El Arte en Movimiento:Dvorak, Schumann, Schubert y Asier Polo en el Euskalduna de Bilbao, por Iasone Cañada Zorrilla

foto1wEl Palacio Euskalduna, es siempre una cita esperada, anhelada. ¿Qué nos deparará la noche?

La llegada es un recorrido por la obras de diferentes artistas como Dalí, Vicente Larrea, Juan de Aranoa, Lazcano, Manfred Kieselbach…etc., haciendo del espacio exterior (e interior) una exposición extraordinaria. Por la noche, se iluminan los árboles del bosque metálico que lo rodea. Y en el interior la transparencia difumina los límites del edificio con el agua (la Ría) y el cielo…suave atardecer.

( Iasone Cañada)

 

 

 

 

 

El Arte en Movimiento. I. Música en el Euskalduna de Bilbao. Por : Iasone Cañada.

 

 

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Hoy la cita, es con la Orquesta Sinfónica de Bilbao, Dirigida por Antoni Ros Marbá y como solista Asier Polo, violonchelo. La obra: Concierto para violonchelo y orquesta en Si menor, op.104 de Antonín Dvorak (1841-1904)

  1. Allegro
  2. Adagio ma non tropo
  3. Finale: Allegro moderato

Foto 3 Mientras acaban de preparar el escenario los regidores y la orquesta y el público van ocupando su lugar, contemplamos el órgano que suspendido a ambos lados del escenario no deja de sorprendernos por su magnificencia. Es impresionante. Un órgano sinfónico de 71 registros, más 25 campanas, repartidos en cuatro teclados manuales y el pedal. En la fachada de la izquierda las 248 trompetas horizontales, que al estar en dos bloques móviles aparecen o desaparecen a discreción, es decir según la necesidad de aquello que se represente. Solo es comparable con los existentes en las catedrales de Málaga y de Würzburg (Alemania). La sala, tiene una capacidad de 2.164 plazas y un Medio Aforo de 1.258 butacas. Hoy, jueves, esta casi lleno. El viernes al completo.

La sala se llena, la orquesta ocupa el escenario y una vez afinada por la Concertino María Madru, hacen su entrada el Solista y el Director de orquesta, para el repertorio hoy elegido. Primera parte, Dvorak. Segunda parte, Brahms.

La sala atenúa la iluminación y el silencio se instala en el auditorio. Se apagan las cámaras de fotos, los móviles, las toses y… silencio…expectación.

Las notas vuelan por todos los rincones de la sala…hasta que el cello entra único, magnifico, como si el alma de Dvorak hablara a través de sus cuerdas, de los dedos de Asier Polo. Hay instantes tan exquisitos que inevitablemente algo se transforma también en nuestras almas…como en una conversación con el autor, con el solista, con la orquesta. Diálogos contenidos por silencio majestuoso que desencadena la melodía. Dirigido magistralmente por Antoni Ros Marbá.

¿Qué quería contar Dvorak con esta obra? El escribió (a sus 53 años) ésta obra en New York, entre el 8 de noviembre de 1894 y el 9 de febrero de 1895. Su última obra norteamericana, llena de nostalgia no sólo de su Bohemia natal sino también de su gran amor “Josefina Cermák”.

Dvorak, con 24 años, comenzó a enseñar, enamorándose de una de sus alumnas, de 16 años, Josefina, que no correspondía al amor del compositor. Escribió el ciclo “Cipreses” con el sueño de ganar su corazón, pero Josefina seguía indiferente, por lo que al final lo dedicó a otra persona. Mas tarde se enamoró y casó con la hermana de Josefina. Mientras estaba escribiendo el 2º movimiento de esta obra para violonchelo, le llegó la noticia de que Josefina estaba gravemente enferma, lo cual le afectó profundamente. Decidió usar la melodía de una las canciones favoritas de Josefina, “Déjame solo”, en el movimiento lento del concierto.

Al llegar a su casa, con la noticia de que Josefina había muerto, revisó el concierto e incluyó en él un recordatorio para quien fue su primer gran amor…tras algunas revisiones mas, concluyó la composición de este concierto que hoy ha llegado hasta éste rincón del mundo, Bilbao.

foto 4La excelente interpretación de Asier Polo hubiera hecho sentir a Dvorak, no solo lo acertado de elegir el violonchelo como instrumento solista, sino la de encontrar al interprete perfecto, capaz del lirismo y la pasión con que el escribió cada frase, cada nota, cada segundo de esta obra. Una se pregunta cómo cuatro cuerdas y un arco son capaces de expresar una infinita gama de sonoridades, que deja al público envuelto en una historia de amor de la quizá no conocen los pormenores, pero si su esencia. Solo la magia de las manos de Asier Polo pueden conseguir ese momento culminante al que le sigue uno aún más exquisito. Extraordinario. Los bises miden a un público entusiasmado que sabiendo que aún queda la segunda parte del concierto (Sinfonía nº 2 en Re Mayor, op. 73 de Johannes Brahms (1833-1897), quisiera hacer eterno este instante.

Por ello, a la salida, le esperan-alumnos y alumnas incluidas-y se van con un detalle, una firma, un abrazo.

Se despiden el solista Asier Polo y el Director de la Orquesta,  Antoni Ros Marbá.

Y del Compositor Gabriel Erkoreka (izquierda) y del Director del Dpto. Educativo de la Orquesta de Euskadi, Mikel Cañada, (derecha).

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Entre las muchas personas que rodean a Asier Polo, surge el entusiasmo y nos invita a participar en la Audición que tendrá lugar en su casa el sábado, previa a su actuación del lunes, en el Euskalduna. Recogemos la invitación como un privilegio y nos damos cita.

Foto 8 Comienza la audición con la “Fantasiestücke Opus 73 para violonchelo y piano de Robert Schumann (1.810-1.856):

I    Zart und mit Ausdruck

II   Lebhaft, leich

III  Rasch und mit Feuer

Le acompaña al piano Amaia Zipitria, pianista acompañante del Conservatorio Superior de Música del País Vasco, MUSIKENE.

 

 

 

 

(De izquierda a derecha: Violín, Irene Etxebeste Violín, Enekoitz Martinez Viola, Iwona Andrzejczak Violonchelo, Asier Polo  Violonchelo, Jerzy Andrzejczak.)

Foto 9La ejecución de la obra, magnifica. El poder escucharla tan cerca, indescriptible. Lo que la música puede llegar a trasmitir, no lo pueden retener ni contener las palabras.

Y la segunda parte:

Quinteto de cuerda en Do Mayor, D 956 de Franz Schubert (1.797-1.828)

I  Allegro ma non troppo

II  Adagio

III  Scherzo. Presto – Trío. Andante sostenuto

IV  Allegretto.

El reducido público que acudimos a esta audición, quedamos en silencio tras finalizar la ejecución de la obra de Schubert. Imaginamos aquellas épocas en que la música de cámara lo era todo, comprendiendo que la cercanía de los y las intérpretes con su público es algo inestimable. Aplaudimos a rabiar, sin ningún ánimo de dar por finalizado este momento. Conseguimos saber un poco más…Schubert escribió este quinteto poco antes de morir, a los 31 años. Está considerada una de las mejores obras de música de cámara, una obra maestra.

Pudimos sentir, palpar, estremecernos con lo que Schubert estaría sintiendo en esos momentos al final de su vida…mientras escribía esta obra. Cerrando los ojos, trasladándonos a otra época, sin movernos de la butaca.

Y con este concierto cierra Asier Polo su temporada de conciertos y comienza a preparar la 2009-2010.