El Intelectual y el Loro. Por: Alena Collar.

Hace cuatro o cinco días, mirando la sección de Cultura de varios periódicos digitales terminaba por no entender ni mucho ni poco de lo que estamos consumiendo con tal palabra.

Da cierta grima leer como noticia de este ámbito que determinada señora que dice que es actriz se dedica al noble arte de la desnudez pagada a precio de oro en revistas al uso; no da grima que se desnude, ni que le paguen por ello, entiéndaseme bien, sino que esa información aparezca bajo la rúbrica de “cultura”.

Pero si eso me parece triste y destinado a un público que lo consume- lo cual tampoco deja de ser triste, por cierto- hay algo que me parece mucho más patético aún.

 

loro

El patetismo de saber que solo es noticia cultural lo que vende.

Hace también días nos anuncian con excelsos titulares que alguien va a publicar su libro, “obra maestra de la literatura actual”…tres días después aparece en Primera de Cultura una entrevista a tres columnas con el excelso, perdón, con el Maestro, quiero decir con el señor que va a publicar, vaya. Y una semana más tarde en “rigurosa exclusiva para nuestros lectores”, el primer capitulo de la obra en cuestión.

Multipliquen esa misma noticia no solo en ese periódico sino en todos los de difusión nacional.

Da igual que el artista sea o no “excelso” porque tiene un Nombre, es Reconocido, y naturalmente por eso es Genial. Aunque diga estupideces o meta la pata; a él/ella se le perdona porque es “El Artista”.

Eso es lo patético. Las mismas noticias, sobre los mismos “genios” en los mismos sitios, presentados, aplaudidos y criticados por la misma gente.

Esa autofagia del mundo de la cultura, esa sensación de aplausómetro elevado al infinito, mientras el público sin capacidad de crítica, o sin preguntarse, consume, consume, compra, paga y se siente partícipe de la “Cultura”, de lo que “hay que leer, visitar, escuchar o ir a ver”.

Una se pregunta dónde está el resto. Lo que se hace igual de bien o mejor, pero no tiene Nombre en mayúsculas, o padrino, o marketing, o representante.

Que la señora a la que me refería al principio se desnude en buena hora, y que cobre por ello si le da la gana, que para eso su cuerpo es suyo, pero que eso, como esas otras noticias que comento, sean lo que da el sentido de la modernidad, es para dimitir de intelectuales y comprarse un loro.