Flores de Cuba: La poesía de Alberto Díaz.

edimburgoNos envían un poemario de Alberto Díaz Díaz, poeta de origen cubano, residente en Edimburgo.

Hemos elegido este escrito para compartirlo en este número 46 de la Revista.

La poesía de la Isla debe atravesar así fronteras.

 

 

 

 

 

Sensual Floración. Por : Alberto Díaz Díaz.

 

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Alondra, alondra posada sobre estos estertores

con el pecho abierto

una flor en los labios

un beso en lo profundo

 

Internados por esta maleza

desbrozando brocales

en busca de esa fuente que alimenta

enajenados a toda persuasión

 

 

 

 

 

 

¿Quién te traerá al camino recto?

cuando la mente opta por este estado

la sagrada comunión de espíritus florece

nos arroja a los brazos de cada llamada.

 

pegaso

Borbota el cocido en la marmita

de la hechicera la garganta

clarividente noción del distante

rasganse las cortinas del futuro.

 

 

 

 

 

 

 

 

Un Pegaso llameante

una ondina recostada

la pulcra ninfa

el procaz sátiro

 

Cruza el amorcillo los umbrales

se detienen todas las cenizas

Atlas ha asumido el peso de la devoción

del sagrario se rescatan los desechos

 

Pulcrísima laxitud de amantes

regodeo sensual

Penélope teje sin parar

la proa dividiendo las espumas

 

Todo hierve en este campo exaltado

reclamando a la nodriza

bienvenida la hora se proclama

del junco la flexibilidad del talle

 

Irresoluta la luz

agreste el desconsuelo

tierna la pesadumbre

arrodillada la ternura

 

Espeso aire invernal

apostándose el destino

al culto nos entregamos

de la esculpida carne

 

Peces revolviéndose en los pechos

pirañas adictas al umbral

arrebato en los muslos

hoguera en la antesala

 

Un prófugo se asoma

un lunático se detiene

contradicción en el mundo

sentencias en el cielo

 

Feroces centellas

del trueno las coces

inoportuna tempestad

del amor profanadora

 

Cupido posado en todas partes

un vestido arremangado

besos hurtados a la sombra

destellos en el pelo

 

Fuertes golpes de la entraña

canjilones que se vierten

mulas enyugadas

gavillas desechas

 

Insectos dispersos

del heno la cosecha

prestos al graznido del cuervo

observando las reglas del decoro

 

La fuerte voluntad que impera

dispuestos al rapto o al rescate

rehenes de las caricias

secuestrados por el placer.

 

 

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Estos labios insaciables que se yerguen

fuerza que cede

ya no hay resistencia

se ha alcanzado el porvenir

 

 

 

 

 

 

De regreso a la senda de este mundo

portando aderezos por doquier

una cesta de frutas

un ramo de esperanzas

 

El código cifrado

tímida alquimia inacabada

ruptura en la inocencia

de aquel hastío ya nada queda

 

De nada ha servido la pureza

se ha disperso la vanidad

estrujado el orgullo

la feliz coincidencia de los cuerpos

 

No tengo inconvenientes en repetir

pongo el resto al siete

cifra cabalística

misterio desvelado

 

Ritos ancestrales

ceremonial sacrificio

ofrenda a la deidad

por ella vierto la sangre

 

Vísceras donadas

por su ausencia la vigilia

ese anhelo de siempre

ese sueño permanentemente despierto

 

La amapola se inclina al trigo

y le secretea picardías

el hombre se estremece

la mujer coquetea, se reafirma

 

Ha llegado el punto de partida

la víspera del deber

el cerco de la unión

del póstumo deleite prohibido

la sagrada bendición.