Gwendall: Un Sonido Propio para el Folk Bretón. Por: Alfredo Rodríguez. Sonidos de Brasil: Música y Movimientos Sociales. Por : María Luisa Tamarit.

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 La conjunción de múltiples elementos ha hecho que Gwendal entre, y por derecho más que propio, en ese olimpo de grupos elegidos para formar parte de la leyenda.

Mantienen una larga relación con nuestro país que se ha mantenido a lo largo de los años, especialmente con regiones como Galicia o Asturias, donde han servido de modelo para muchos grupos aunque su influencia musical también se deja sentir en formaciones en otras latitudes nacionales ( Alfredo Rodríguez).

 

 

 

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La música acompaña a menudo a las sublevaciones y a otros movimientos populares. Este hecho adquiere especial relevancia en algunos países, entre ellos, Brasil, debido a las intensas situaciones de violencia política y social que ha debido atravesar desde su colonización hasta nuestros días ( María Luisa Tamarit ).

 

 

 

 

 

 

 

Gwendall: Un Sonido Propio para el Folk Bretón. Por : Alfredo Rodríguez.

 

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Cuando empezó, hace ya unos años, a rascar la superficie de ese mundo musical que se etiqueta como “celta” (denominación sobre la que habría mucho que hablar), encontrarse con el sonido de este grupo bretón no podía más que causar un impacto muy importante que obligaba a replantearse todo el esquema musical que uno se iba haciendo en su cabeza. Y es que Gwendal suena a otra cosa, se reconocen melodías, ritmos, pero al final la conjunción de múltiples elementos procedentes de otras formas musicales han hecho que Gwendal entre, y por derecho más que propio, en ese olimpo de grupos elegidos para formar parte de la leyenda.

Dentro de la efervescencia social y cultural que se vivió en nuestro continente (en otros también, pero ahora el que nos interesa es Europa), se asiste a un movimiento de modernización de las músicas populares lo que daría frutos muy interesantes en países como Irlanda o en regiones como la Bretaña francesa (vinculado en muchos casos a movimientos sociales y culturales de raíz nacionalista), entre otras, y que introdujeron en la modernidad a aquellos ritmos y canciones tradicionales, generándose una suerte de renacer musical, o de puesta al día, al entrar en contacto con el pop y el rock e incluso el jazz, en un primer momento, y con otras músicas un poco más adelante.

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En ese contexto nace Gwendal en el año 1972, con el impulso de Jean Marie Renard, primero guitarrista y luego manager del grupo, siguiendo una estela que estaba abriendo el cantautor también bretón, Alan Stivel. Así se formó un quinteto de músicos con distintos lugares de procedencia musical, para dar lugar a un sonido muy característico ya desde sus inicios, y que sigue manteniendo su frescura a pesar de los años transcurridos y de los diferentes cambios que ha sufrido la formación en la que sólo se mantiene el flautista Youenn Le Berre.

Flauta de metal, violín, guitarra acústica, mandolina y bajo son los instrumentos con los que el grupo fue empezando a dar forma a su sonido, y a los que con el paso del tiempo se incorporaron la gaita, la batería, o los teclados. Si el grupo se formó en 1972, muy pronto, en 1974, graban su primer disco titulado Irish jig, y es que a pesar de su origen bretón, la mirada hacia Irlanda es constante; el segundo llegará un año después y lo titularon John Cant’s reel; y el tercero en 1976, Rainy Day.

Una carrera discográfica tan fulgurante como el inicio de sus giras fuera de sus fronteras naturales, una de las cuales les trajo a España por vez primera en el año 1975, muy poco después de la muerte del dictador, de la mano del cantautor vasco Imanol, quien había estado exiliado en Francia, y que los incluía en sus conciertos como teloneros, en lo que fue el principio de una larga relación con nuestro país que se ha mantenido a lo largo de los años, especialmente con regiones como Galicia o Asturias, donde han servido de modelo para muchos grupos aunque su influencia musical también se deja sentir en formaciones en otras latitudes nacionales.

Su forma de tocar tiene bastante que ver con la forma de hacerlo en el jazz, es decir, con un tema que tocan todos y sobre el que se van introduciendo improvisaciones de los diferentes instrumentos, en lo que probablemente es la marca distintiva del sonido Gwendal, en el que también nos podemos encontrar con esquemas roqueros, del pop, la música clásica o, como en el caso del disco Pan Ha Diskan de 1995, con ritmos e instrumentos propios del continente africano.

El grupo ya no mantiene la presencia de años atrás y su último trabajo de estudio lo sacaron en el 2005, cuando publicaron War-Rog, después de una década de silencio discográfico, si exceptuamos los recopilatorios de 1996, Lo mejor de Gwendal, y 1998, Aventuras Célticas, y en 2008 también aparecen en Best of, un recopilatorio de música celta editado por Keltia Musique.

La formación actual está formada por el flautista Youenn Le Berre, el violinista Jean-Claude Philippe, el guitarrista Ludo Mesnil, Jérôme Gueguen a los teclados, Pascal Sarton al bajo y David Rusaouen a la batería.

Larga vida a Gwendal.

 

 

 

Los Sonidos de Brasil:   III : Música y Movimientos Sociales. Por : María Luisa Tamarit.

 

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La música acompaña a menudo a las sublevaciones y a otros movimientos populares. Este hecho adquiere especial relevancia en algunos países, entre ellos, Brasil, debido a las intensas situaciones de violencia política y social que ha debido atravesar desde su colonización hasta nuestros días.

 La samba gozaba de una fuerte popularidad en los años de la esclavitud, igual que otros bailes como la batuca y el lundú; sin embargo, debido a su carácter sensual, estas danzas eran firmemente censuradas por las autoridades eclesiásticas y no fue hasta finales del siglo XIX cuando se empezaron a aceptar en las fiestas y desfiles del carnaval. La burguesía, no obstante, seguía rechazando estas manifestaciones musicales de índole popular y prefería otras danzas europeas, como el vals o la polka, por considerarlas más distinguidas.

 

Hacia los años treinta, la samba empezó a proliferar en los barrios periféricos de las grandes ciudades. Para las sociedades burguesas, sin embargo, seguía siendo una danza mal vista, propia de los grupos marginales y de las clases bajas, aunque en algunas ocasiones festivas consentían que se interpretara y bailara en los jardines de sus propiedades para complacer a empleados y sirvientes. Entretanto, los señores se divertían en los salones escuchando otras músicas más refinadas, como el choro (“llanto”).

 arybarroso ( Ary Barroso)                                          

En los inicios del proletariado industrial, la samba se convirtió para muchos en una válvula de escape. Sin embargo, seguía estando censurada por la élite y la Iglesia y debido a ello en Río de Janeiro se bailaba en los arrabales y otras zonas al abrigo de la vigilancia policial. Por esos años surgió también una forma de samba más melódica, la samba-cançao. Compositores como Noel Rosa, Ary Barroso y Dorival Caymmi empezaron a escribir sambas, enfatizando la melodía por encima de los ritmos africanos de sus predecesores. La samba-cançao, que se convirtió en un estilo musical muy apreciado entre la clase media, sentó las bases para el nacimiento de otro ritmo que llegaría años más tarde, la bossa nova.

 

 

 

Algunos conocidos poetas, como Francisco Alves y Mário Reis, elogiaron en sus letras el talante del sambista empleando la palabra “malandragem”, una expresión coloquial que define la bohemia y un indolente estilo de vivir la vida que unía en una particular filosofía a los que practicaban esta danza. Autores, como Noel Rosa se volcaron en emplear la sátira social en sus canciones.

 
Se eu precisar algum día
De ir pro batente

Não sei o que será

Pois vivo na malandragem

E vida melhor não ha

                        (Francisco Alves y Mário Reis, 1931. “O que será de mim”)

(Si necesito algún día / Ir a trabajar / No sé qué pasará / Porque vivo en el “malandragem”/ Y una vida mejor no hay).

 

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Durante la dictadura de Getúlio Vargas (1930-1945), el gobierno utilizó la música como herramienta para hacer apología del trabajo y de las buenas costumbres. Algunas de las acciones encaminadas a este fin consistieron en la creación de un organismo represivo compuesto por una “Policía Especial” y un “Departamento de Prensa y Propaganda” que censuraba todas las sambas que hicieran apología del “malandragem”, a menos que sus letras fueran enmendadas con mensajes afines al régimen. Las letras de algunas canciones tradicionales, que se convirtieron gracias a la radio en clásicos de la música popular, empezaron a estar marcadas por un fuerte patriotismo.

La música estuvo también presente en el movimiento negro. Formando parte de esta corriente, se constituyó en 1931 el Frente Negro Brasileño para luchar contra el racismo, aunque la organización fue clausurada en 1937 a raíz de que Getúlio Vargas prohibiese cualquier partido político en el país. Sin embargo, la semilla estaba echada y a partir de entonces empezaron a proliferar asociaciones para la defensa de los derechos de la población negra, en cuyas fiestas, que solían adoptar la forma de actividades benéficas, no faltaba nunca la música. Los grupos de danzas regionales se multiplicaron y también lo hicieron las actividades musicales. La música actuó como un nexo de unión entre las personas, independientemente de su origen y su raza.

 

Aunque la mayoría de intérpretes y bailarines de samba eran negros, este género musical se convirtió en aquellos años en un modo de expresión de todas las clases sociales y en un vehículo para consolidar la democracia racial. La samba se integró sin reservas en las fiestas de carnaval y en los espectáculos.

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A finales de los años cincuenta, João Gilberto y Tom Jobim revolucionaron la música brasileña al introducir la bossa nova, un ritmo que se venía gestando desde hacía años y que internacionalizó la música del país, proyectándola más allá de sus fronteras. Fue por aquel entonces, en 1958, cuando un jovencísimo Pelé ayudó a su equipo a ganar la copa mundial de fútbol. Brasil se llenó de un nuevo optimismo.

 

 

El golpe de estado de 1964 cortó la euforia de aquellos años e influyó también sobre la música, fragmentándola en diversas tendencias. Algunos intérpretes de bossa nova se unieron en una corriente de resistencia cultural frente al autoritarismo militar. Otros vieron en la canción de protesta el medio idóneo para proteger la cultura del imperialismo reinante. Geraldo Vandré fue uno de los cantautores que lideraron ese movimiento de protesta.

 

 

 

Os amores na mente, as flores no chão
A certeza na frente, a história na mão
Caminhando e cantando e seguindo a canção
Aprendendo e ensinando uma nova lição.

                        (Geraldo Vandré. “Para não dizer que não falei de flores”)

 

(Los amores en la mente, las flores en la tierra / La certeza en la frente, la historia en la mano / Caminando y cantando y siguiendo la canción / Aprendiendo y enseñando una nueva lección).

                                                                                                                    ( Caetano Veloso)

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Otros autores más inclinados hacia las nuevas tendencias que hacia la música tradicional se adhirieron al movimiento tropicalista, creado a finales de los sesenta por Caetano Veloso y Gilberto Gil como una forma de rebelión frente a los convencionalismos musicales. Inspirados en la cultura hippie de aquellos años y en diversos movimientos de protesta que se vivían en Estados Unidos y Europa, los tropicalistas fusionaron los ritmos brasileños con estilos de otros países, como el rock, el blues, el jazz y el fado, para crear un género de vanguardia, innovador y único, que aportó color al panorama musical de Brasil. Con los años, sin embargo, el tropicalismo fue perdiendo su original espíritu renovador y contestatario y empezó a convertirse en un producto comercial