Viajes Interiores: La Música y el Significado. Por: Javier.G. Entonado.

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 Me gustaría hablar un momento de las palabras en la música. Mucha gente opina que una canción es buena por el mensaje que tiene su letra. Para mí, eso es totalmente superfluo. La letra en una canción (esta es mi opinión, por supuesto), debe estar supeditada a la música; es secundario, es un acompañante. Lo que me interesan son los sonidos y utilizo a las palabras como parte de esos sonidos. Me importa la fonética más que el significado, el ritmo que esas letras le dan a la obra musical.

  (Javier G. Entonado).

 

 

 

 

 

Viajes Interiores:  La Música y el significado. Por : Javier González Entonado.

 

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Hay composiciones musicales, que desde mi punto de vista, salen perjudicadas notablemente por el afán del autor por contar una historia con significado y con sentido, convirtiendo esas obras en algo largo y repetitivo. De aquí viene entonces mi pregunta: ¿qué importancia tiene el idioma en el que se cante? Da igual cantar números o frases, en inglés, español, alemán……Lo importante es que esas palabras tienen su sonido y personalidad propias y le dan vida a una obra musical, independientemente de si tienen significado lógico o no. Los mensajes en la música los dan los propios sonidos, y éstos, como algo abstracto que son, se meten en la piel sin ser filtrados por la razón y la lógica de las palabras. Para disfrutar con ellas prefiero leerme un libro. Yo, al menos, lo veo así. Y deberían probarlo, porque es una forma distinta de plantearse un viaje interior a través de un universo infinito como es el musical.

 

 

 

    Me parece que como resumen a toda esta disertación hay una idea clave (al menos ahora es la única que se me ocurre): para disfrutar plenamente de la música, del cine o de otra manifestación artística, olvídense de los condicionamientos que les ponen los demás y sólo sigan su criterio. Y no se avergüencen si les gusta o les emociona algo que no está bien visto, o sea, que no está dentro de los cánones establecidos por la cultura actual.

 

    Me estoy acordando de una anécdota, quizás a alguien le sirva. Un día, en un museo, oí el comentario de una persona diciendo que un pintor, (ahora no me acuerdo cuál), “había puesto demasiado entusiasmo en el cuadro que allí se exponía”, pintado por ese artista, por supuesto. La cara se me puso a cuadros, porque en mi opinión, lo menos que debe hacer un artista es poner todo el entusiasmo que pueda para crear su obra. Ese comentario me tocó las narices de tal forma que estuve varios años sin pisar un museo, precisamente para no escuchar estupideces como esa. ¡¡ De “snobs” está el mundo lleno !!.

 

    Precisamente por eso me atraen los personajes denostados por los “poseedores de la verdad absoluta”. Alguno de ellos tienen un entusiasmo admirable, y eso ya es digno de respeto. La pandilla de pedantes que los han machacado así podría morderse un poco la lengua. Quizá es que no saben lo que cuesta hacer un trabajo como ese.

 

    ¿Qué pretendo decir con esto?. Pues que hasta entonces yo estaba esclavizado por ese tipo de comentarios y por esa forma de entender el arte. A partir de ahí me fui liberando de esos prejuicios; y a partir de ahí he disfrutado más de todo lo que veo u oigo, sin complejos y sin importarme lo que me llamen. También a partir de ahí empecé a crear cosas más personales, con más carácter y que me gustaban más. Empecé a tener más seguridad en mi trabajo. 

 

     Asi que como despedida, sugiero que se olviden de los condicionamientos y de las ideas prefijadas, y dejen aflorar sus sentimientos, aunque sean desordenados; sin la soga al cuello que muchas veces colocan la razón y la lógica. Seguro que de esta forma cada vez que escuchen música, lean un libro o vean una pelicula adquiriran un estado de plenitud y de felicidad, sin la inoportuna presencia de las impresiones contradictorias. Tendrán, por tanto, un viaje interior mucho más tranquilo y estimulante.