Música Finlandesa: El Grupo Värttinä. Por Alfredo Rodríguez. Música Brasileña: Heitor Villalobos. Por: María Luisa Tamarit.

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Las canciones de Värttinä,  nos conducen a una dimensión mágica, telúrica, ese mundo de puertas  cerradas que sólo la música y el baile pueden abrir (Alfredo Rodríguez).

 

 

 

 

 

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Heitor Villa-Lobos (Río de Janeiro 1887 – 1959) fue el compositor más prolífico del siglo pasado y el primer músico brasileño en obtener reconocimiento internacional. La mayoría de sus composiciones, que suman más de mil quinientas, eran canciones, pero también escribió sinfonías y óperas, muchas de ellas poco conocidas o inéditas. (María Luisa Tamarit).

 

 

 

 

 

 

 

Värttinä, calor musical desde el frío finlandés. Por : Alfredo Rodríguez.

 

 

 

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En el año 1983, las hermanas Sari y Mari Kaasinen fundaron el grupo Värttinä  (palabra finesa que significa “huso”, y que hace referencia al poder y a la creatividad de la mujer). Una constante que mantiene este grupo, es la fuerza de sus tres voces femeninas, entre las que ya no está Sari una vez que decidió abandonar el grupo, acompañadas, a su vez, con unas coreografías muy especiales, para dar vida a unas letras muy enraizadas en la tradición finlandesa especialmente la de la región de Carelia, de la que proviene el grupo.

 Las letras de sus canciones cuentan historias en las que se fusionan los elementos mágicos salidos de los profundos bosques, y los reales, con una combinación de voces y de música que contribuyen a crear la atmósfera tan especial que rodea a las canciones de Värttinä, que nos conducen a una dimensión mágica, telúrica, ese mundo de puertas cerradas que sólo la música y el baile pueden abrir.

 

 

 

En muchos casos son canciones de trabajo y de cuna, incluso hechizos, que cantan las mujeres tradicionalmente desde la noche de los tiempos. Poemas o historias son otras de las fuentes de inspiración del grupo, y que les sirven como punto de partida para crear el sonido único que define a Värttinä, en el que tienen mucho que decir los instrumentos acústicos y electrónicos y unos arreglos absolutamente originales. Unas voces que han llegado a ser comparadas con las polifonías de las mujeres búlgaras.

 

La sonoridad de Värttinä ha ido evolucionando con los años, desde unos inicios más relacionados con el mundo de la música tradicional, hasta ir incorporando sonoridades más relacionadas con el rock y el pop, hasta lograr un sonido contemporáneo que enraiza con algunos de los estilos musicales de vanguardia.

 

Las canciones de este grupo, tan pronto nos transmiten una alegría y un espíritu lúdico totales, como nos cogen de la mano para conducirnos al mundo de la melancolía nórdica, o hacen que volvamos a sentir algunos de esos temores que nos provocaban los cuentos infantiles, en este caso encarnados en la figura de los trölls. En 2006, editaron su último disco hasta el momento que lleva por título Miero, cuyo lanzamiento coincidió con el estreno en Toronto del musical El señor de los anillos, cuya música han escrito Värttinä y el compositor indio A.R. Rahman.

 

*Discografía:

Värttinä (1987), Musta Lindu (1989), Oi Dai (1990), Seleniko (1999), Aitara (1994), Kokko (1996), Vihma (1998), Ilmatar (2000), 6.12. (live in concert, 2001), Iki (2003), Miero (2006).*

 

 

 

 

Música Erudita Brasileña. III .  Heitor Villalobos. Por: María Luisa Tamarit.

 

 

 

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Villa-Lobos nació en el seno de una familia de clase media. Su padre trabajaba como funcionario de la Biblioteca Nacional de Río de Janeiro y era un hombre culto y muy aficionado a la música, iniciándole desde muy temprano en el estudio del violonchelo y el clarinete. Sin embargo, lo que más ayudó a consolidar la relación de Heitor con la música no fueron tanto las clases, sino el contacto con otros músicos. Todos los sábados por la tarde, el matrimonio Villa-Lobos invitaba a su casa a otros músicos amigos para celebrar sus particulares sesiones filarmónicas, en las cuales estaba presente el niño Heitor. De este modo, fue madurando su vocación por la música y empezó a componer desde muy pronto sus propias obras.

La formación musical de Heitor Villa-Lobos se vio temporalmente interrumpida a la edad de diez años por la muerte de su padre, que era el verdadero impulsor de su futura carrera musical. Su madre, que no quería que el hijo se dedicara profesionalmente a la música, decidió cancelar sus clases e incluso le escondía los instrumentos, según consta en algunos apuntes biográficos del compositor. Sin embargo, esta actitud no hizo más que acrecentar su pasión por la música, que él se preocupaba en seguir aprendiendo e interpretando a escondidas de su madre.

 

 

 

A partir de entonces, la educación musical de Heitor Villa-Lobos fue, en gran medida, autodidacta. A este carácter autodidacta se debe la originalidad de su obra. Aunque Villa-Lobos intentó estudiar música de una forma reglada, su temperamento indisciplinado no le permitió avanzar y, expulsado en dos ocasiones del Conservatorio, decidió aprenderla por su cuenta. 

 

 

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En su primera adolescencia, Villa-Lobos ya vivía plenamente dedicado a la música. Interesado en descubrir los entresijos de la música folclórica brasileña, se marchó de casa a la temprana edad de dieciséis años para emprender un largo viaje por todo el país. Partió en busca del alma sonora brasileña, de ese sentimiento que nace de los cantos primitivos, de la música afrobrasileña y de las canciones populares y urbanas. En su expedición, se dedicó a coleccionar melodías y elementos sonoros que incorporaría más adelante en su obra. Para sobrevivir, tocaba en los bares y cantinas, lugares, muchas veces, miserables, que le acercaron a las condiciones más dolorosas de la vida en el corazón de Brasil. 

En 1915, ya de regreso a Río de Janeiro, ofreció los primeros conciertos en su ciudad natal, causando una gran sensación. Años más tarde, el Gobierno le concedió una beca para estudiar música contemporánea en París, ciudad a la que partió en 1922 y en la que permanecería hasta 1930. Sin embargo, su interés en aprender y su carácter inquieto le impulsaron a interesarse por otros campos de la música, más allá de los estipulados en su contrato de becario. Así pues, no solo se formó en música contemporánea, sino que viajó a otros países europeos y también de África para conocer otros estilos musicales. Durante su estancia en Europa, compaginó además su formación con el estudio de los clásicos, interesándose en especial por Johann Sebastian Bach, que ejercería una influencia muy notable en su obra.

 

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De su veneración por el músico barroco nacerían las Bachianas Brasileiras, una serie de nueve obras que compuso entre 1930 y 1945 y que constituyen una verdadera fusión entre la música tradicional brasileña y el estilo compositivo de Bach, dos géneros aparentemente imposibles de mezclar. Era su modo de rendir tributo a ambas culturas. De todas sus Bachianas, la más conocida y una de las que más revelan esta amalgama de culturas es la Nº 5, compuesta en 1938 para una combinación de voz soprano y ocho violonchelos. Su primera Bachiana la dedicó al músico Pau Casals, colaborador y gran amigo suyo.

 

Tras su regreso a Brasil, se dedicó a la docencia. En 1931 fue nombrado director de educación musical de la Enseñanza Pública de Río de Janeiro, contándose entre sus contribuciones más notables la de promover el canto coral. Para ello, organizaba actividades multitudinarias en locales con el suficiente aforo para reunir a centenares o a miles de niños cantores, a los que él mismo dirigía. Si una buena parte de su esfuerzo la empleó en promover y divulgar la música, la otra parte la dedicó a recuperar la música tradicional de su país.

 

A pesar de haber sido fuertemente influenciado por los patrones estéticos europeos, Villa-Lobos siempre tuvo muy presente cuáles eran sus raíces. “Sí, soy brasileño y bien brasileño. En mi música dejo cantar a los ríos y a los mares de este gran Brasil“, dijo el músico en una ocasión.

 

Heitor Villa-Lobos falleció el 17 de noviembre de 1959 en Río de Janeiro, a la edad de 72 años y en plena actividad.