Fin de Carnaval. Hacia la Cuaresma. Por : Iasone Cañada.

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Acaso los días y las noches pertenecen a seres que, creadores de su propia historia, diseñan sus actos y encajonándolos en la rutina, supuesta rutina de sus vidas, toman conciencia de que hay otra forma de estar vivos.

Ver a una ciudad disfrazada, es respirarla de otro modo. ( Iasone Cañada ).

 

 

 

 

 

Fin de Carnaval. Hacia la Cuaresma. Por : Iasone Cañada.

 

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Yo hoy me siento desorientada. ¿Qué hace que no podamos cambiar nuestras vidas? ¿Qué lo hace tan verdaderamente difícil? ¿Por qué acabamos sintiendo como imposible, algo que esta en nuestros más preciados sueños, como algo necesario?

 

Es como si fuéramos seres incompletos. O de tan completos el hartazgo mismo de lo abundante, nos hace olvidar el valor de lo descubierto, de lo encontrado, de lo creado.

 

 

 

¿Qué nos falta, para arriesgarnos? ¿Qué nos falta para amarnos?

 

Es evidente que en mis conversaciones con Mikolasa, su extrañeza a los problemas que hoy empañan nuestras vidas, es real. Es una extrañeza que se percibe no solo en su mirada y en el gesto de su cuerpo, sino que esta ahí, en el fondo de “esa mirada” es decir, en su alma. Su esencia. Su vida.

 

Como bien decía Mikolasa en la anterior conversación, sobre el carnaval, disfrazarse es ser un personaje anónimo, que todo lo puede (como el 2009), que se lanza a las calles, con la libertad de no saberse reconocido, y por tanto sin la presión de “como debiera ser y actuar en todo momento”. Esa libertad nos es necesaria. Por eso las fiestas, por eso los bailes, los carnavales…son imprescindibles para la salud.

 

Sentadas en un bar, rodeadas de música y fiesta, esta era nuestra conversación. Mikolasa y su época nos ha hecho reflexionar en más de una ocasión. Entonces la falta de medios hacía del ingenio el mejor proveedor de todo aquello que fuera necesario. Lo mismo para el desarrollo cotidiano de sus asuntos que para disfrazarse. Ahora el ingenio lo utilizamos más, si es que lo utilizamos, para no perder el entusiasmo de estar vivas. O para recordar todas nuestras habilidades, adormecidas en un mundo en que no nos falta de nada. Es peligroso olvidar todo lo que somos. Hay que repasar regularmente, el catalogo de disponibilidad de cada ser. De lo que lo compone. Mantener al día la información. Contrastarla con nuestras verdaderas necesidades. 

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 En estos momentos en todo nuestro sistema conocido se tambalea, ese catalogo nos puede dejar a la vista las herramientas de las que disponemos para enfrentarnos a dicha situación. Quizá esta en nuestras manos, mas de lo que creemos, comenzar a dar “otras” soluciones y respuestas. Quizá debiéramos implicarnos activamente. Podemos elegir el disfraz del Zorro Justiciero, o el de Robin Hood, o el de Hada, o el de Juana de Arco. Una vez bien sumergidas en el disfraz, sin un solo centímetro que de pistas de quien esta debajo, diseñamos un plan de acción. En ese plan de acción, una vez que esta claro el objetivo, todo es posible. La noche es nuestra.

 

 

 

 

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¿Saben? Carnaval acaba y como decía Mikolasa llega la cuaresma para trabajar el espíritu.

Pero cada cual puede utilizar estos trucos, para situarse de otro modo en su realidad, cuando quiera. Puede ser una opción sigilosa. Para todos los días. Sentirse con la fuerza interna necesaria, bien merece utilizar trucos. Ingenio. Habilidades. Disfraces. Juego. Creación.

 

 

 

 

 

Yo puedo convertirme en el guisante que bajo 20 colchones inmensos, provoco tal incomodidad a la princesa, que no le dejo dormir.

Me voy a disfrazar de guisante ¡Eso es! Ahora voy a elegir esos 20 colchones… ¿les apetece incorporarse a la búsqueda?

Oh, Claro! Inician la suya propia… ¡por ello brindo!…por ello y porque Mikolasa se recupere pronto de la gripe, para poder seguir leyendo sus historias.

Brindo porque llega Marzo, porque las flores han comenzado a brotar, porque se intuye la primavera y su calidez…

¡Brindo por la vida!