Pájaros y Poetas. Por José Julio Perlado

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        Por encima de las nubes económicas, del riesgo de las tormentas financieras, de los profundos huecos de las crisis, ateridos a veces y expectantes siempre, cobijados apenas entre ramas, ahí anidan los pájaros anónimos esperando siempre a la primavera. (José Julio Perlado)

 

 

 

 

Pájaros y Poetas. Por:  José Julio Perlado.

 

Por encima de las nubes económicas, del riesgo de las tormentas financieras, de los profundos huecos de las crisis, ateridos a veces y expectantes siempre, cobijados apenas entre ramas, ahí anidan los pájaros anónimos esperando siempre a la primavera

Sólo los poetas lo saben. Caminan los poetas como si nada hicieran por los caminos, como si no lograran trabajar sus versos, pero van descubriendo poco a poco – con sólo una mirada -a aquellos que comenzaron a piar para los mortales, el vuelo sosegado de los pájaros solemnes, alas que vienen entre nubes, plumas que llegan puntualmente. 

El mar está presente en los inviernos. Lo hemos visto tumultuoso en imágenes, rompiendo olas de fotografías. También los vientos estánoleaje presentes los inviernos. Huracanados, los fuimos escuchando cómo levantaban techos y arrastraban tabiques. Sólo pájaros y flores – quizá más aún pájaros que flores – parecen esconderse de los fríos. Dan la impresión de no existir.

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Malferida iba la garza

enamorada:

sola va y gritos daba.

 

Donde la garza hace su nido

ribericas de aquel río,

    sola va y gritos daba. (canta el poeta Anónimo)

 

 

Así cantaba también el pájaro al lado del poeta, como si nada hiciera, como si no cantara. Pero estaba cantando el pájaro y el poeta le apoya siempre con su verso. Aguarda escondido el ruiseñor a que el poeta pase, detrás de él asoma la tortolilla, un poquito más lejos – guarecida – mueve su pico la golondrina, luego apunta el jilguero su movimiento, y también la calandria. Van y vienen todas a la vez, entre tímidas y asustadas, avecillas del cielo que el poeta ve perfectamente.

 

Desde que te ausentaste,jilguerobebiendo

sol de los soles,

ni los pájaros cantan

ni el río corre.

¡Ay, amor mío!

Ni los pájaros cantan

ni corre el río. (dice también otro Anónimo)

 

 

 

Los Anónimos son así. Van dejando silenciosamente sus versos sobre la poesía y los pájaros picotean las puntas de las palabras y las traen y llevan de un lado para otro, siempre como si nada hicieran. La tórtola, el gorrión, el herrerillo, el carbonero, aquel estornino que se esconde, la alondra, el pinzón, el pardillo, todos vienen y van entre anónimos poetas, persiguiendo sus nombres, por si pueden descubrirles.

 

Pero los Anónimos no se inmutan.

 

 

No cantéis, el ruiseñor,

tan de mañana,

que despertaréis a quien duerme

y amores ama

 

Lo Anónimos caminan como poetas a los que nadie conoce. Marchan entre pájaros que cruzan los aires, pájaros también anónimos, vuelos y rumores que son hermanos de poetas.

 

 

pajaroflor

 

 

Jilguerillo que al alba saludas

con dulces primores, no debes amar,

que no tienes quien ama de veras

más glorias que penas, más dichas que el mal

 

 

 

 

Y aún en la revuelta del camino, antes de tropezarse con tercas realidades, el último Anónimo recita en alta voz:

 

 

Pajarillo que vas a la fuentegaviotasenvuelo

bebe y vente.

 

 

 

Luego todo queda en silencio.

 

 

 

 

Los hombres siguen ocupados en sus quehaceres. Los grandes trasatlánticos de los negocios intentan sortear poco a poco los hielos de las quiebras.