17 Hippies. La música sin fronteras. Por: Alfredo Rodríguez. La Música Brasileña I-La Música Popular. Por: María Luisa Tamarit

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Ni son 17 los integrantes del grupo, ni fueron nunca hippies. (Alfredo Rodríguez)

Aquellos encuentros marcaron el carácter de la música brasileña y fueron la cuna de otros estilos más modernos, todos ellos de un marcado raigambre popular. (María Luisa Tamarit)

 

 

 

 

  

17 Hippies. Por: Alfredo Rodríguez.

La primera noticia que recibí de la existencia de este peculiar grupo alemán, la recibí a través de un comentarista anónimo que a un artículo relacionado con el músico armenio Arto Tunçboyaciyan me escribió: “Grande Arto. Para tu gusto busca 17 Hippies”. Así, tal cual, y eso despertó mi curiosidad. Primera parada Youtube, evidentemente, y lo que me fui encontrando terminó de acentuar mi curiosidad por conocer la carrera musical de este grupo.

Así fui descubriendo un grupo abigarrado que funciona casi más como una trouppe circense que como un colectivo musical al uso, como ellos mismos han dicho en alguna ocasión. Peculiaridades que ya empiezan con el nombre, ya que ni son 17 los integrantes del grupo, ni fueron nunca hippies, de tal forma que ni ellos saben explicar por qué se llaman como se llaman, y lo único seguro es que hace 14 años que iniciaron su andadura musical, reuniéndose una vez a la semana y con la premisa de que cada uno de ellos tenía que tocar un instrumento diferente al suyo habitual, y así entraron en la formación el ukelele, el banjo, la gaita o el acordeón, lo que dio origen a un sonido que desde entonces les ha venido caracterizando. La otra premisa, era la de ser capaces de tocar en cualquier lugar lo que les llevó a optar por una formación acústica.

groupeMusicalmente hablando, en su repertorio se dan cita ritmos que tienen que ver con el klezmer (música judía), la música de los gitanos del este de Europa, canciones alemanas, sonidos del norte de África, rock-pop, jazz, la música clásica, que forman un conglomerado de una enorme riqueza. El coordinador de todo ello es Christopher Blenkinsop, que ejerce de maestro de ceremonias y de director de esta peculiar big band.

El caso es que con ese nombre de 17 Hippies son conocidos en los ambientes musicales, y con él vienen desarrollando una carrera musical en la que se incluyen discos, música de películas, y colaboraciones con un montón de músicos diferentes. El grupo nace en el año 1995 y a lo largo de todos estos años, han puesto en circulación un total de 11 discos, el último de los cuales salió a la luz el año pasado bajo el título de Heimlich (En secreto). De la grabación de ese disco Christopher ha dicho: “Cuando llegamos al estudio a grabar, el técnico nos preguntó: ¿dónde están las canciones? Y le dijimos: No las tenemos, vamos a terminarlas ahora. Por eso el disco se titula En secreto, porque no sabíamos qué iba a salir de allí. Tuvimos que sentarnos en el estudio y escribirlas en 4 horas para aprenderlas, tocarlas y grabarlas.”

Un grupo siempre abierto a las influencias que pueden recibir de aquellos lugares que visitan, como cuando visitaron el estado de Lousiana donde entraron en contacto con la música cajún, o cuando estuvieron en el norte de África y grabaron el disco Ifni en 2004. Facilidad para asimilar influencias y facilidad para tocar con músicos que vienen de ambientes muy diferentes a los suyos, como en el caso de Marc Ribot o Tom Waits, dos de los músicos con los que grabaron 17 hippies play guitar (2006).

Tampoco el idioma es un problema para ellos, y en su repertorio encontramos canciones en francés, inglés o alemán, en las que todos los músicos tienen su momento de gloria, para dar forma a un estilo ante el que es imposible permanecer impasible.

 

 

Los Sonidos de Brasil. I- La Música popular Brasileña. Por: María Luísa Tamarit.

  (Lundú. Danza popular de Brasil)

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Para muchos, Brasil es sinónimo de samba, un género musical de raíces africanas que nació en los barrios más humildes de Río de Janeiro y fue creciendo y madurando hasta convertirse en el prototipo de la música popular brasileña. A otros, les evocará la música erudita brasileña, un género que floreció en la primera mitad del siglo XX en los salones y encontró a su principal representante en el compositor Heitor Villa-Lobos (Río de Janeiro, 1887 – 1959).

 

 

 

 

 

A partir de 1888, año en que fue abolida la esclavitud de Brasil, los afroamericanos protagonizaron una lenta y progresiva integración social que favoreció la influencia entre ambas formas de música, la popular y la erudita. Aquellos encuentros marcaron el carácter de la música brasileña y fueron la cuna de otros estilos más modernos, todos ellos de un marcado raigambre popular, como la bossa nova o el baião.

       

Orígenes de la Música Popular Brasileña.

    ( Maracas tradicionales)

maracas1Antes de que Brasil fuera colonizado por los portugueses en el siglo XVI, los amerindios ya interpretaban música. Empleaban para ello una pequeña variedad de instrumentos de percusión, como las maracas, y de viento, como la flauta de caña.

 

Algunas de las músicas que se interpretan actualmente en el país están fuertemente impregnadas de las expresiones musicales de hace siglos. Dado que la cultura amerindia era de transmisión eminentemente oral, se conservan pocas pruebas de esta civilización; sin embargo, todavía se interpretan en la actualidad algunas de aquellas músicas primigenias en comunidades indígenas como los fulniô, que habitan en el estado de Pernambuco, al nordesde de Brasil, o los indios guaraní, que viven repartidos entre diversos estados del sur y el sudeste del país. La influencia de aquellas músicas ancestrales sobre la actual música popular brasileña no es uniforme y en algunos de sus estilos es muy escasa e incluso inexistente.

 

 

 

 

Influencias Externas.

   ( Escuelas de Samba)

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Con la llegada de los portugueses a tierras brasileñas, el paisaje de las músicas autóctonas se nutrió de nuevos instrumentos y estilos musicales. La introducción de la guitarra, el acordeón y el tambor, instrumentos que arraigaron con fuerza en la cultura del país, dio un giro a la nueva música popular local. Con la llegada años más tarde de los contingentes de esclavos africanos, se introdujeron nuevos ritmos en forma de cantos y de danzas. El sincretismo de notas y culturas de Brasil se iba enriqueciendo día a día.

 

 

 

 

La samba es uno de los exponentes más claros de esta mezcla de culturas. Sensual, cautivadora, dulce, irreverente, satírica, irónica, rebelde… Todos estos calificativos definen la riqueza de matices de una danza que nació de la integración de música, culturas y carácter, de notas y naturaleza humana. Porque la samba está hecha de música -la de las danzas y los ritmos africanos- y de la particular forma de ser del esclavo, marcada por la ambivalencia entre el deseo de rebelarse de las ataduras y un intento resignado de adaptarse al medio.

 

En los siguientes decenios, llegaron a Brasil los inmigrantes de otros países europeos para dejar también su sello musical. De este modo, se introdujeron y adquirieron popularidad otros ritmos nuevos, como el vals o la polka.

 

La influencia de estas contribuciones externas no fue homogénea en todo el territorio nacional, sino que algunas culturas musicales arraigaron más en determinadas zonas. Esta particularidad marcó las diferencias geográficas en el predominio de los estilos que integran la música popular brasileña. Citemos, a modo de ejemplo, la samba y el lundú, dos danzas de origen típicamente africano; la samba nació y se desarrolló en Río de Janeiro, al sudeste del país, aunque luego fue conquistando otras regiones, mientras que el lundú ha arraigado más en el estado norteño de Pará y en el sudeste (Sao Paulo y Minas Gerais). El sertanejo, de origen portugués, predomina en Río de Janeiro, mientras que las influencias musicales procedentes de Europa Central se implantaron más en el sur.

 

 

La Edad de Oro de la Música Popular Brasileña.

 

Por “edad de oro” de la música popular brasileña se entiende el periodo comprendido entre los años treinta y sesenta del siglo XX, al ser en esas décadas cuando se escribieron las composiciones más conocidas. Destacan entre ellas las obras de compositores de enorme talento como Noel Rosa, Ari Barroso, Pixinguinha, Antonio Carlos (“Tom”) Jobim, Luiz Gonzaga, João Gilberto o Vinicius de Morais, por citar solamente algunos.

 

Durante ese mismo siglo, siguió creciendo y madurando la tradición y la afición por la samba. Con autores como Donga o Sinhõ en los años veinte; Ismael Silva, Wilson Batista o Noel Rosa en los treinta; Dorival Caymmi y Ari Barroso en los cuarenta, o Geraldo Pereira en los cincuenta, la samba fue conquistando su condición de emblema de Brasil para seguir creciendo en la obra de autores contemporáneos como Caetano Veloso y Chico Buarque, que le imprimieron un sello poético.

 

Dorival Caymmi (Salvador, 1914 – Río de Janeiro, 2008) fue considerado el padre de la música popular brasileña y uno de los precursores de la bossa nova, un ritmo que combina raíces folclóricas con notas de jazz y de blues. Recientemente, se han conmemorado los cincuenta años del nacimiento de este género, la bossa nova, que surgió oficialmente en 1958 con la grabación y difusión de “Chega de Saudade” (Basta de nostalgia), una canción escrita por Tom Jobim y Vinícius de Moraes e interpretada por João Gilberto.