Cherish The Ladies, la Modernidad de la Tradición. Por: Alfredo Rodríguez. Música Brasileña Erudita .II. El Siglo XIX. Por: María Luisa Tamarit.

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 Nombre que toman de una melodía tradicional de la verde Irlanda. Grupo nacido en los Estados Unidos,  pero que tiene su referente musical fundamental en la isla atlántica, y fiel reflejo de cómo los emigrantes irlandeses a los Estados Unidos trasladaron y supieron transmitir a sus descendientes su tradiciones culturales.

( Alfredo Rodríguez ).

 

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En la primera parte de esta presentación se habló de los orígenes y de las primeras influencias externas que experimentó la música erudita en Brasil. El desembarco en Río de Janeiro, el 22 de enero de 1808, de la Reina María I de Portugal con su hijo João VI y una Corte de unas quince mil personas, marcó el comienzo de una etapa de intenso intercambio cultural entre este país y el continente europeo que influyó de forma decisiva en la evolución de la música erudita brasileña durante todo el siglo XIX.

( María Luisa Tamarit ).

 

 

 

 

 

 

 

 

Cherish The Ladies, La Modernidad de la Tradición. Por : Alfredo Rodríguez.

 

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“Es simplemente imposible imaginar un público que no se divierta con lo que hacen” (Boston Globe). “Una música pasional, elegante e incontrolablemente exuberante” (New York Times). Dos frases extraídas de otros tantos periódicos norteamericanos dedicados al grupo que esta vez tomo como referencia, y que en muy poco tiempo se ha convertido en un punto de referencia fundamental por lo que al folk de raíz irlandesa se refiere.

Ellas, y digo ellas ya que se trata de un grupo formado por cinco mujeres algo que es bastante inusual, son y se llaman Cherish the ladies, nombre que toman de una melodía tradicional de la verde Irlanda. Grupo nacido en los Estados Unidos,  pero que tiene su referente musical fundamental en la isla atlántica, y fiel reflejo de cómo los emigrantes irlandeses a los Estados Unidos trasladaron y supieron transmitir a sus descendientes su tradiciones culturales.

 

 

 

La promotora del grupo es la irlandesa nacida en Nueva York, Joannie Madden, flautista y cantante, que en el año 1984 consiguió alzarse con el campeonato de Irlanda de flauta irlandesa, algo que tiene mucho peso a la hora de valorar a un músico, y que habla a las claras del talento de Madden. El resto del grupo está formado por Mary Coogan, Heidi Talbot, Mirella Murray y Roisin Dillon, es decir, que además de Irlanda, también están representados los Estados Unidos y Escocia.

Desde que el grupo se formó en el año 1985, ya ha tenido varias formaciones, pero el espíritu se ha mantenido a lo largo de los años y de los discos que han ido jalonando su carrera. Eso complementado con unos espectáculos en directo en los que se hacen acompañar por bailarines de danzas tradicionales. Escenarios en los que ya han contado con la compañía de gente como James Taylor, Joan Baez, Emmy Lou Harris, los Chieftains o los Clancy Brothers, entre otros muchos, además de varias orquestas sinfónicas.

 

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Cuando escucho la música de este grupo, siempre tengo una enorme sensación de cercanía, con temas que se sitúan en un terreno que le eleva a uno por encima de la cotidianeidad, que le permite encontrar un oasis en el que poder descansar del mundanal ruido, al mismo tiempo que se siente un ritmo que proviene de zonas telúricas muy profundas y que permiten ponerle ritmo al momento. Ritmos tradicionales que suenan de otra manera, dotados de una pátina contemporánea de gran calidad y calidez.

 

 

 

 

 

Música Brasileña Erudita. II. El  Siglo XIX .  Por :  Maria Luisa Tamarit.

 

 

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En la primera parte de esta presentación se habló de los orígenes y de las primeras influencias externas que experimentó la música erudita en Brasil. El desembarco en Río de Janeiro, el 22 de enero de 1808, de la Reina María I de Portugal con su hijo João VI y una Corte de unas quince mil personas, marcó el comienzo de una etapa de intenso intercambio cultural entre este país y el continente europeo que influyó de forma decisiva en la evolución de la música erudita brasileña durante todo el siglo XIX.

Tras la muerte de la Reina María I, en marzo de 1816, João VI se convertiría en el rey D. João de Portugal y Brasil. Según la información proporcionada por sus biógrafos, D. João no era un hombre especialmente culto, pero fue un amante del arte y la erudición.

 

 

 

 

 

 

 

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La inclinación por las artes y, en especial, por la música, es uno de los rasgos que aparece comúnmente en las biografías de los Bragança; probablemente, este rasgo influiría en que el mismo año de su investidura, el rey D. João acogiera a un colectivo de artistas y artesanos venidos de Francia -la denominada Missão Artística Francesa– con el objeto de atraer al nuevo mundo las corrientes artísticas europeas. La iniciativa perseguía, a grandes rasgos, dos finalidades: mantener el estatus de refinamiento cultural de los miembros de la Corte, y educar artísticamente a la población autóctona para paliar las discrepancias culturales entre el Antiguo Continente y la exótica y joven colonia. Uno de los proyectos más inmediatos para ello era disponer de un lugar para formar a nuevos artistas. Así fue cómo se formalizó la idea de crear una Escuela de Ciencias, Artes y Oficios, que años más tarde se consolidaría en la Academia Imperial de Bellas Artes de Río de Janeiro.

 

 

 

 

 

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Posteriormente, la Missão Artística Francesa se enriqueció con la incorporación de nuevos artistas de diferentes nacionalidades. Algunos de ellos eran músicos de renombre, como el compositor austríaco Sigismund Neukomm (Salzburgo, 1778 – Paris, 1858). Invitado por el rey D. João en 1816, Neukomm permaneció durante cinco años en Río de Janeiro trabajando como músico de la Corte. Durante su estancia en el país, popularizó las obras de los hermanos Joseph y Michael Haydn, de quienes fue discípulo, y de Wolfgang Amadeus Mozart, además de facilitar el contacto de los compositores autóctonos con la producción musical centroeuropea más importante del momento. De este modo, sus obras se integraron dentro del bagaje de la musicología brasileña.

 

 

 

 

 

 

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La influencia italiana adquirió también una notable importancia en aquellos años. Uno de los músicos más representativos de comienzos del siglo XIX fue el compositor y organista lisboeta Marcos Portugal (1762 – 1830), que llegó a Río de Janeiro en 1811 invitado por el entonces Príncipe Regente João VI para ejercer de músico oficial de la Corte y de profesor de música de Sus Altezas Reales los Infantes. Marcos Portugal, que desde muy joven era el organista oficial de la Catedral de Lisboa, introdujo en el país la ópera napolitana, un género que aprendió a interpretar en la propia ciudad de Nápoles antes de su emigración definitiva a Brasil. La ópera de Italia y, en especial, la de Rossini, llegó a popularizarse tanto a partir de 1820 en Brasil que se fundó una compañía (la “Compañía de Ópera Italiana”) para la organización regular de eventos y conciertos.

 

 

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La independencia de Brasil del dominio portugués, en el año 1882, se acompañó de un rebrote del sentimiento nacionalista y de una fuerte voluntad de romper con los valores de la metrópolis. El cambio que se operó en la sociedad favoreció la aparición de una corriente romántica que halló su inspiración en autores brasileños, como Antônio Carlos Gomes (1836 – 1896) y Elias Álvares Lobo (1834 – 1901), creadores de una ópera nacional. El primero fue el compositor de “O Guarani”, la ópera brasileña más conocida, de la que se emitía a diario un extracto por la radio dentro de la programación oficial obligatoria “A Voz do Brasil”.

 

El intenso sentimiento nacionalista que envolvió los primeros años de la independencia no logró extinguir la evolución musical de compositores fuertemente influenciados por los autores italianos (Henrique Oswald), franceses (Glauco Velasquez) y austríacos (Leopold Miguez). De este modo, al finalizar el siglo XIX, la corriente romántica fue cediendo nuevamente el paso a las influencias netamente europeas, operándose un cambio que perfilaría el siglo XX como el de la afirmación internacional de la música erudita brasileña.