Libertad y sus preguntas. Por: Alena Collar.

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¿Dónde paramos la línea de lo que se decide en libertad y de lo que decidimos porque “otros, como yo”, piensan así y es razonable?… ¿Dónde nos detenemos a enfrentarnos con nosotros para saber que cuando decimos sí, somos solo nosotros los que decimos sí, o cuando decimos no, solo a nosotros nos ocupa ese no?

¿Dónde ponemos el tope a lo que no es libertad sino agresión, a lo que no es opinión sino resentimiento, cómo dejamos clara la línea divisoria entre una expresión razonada de nuestro criterio y un mero tirarse a la piscina “porque lo digo yo” ?…

 

 

 

 

Libertad y sus preguntas. Por : Alena Collar.

 

 

La libertad es una palabra tan vieja que la usamos sin pensarla. Libertad para hacer, para pensar, para decir, para protestar, para manifestarnos, para afirmar, negar, contradecir o apoyar.

Ay, la libertad, qué cosa más rara…

La libertad sí, pero ¿qué carajo es?…

Libertad para opinar sin dar razones sobre arte, cultura, libros, espectáculos, y cuando se me pregunta, cuando se nos pregunta porqué somos insultantes, porqué descalificamos, responder: “uso mi libertad de expresión”.

Ejerzo presuntamente mi libertad. Pero, ¿la ejerzo realmente?…

Es decir, ¿valoro, contrapeso, y decido lo que yo pienso, o dejo que me lo digan otros, decido según la opinión del Partido, del medio de comunicación, de la organización en la que estoy- con entera libertad-, de la profunda charla entre amigos que-como yo- son libres para opinar?…

¿Dónde paramos la línea de lo que se decide en libertad y de lo que decidimos porque “otros, como yo”, piensan así y es razonable?… ¿Dónde nos detenemos a enfrentarnos con nosotros para saber que cuando decimos sí, somos solo nosotros los que decimos sí, o cuando decimos no, solo a nosotros nos ocupa ese no?

¿Dónde ponemos el tope a lo que no es libertad sino agresión, a lo que no es opinión sino resentimiento, cómo dejamos clara la línea divisoria entre una expresión razonada de nuestro criterio y un mero tirarse a la piscina “porque lo digo yo” ?…

Eso es lo complicado, a mi modo de ver, aunque sean “filosofismos”, saber dónde somos de la libertad, desde dónde  la elegimos,  desde dónde la ejercemos. Y sí, ser libres hasta para decidir que esa libertad la elegimos desde otros que también la eligen así; pero no engañarnos, no  decir en este caso “desde mi libertad”, sino “desde la libertad de quienes me acompañan en ella”.

Quizá a veces la libertad ejercida en común ha conseguido muchísimo más que la suma de muchas libertades individuales ejercidas de modo errático. Eso es cierto, pero no nos engañemos, busquemos siempre dónde está la nuestra, en qué punto del mapa se sitúa, no escribamos desde mi libertad cuando no es de uno sino de muchos, y al revés, no nos adjudiquemos libertades de otros que pudieran no coincidir con las nuestras. No opinemos “libremente” como si blandiéramos un mazo con el que golpear a quien – también libremente- no opina como nosotros.

 

Seremos quizá entonces más libres.