Drácula, el Vampiro Rey. Por: Mireia. C. Zubiaurre. Rincones de Bilbao: Puente de la Merced. Por : Iasone Cañada

dracula

Cruel hasta la saciedad. Así es conocido, al menos fuera de su país, Rumania, donde lo consideran un héroe nacional, Vlad III el Empalador, por su sadismo con los enemigos capturados y con todos aquellos (mujeres y niños incluidos) que osaban desobedecerle, retarle o poner tan siquiera en duda sus principios. Esto es leyenda, aunque los episodios en los que se narran cómo y con quién dio rienda suelta a su crueldad no son escasos. Rumania, por su parte, prefiere recordarle como uno de los impulsores de la unidad rumana, del patriotismo entre sus súbditos y la seguridad ciudadana de sus dominios. (Mireia. C. Zubiaurre)

 

 

 

 

 

 

 

casco-viejo

Tras el 26 de agosto de 1983, fecha de las últimas inundaciones que ha sufrido Bilbao, la recomposición del Casco Viejo, el más afectado por las mismas, impulsó un movimiento de reconstrucción cuidado y soñado, que aun hoy parece continuar ( Iasone Cañada)

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Drácula: el Vampiro Rey. Por: Mireia. C . Zubiaurre.

 

castillo

Cruel hasta la saciedad. Así es conocido, al menos fuera de su país, Rumania, donde lo consideran un héroe nacional, Vlad III el Empalador, por su sadismo con los enemigos capturados y con todos aquellos (mujeres y niños incluidos) que osaban desobedecerle, retarle o poner tan siquiera en duda sus principios. Esto es leyenda, aunque los episodios en los que se narran cómo y con quién dio rienda suelta a su crueldad no son escasos. Rumania, por su parte, prefiere recordarle como uno de los impulsores de la unidad rumana, del patriotismo entre sus súbditos y la seguridad ciudadana de sus dominios.

 

 

 

 

dracula1st

Hijo de Vlad Dracul, reinó en Valaquia entre 1456 y 1462, y a pesar de no existir pruebas contundentes que lo demuestren, se le tiene por inspiración y punto de origen de la novela Drácula, de Bram Stoker, una de las obras de terror más importantes de la literatura universal que, sin duda alguna, le ha sacado del anonimato. Sin embargo no ha sido solamente Vlad III el Empalador el que ha recibido una fama, siglos después, que nunca imaginaría en vida. Otro de los personajes históricos sujeto a terribles leyendas que podría haber sido fuente de inspiración para el autor irlandés es la condesa Erzsébet Báthory (1560-1614) que, según parece, encontró en la sangre de sus doncellas, previamente asesinadas, el remedio contra el fatal paso del tiempo y sus irreversibles consecuencias sobre su cuerpo. Para lograr la “eterna juventud” no dudaba en darse baños de sangre o bebérsela directamente. Murió emparedada tras cuatro largos años de agonía.

Sea lo que sea lo que ayudó a Bram Stoker como autor de Drácula, el irlandés finalizó en 1897 una de las novelas de terror que más juego han dado y que más ámbitos ha alcanzado, desde el cine, el teatro o la música hasta la estética. Todo lo relacionado con el vampirismo, los no-muertos y el conde Drácula ha calado de forma sorprendente dentro de una parte importante de la sociedad que adora lo terrorífico, lo oscuro y desconocido, y que extrae lo que de atrayente, sensual y misterioso tiene todo aquello, desvirtuando quizás a la obra en sí que, en este caso sí ha sido tomada como fuente inagotable de ideas para cineastas, ilustradores, músicos y para, cómo no, el común de los mortales.

 

oscuridad-m

Paradójicamente el conde Drácula solo aparece al principio y al final de la novela, dejando entre medias las terribles consecuencias de sus fechorías llevadas a cabo preferentemente sobre los personajes femeninos de la obra. Por lo tanto, la figura del conde, del vampiro rey, no queda absolutamente definida dentro de la novela que lleva como título su nombre, sino que el protagonismo podría incluso recaer en un extraño hombre presente en la obra del irlandés, conocedor de la mente humana, científico, filósofo y, a todas luces, “cazavampiros”: Van Helsing.

Los tópicos conocidos sobre el vampirismo (la mordedura en el cuello, la estaca que atraviesa el corazón, la capacidad del conde de transformarse en lobo o murciélago, los ataúdes de madera…) aparecen a lo largo de toda la novela, de forma pura, reconocible y entendible desde las primeras páginas, tal es la repercusión de este mito tanto para los seguidores del mismo como para los desconocedores del tema.

Los bellos paisajes boscosos de Transilvania, la niebla persistente, la noche y los peligros que en ella moran, la constante presencia de una muerte que ha perdido su nombre por no ser ya lo que en realidad es, sino un estado letárgico en el que mantiene a sus víctimas necesitadas de sangre fresca para sobrevivir por los siglos de los siglos. Todo ello hace de Drácula una novela auténtica, de un terror refinado que mantiene en vilo a sus lectores, con un final por la mayoría desconocido, en la que su autor no ha necesitado echar mano de la espectacularidad y golpes de efecto a los que estamos acostumbrados hoy en día. El suspense fluye solo a través de las narraciones, diálogos y pensamientos de sus protagonistas, de sus misivas y reflexiones personales. A través de ellos se le ve a él, su influencia sobre lo que le rodea en su afán por conquistar un mundo lleno de mortales; su poder, por otra parte limitado, pero siempre sobrehumano, instintivo, incontrolable, antagónico en absoluto con respecto al comportamiento de Van Helsing, el matrimonio Harker y el resto de personajes.

La repercusión de la novela a lo largo de los años posteriores a su publicación ha sido enorme. La estética gótica, el vampirismo urbano, el lado oscuro y animal del hombre, lo oculto del alma y la mente humana, la rotura de fronteras entre vida y muerte, los tópicos relacionados al vampirismo… Una historia de todos los tiempos que se mueve entre lo real y lo fantástico; un mito, como su inconfundible protagonista, inmortal y misterioso. Una obra de culto. Imprescindible.

 

 Rincones de Bilbao: Puente de la Merced. Por : Iasone Cañada.

 

foto-1

Una ciudad atravesada por un río, siempre es una ciudad abierta a corrientes en permanente movimiento. Ese movimiento es luz y es vida.

Bajo la jurisdicción de Bilbao, son 14 los kilómetros  por los que la ria del Nervión recorre viejos rincones y nuevas construcciones (El Palacio Euskalduna, el Museo Guggenheim), que llevan cambiando la tonalidad de esta ciudad, de “el Botxo”, los últimos 10 años.

 

 

 

 

 

 

 

foto-2

En los años 70/80, Bilbao era una ciudad muy industrial, con fábricas que poco a poco quedaron inmersas entre barrios y casas como fue el caso de la Fábrica de Etxebarria en Begoña, o los Astilleros Euskalduna en Deusto. Una ciudad conocida por los altos índices de polución, por el color naranja del aire que respiraban un día si y cinco días no sus habitantes, y por la contaminación del agua de la ria.

Una ciudad ruidosa y gris.

 

Tras el 26 de agosto de 1983, fecha de las últimas inundaciones que ha sufrido Bilbao, la recomposición del Casco Viejo, el más afectado por las mismas, impulsó un movimiento de reconstrucción cuidado y soñado, que aun hoy parece continuar. La ciudad ha ido cambiando lentamente, cada vez más bella y glamorosa, más verde, con largos paseos tranquilos, rodeados de jardines.

Ofertas culturales más amplias e interesantes que atraen hasta el Botxo, gente de todo el mundo. Esa sensación cosmopolita, da una ligereza social y un colorido a las calles, suavizando lo abrupto de “lo vasco” casi sin darnos cuenta.

 Los cambios se suceden en esta ciudad y a pesar de las resistencias habituales, el bienestar que producen, gana terreno a las quejas. La gente pasea sonriendo y ahí, como si guardara un secreto, reside lo acogedor del Botxo. Hay sitio para todo y cualquier persona puede lanzarse a la ciudad y encontrar aquello que desea y anhela. Elegir las batallas, elegir los sueños, elegir el ritmo.

Y entre unas batallas y otras, los puentes que comunican entre si, la margen izquierda y a la margen derecha hoy, son trece.

 foto-3

 

 

El puente de la Merced, es pequeño y precioso. Esta muy cerca del Arenal, detrás del Teatro Arriaga. Cerca pasa el Tranvía.

Este puente se construyó, de madera, en el S XIX  y se llama así debido al Convento de la Merced que esta situado en la orilla izquierda, junto al muelle de la Merced y frente al Casco Viejo.

Este convento de estilo barroco austero, construido en 1.675, para la redención de cautivos, lo habitaban y mantenían las Religiosas Mercedarias. Después de cientos de años y del consiguiente deterioro monumental, se vieron obligadas a que venderlo. La iglesia y el convento estaban en un estado ruinoso y a punto de desmoronarse.

Esto sucedió por los años 70.

 

foto-4

 

 

El Ayuntamiento de Bilbao se hizo al final con este edificio, y lo restauro, dedicándolo a actividades culturales desde 1990.

Desde el 7 de Abril de 1997 su nombre es “BILBOROCK”. Un lugar para la música en directo, con un aforo de 300 personas sentadas, 500 de pie. Todo tipo de espectáculo cultural y musical tiene cabida aquí.

Igualmente tiene habilitado un espacio para que los diferentes grupos, puedan ensayar.

 

 

foto-5

Se queda una pensativa, mirando este edificio que visto desde el puente sigue pareciendo un lugar de culto y recogimiento, y que al acercarme, poco a poco, voy captando los signos de su nueva función.

 

La evolución de la historia siempre acaba por ser recolocada por la evolución económica.

Este edificio es “barroco austero” por la crisis económica que existía en el siglo en que se realizo la obra. Se mantuvo en manos de las religiosas Mercedarias mientras lo pudieron mantener económicamente y solo ante la falta de medios lo vendieron. Y fue al Ayuntamiento de Bilbao el que dio uso público a este edificio, al disponer de los medios para restaurarlo y darle una función social y cultural.

 

Esto sucede con muchos edificios que antiguamente pertenecían o a la Iglesia o a los altos poderes políticos y económicos de cada época.

Me parece de una belleza extraordinaria realizar las diversas actividades de Bilborock en un lugar tan hermoso y con tanta historia entre sus muros. Se sigue haciendo historia, cada día.

foto-6

Sigo el paseo hacia el Arenal. Dejo atrás la historia del Convento, con la mirada perdida en el agua y las gaviotas. Me quedo pensando en los barcos que antiguamente recorrían la ria, como si los estuviera viendo en este momento. En el puente de Deusto que se levantaba y abría, para dejarlos pasar…las sirenas que pedían paso, y las que se lo daban…Los coches que quedaban retenidos mientras realizaban las maniobras necesarias… 

Cada ser vive un fragmento de este recorrido, haciéndolo parte de su memoria. Unidas nuestras memorias recrean todo un mundo, que convertido en presente, (sin pasado ni fututo) cuentan una historia única. Intensa, rica, magnifica.

 

Siempre en constante movimiento y transformación, como esta ciudad que, atravesada por la ria del Nervión, permite la entrada a mil historias más, por las que navegan los seres que habitan sus dos orillas.

 

Todo desemboca en el mar infinito. Las historias de Bilbao, también. ¡Que los anhelos de esta ciudad tengan buen viaje, en las revueltas aguas del siglo XXI!