inferioridad y busca su propio camino en una sociedad de mayoría blanca.

 La fascinación ejercida por el mundo de los blancos sobre los escritores negros se revelaría igualmente en muchas obras. James Weldon Johnson muestra, por ejemplo, en uno de sus libros, a un artista mestizo eligiendo por desesperación su asimilación a la sociedad blanca, antes que reivindicar su pertenencia étnica. También otro autor, Jean Toomer (1894- 1967), de tez bronceada, dos veces casado con mujeres blancas y que pretende no saber si es blanco o negro, aunque su origen afro-americano sea seguro, interviene en la literatura. Otro autor, Walter White, con “Flight“, presenta una ciudad en la que los negros quieren ante todo “hacerse aceptar”. Pero los escritores negros más importantes de Norteamérica – aparte del citado Ellison – han sido James Baldwin y Le Roi Jones.  Baldwin es el novelista negro más discutido, ya que que muchos críticos no han querido ver en él más que a un ensayista. Nacido en 1924, hijo de un pastor negro, ejerció barios oficios en Nueva York y en París y entre sus obras destacan “Otro país“, “Nada personal” y “Blues para Mr. Charlie“. “¡Hombre blanco, escúchame! – señaló Baldwin en una declaración de principios – Un hombre es un hombre, una mujer es una mujer, un niño es un  niño. Negar estas evidencias es abrir las puertas al caos más profundo y más mortal y, dentro de la vida del hombre, más infinito y más eterno que las visiones medievales del Infierno”.

 

La negritud como tema se había mantenido en obras muy importantes, algunas de ellas escritas por William Faulkner, como su gran novela “Luz de agosto“. “El negro – dirá  Faulkner en febrero de 1958 – no es todavía capaz de ser más que un ciudadano de segunda categoría. Su tragedia consiste en que todavía no está calificado para la igualdad más que en la medida en que tiene sangre blanca. No le bastará pensar y obrar como un blanco. Deberá pensar y obrar como el mejor de los blancos, porque si el blanco, a causa de su raza y de su color, puede poner en práctica la moral tan sólo el domingo, es decir un día por semana, el negro no puede fallar ni apartarse del recto camino”.

 

 

Palabras,  reflexiones y semblanzas que se iluminan hoy de forma distinta y  con una luz nueva, cuando un Presidente negro está a punto de tomar las riendas de los Estados Unidos.