Gastronomía y Tradición en México. VII. “aguas frescas, nieves y Recuerdos”. Por: Issa Martínez. El Significado del Color en la Plástica de la Navidad. Por: Pilar Moreno.

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Dentro de las bebidas tradicionales de México encontramos las llamadas aguas frescas. De la tribu de los Xochimilcas que toman su nombre del municipio de Xochimilco, data la historia de la nieve.

Las bondades climáticas de estas tierras mexicanas no tienen parangón, ya que en México se puede cultivar casi cualquier fruto. Es inaceptable que en un país donde la tierra es tan pródiga, exista hambre. Por eso escribo, para contarte un poco de mi pueblo…. (Issa Martínez)

                                                                                                      ( Lucas Evangelista. Guercino)

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El hecho de que incluso hoy día los niños reconozcan en las representaciones artísticas la imagen del nacimiento de Cristo, se debe en gran parte a la elemental expresión dramática de la composición: un recién nacido en un pesebre, desnudo, la madre a un lado, el padre al otro, un asno y un buey. En sí una parca historia que a lo largo de los siglos se ha ido agrandando con nuevos detalles, hasta que en el siglo XV alcanzó su punto más culminante. (Pilar Moreno)

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Gastronomía y Tradición en México.  VII. Aguas Frescas. Nieves y Recuerdos. Por : Issa Martínez.

 

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Dentro de las bebidas tradicionales de México encontramos las llamadas aguas frescas. Éstas se preparan a base de agua, fruta, azúcar y hielo. Las más conocidas son las de jamaica, horchata -en México se prepara con arroz o semilla de melón- y tamarindo, pero en realidad podemos encontrarlas de todos los sabores; así tenemos aguas frescas de limón, naranja, sandía, papaya, zapote, fresa, piña, mango, guanábana, melón, guayaba, maracuyá y casi cualquier fruta. De las menos comunes encontramos la de alfalfa, chía, pepino, cebada y nopal.

 

La forma de presentar las aguas frescas, en sus vitroleros, es llamativamente visual, y ver como “sudan” los vitroleros en tiempo de calor, sin duda es una invitación al transeúnte acalorado para refrescarse de forma deliciosa o solo para acompañar sus alimentos. También existen locales dedicados a la venta de aguas frescas -normalmente paleterías o neverías establecidas-, con refrigeradores modernos que mantienen la temperatura del agua, y aparentemente con más higiene, pero que carecen de la atracción visual de los coloridos vitroleros “callejeros”, que podemos encontrar en mercados, tianguis o restaurantitos sencillos y económicos que adornan sus mesas con floridos manteles de vinilo.  Es musical el meneo de los cucharones entre el agua y el hielo, cuando el vendedor remueve la pulpa de fruta que se asienta al fondo de los vitroleros al momento de servirla.

 

Actualmente existen diversos productos en polvo que intentan competir con las aguas frescas y, lamentablemente, han tenido éxito debido a la forma de vida apresurada que existe hoy en día, y por la razón principal, de que muchas mujeres  buscan productos que faciliten su vida de ama de casa, por sus desempeños laborales fuera del hogar y el poco tiempo disponible. Pero afortunadamente aún muchas mujeres mexicanas van al mercado a escoger la más dulce y madura fruta de estación, para preparar sus aguas frescas y acompañar los alimentos de sus familias.

 volcan                                                                                                        De la tribu de los Xochimilcas que toman su nombre del municipio de Xochimilco, data la historia de la nieve. Ésta era un postre que solo paladeaban los sacerdotes y los grandes señores xochimilcas. Para prepararla acarreaban la nieve del Popocatépetl y del Iztaccíhuatl transportándola en canoas por el lago de Chalco. Actualmente, la Feria de la Nieve se realiza cada año en Xochimilco y participan los neveros de Tulyehualco. Son numerosos los sabores tradicionales y cada año los artesanos de la nieve compiten para presentar un sabor nuevo y exótico. Así es como se han hecho famosas las nieves de aguacate, de rosa, tequila, mezcal y queso, entre  otros varios y originales sabores.

 

 

 

 

   ( Garrafa Tradicional * )

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 Es un arte preparar las famosas nieves. En las tinajas de madera se introducen botes de aluminio con la mezcla de fruta, agua y azúcar. Entre el bote de aluminio y la tinaja de madera, se introduce gran cantidad de hielo y sal y se gira y gira y gira -durante muchas horas-, para que la mezcla adquiera su punto de nieve. También se conocen como nieves de garrafa. En algunas esquinas suelen colocar sus puestos los neveros, así como en las carreteras foráneas y hasta en alguno que otro crucero de vialidad más o menos importante. Y es que en verdad no hay nada como sentir derretirse el finísimo hielo de una nieve de garrafa en la boca.

 

 

 

 

paletas1Las aguas frescas también son el origen de las deliciosas paletas heladas, cuya mezcla es un poco más espesa y con la fruta martajada.

Con el tiempo han ido desapareciendo los llamativos carritos de nieves y paletas de las calles y parques o a la salida de las escuelas -para dar paso a las paleterías y neverías fijas-, aunque aún se pueden encontrar algunos, que casi parecen estar fuera de lugar en la “civilización” característica contemporánea. Pero los pocos que aún quedan, siguen despertando el antojo, y la alegría de chicos y grandes. Y no falta una madre apresurada sacando monedas de sus bolsillos para colocarlas en una pequeña y ansiosa mano, cuyo dueño está dispuesto a emprender la carrera para alcanzar al señor de las nieves.

 

 

 

 

 

 

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Los carritos de paletas y nieves, con su colorido y campanitas anunciadoras están implícitos en mi más tierna niñez. Los niños muy pequeños eran colocados por sus padres o el nevero en las llantas del carrito, para que pudieran asomarse a su interior y descubrir las deliciosas sorpresas que se escondían en sus frías entrañas de humeante hielo seco. De carritos sonadores, algodones de azúcar, globos de gas, rehiletes de colores y plazas adoquinadas con kioscos al centro, eran los paseos de los niños de mi época. Aún pueden algunos niños disfrutar de estas delicias en el centro de Coyoacán los fines de semana, pero en realidad es una tradición que muy probablemente desaparezca definitivamente con los años, en estos tiempos de Mcdonals y parques recreativos de juegos mecánicos de difícil acceso, tanto por precios, como por emociones de adrenalinas derramadas en exceso, con giros rapidísimos que atentan contra la gravedad y el estómago de algunos adultos, que gustamos de emociones mucho más tranquilas.

 

 

 

 

 

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Las bondades climáticas de estas tierras mexicanas no tienen parangón, ya que en México se puede cultivar casi cualquier fruto. Es inaceptable que en un país donde la tierra es tan pródiga, exista hambre. Es inaceptable que nuestro gobierno no proporcione el apoyo necesario a la masa campesina y que compre por unos cuantos pesos, los productos cultivados por nuestros campesinos, cuyo esfuerzo se extiende a la lucha contra las alteraciones climáticas y plagas que asolan sus cosechas. Es indigno que el trabajo que representa la forma de alimentar a nuestro pueblo y la conservación de la gran mayoría de nuestra cultura y costumbres, no cuente con la ayuda necesaria para subsistir dignamente. Por eso escribo, para contarte un poco de mi pueblo, porque al hacerlo rescato costumbres que se tambalean en el olvido, porque al hacerlo dejo precedente para el futuro incierto, de un país que ha sido doblemente colonizado en su historia, y cuya segunda colonización se debe al mercantilismo avasallante del imperio norteamericano y sus productos insanos, pero muy adecuados para estos tiempos en los que rendimos culto a la comodidad .

 

 

 

 

 * La imagen señalada con  asterisco ha sido tomada de la web México por Descubrir.*

 

 

El significado del color en la plástica de la Navidad. Por : Pilar Moreno.

 

    (San Lucas escribiendo el Evangelio. Esc. Bizantina).

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Tiempo de nacimientos, reyes, pastores, y artistas que van buscando en el portal de Belén el manto de la Virgen María.

El hecho de que incluso hoy día los niños reconozcan en las representaciones artísticas la imagen del nacimiento de Cristo, se debe en gran parte a la elemental expresión dramática de la composición: un recién nacido en un pesebre, desnudo, la madre a un lado, el padre al otro, un asno y un buey. Este tema fue desarrollándose en el periódo entre 1300 y 1550 hasta una imagen más compleja, con escenas extravagantes de figuras vestidas sorprendentemente, estrellas brillantes y extrañas apariciones de fenómenos naturales. La fuente original, en el Evangelio de Lucas (2:6-19), sólo es un par de líneas: la llegada de José y María a Belén, el nacimiento (establo, pañales), anunciación a los pastores. En sí una parca historia que a lo largo de los siglos se ha ido agrandando con nuevos detalles, hasta que en el siglo XV alcanzó su punto más culminante. Así se entiende la relación en estas representaciones artísticas entre las artes plásticas y la literatura, en las que ambas suministraban por turno el material para la composición.

 

 

 

 

 

 goes1goes ( Goes. Adoración de los Pastores)                                             ( Goes. Panel Adoración de los Reyes)

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Hugo van der Goes (1440-1482) nos lo da a conocer de una manera magistral. Dos de sus trabajos más representativos de esta aportación conjunta entre la literatura y la imagen son el tríptico La adoración de los pastores -un encargo de Tomasso Portini, que actuaba en nombre de la familia Médici- y el panel Adoración de los reyes, conocido también como Altar Monforte, por haber estado durante años en un convento en Monforte de Lemos, España. El artista narra la historia de Belén con sus pinceles, y plasma toda una gama de tendencias, telas y figuras para crear una composición simbólica entre el espacio y las medidas, acentuada por el ambiente, la expresión -manos, rostros, gestos- y el uso de color.

 

El color es una sensación; en el arte es un medio de expresarse. Según Cézanne “un cuadro no representa nada más que colores. Lo único verdadero en la pintura son los colores”. En algunas pinturas es así; el color como protagonista nos descubre el arte, nos hace ver “la luz”, aunque igualmente sea la luz la que nos deje ver el color. En cualquier caso los maestros en el dominio del color son los pintores que -eso es cierto- nos transmiten sensaciones. Así, con Vasili Kandinsky entramos en el mundo de la magia, Paul Gauguin nos hace sentir una vida intensa y sensual, con Paul Klee nos hacemos adictos como muestran sus palabras: “el color me tiene en su poder, me posee”.

 

 pieter-breugel ( Brueghel. Adoración de los Reyes)                         

Con el surgir del Renacimiento a finales del siglo catorce, la luz adquiere importancia y el color se hace más libre, apareciendo claroscuros y sombras que resaltan el volumen y las formas en el espacio y pliegues en los ropajes. En esto último los pintores medievales no dispusieron de mucha libertad para dedicar su creatividad al guardarropa de la Virgen María. Se tuvieron que limitar a algunos de los personajes del entorno, como reinas, matronas, y posibles donatores. La imagen de María ha sido representada desde la alta Edad Media con frecuencia con un manto azul. Este color simboliza el cielo, y se refiere al papel de la Virgen María como reina del cielo. Además de esto el pigmento azul-ultramarino era en aquel tiempo el colorante más caro que se podía conseguir, y por lo tanto el más adecuado para una “pieza de altar”, para mayor gloria de la Madonna. Obras de Pieter Breugel (Adoración de los Reyes), Rogier van der Weyden (Nacimiento de Cristo), Jacob van Utrecht (Nacimiento), Jacques Daret (Nacimiento), tienen el azul en sus mantos.

 

 

 

  ( Nacimiento. Anónimo)

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Un azul que me atrajo definitivamente fue el del manto en el que se envuelve María en una tabla de un panel de cuatro piezas (Nacimiento, anónimo aprox. 1400), de las que dos se conservan en el Museo Mayer van den Bergh, en Amberes. María está tendida sobre una colcha de valioso brocado, y el azul del manto destaca con intensidad sobre el fondo dorado. Al fondo de la tabla, una engalanada matrona atiende al niño desnudo en el pesebre, mientras en la esquina izquierda de la pintura, José está ocupado en hacer vendas de una de sus medias para envolver al niño. María arropada en su manto azul le observa. Una composición píctorica en la que el azul, una de las seis sensaciones cromáticas de la visión humana, destaca lo controversial de lo representado: el acento poético que el pincel hace resaltar -elegancia- brocados, oros, color, ropa- frente a las circunstancias de necesidad en las que se encontraba en aquel momento la Sagrada Familia. El color hace de todo una poesía.