Rebelión del Personaje. Por : Emma Rosa Rodríguez.

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¿Qué sucede cuando un personaje se rebela? O, dicho de otro modo: ¿Puede un personaje rebelarse y matar al escritor?

Escritor, autor todopoderoso que juega a crear un mundo a su antojo. Dibuja lugares, estancias, sitios que solo él conoce o intuye.

 

( Emma Rosa Rodríguez )

 

 

 

 

 

Rebelión del Personaje. Por: Emma Rosa Rodríguez.

 

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El autor describe situaciones, tiempos, épocas reales o inventadas, que logran sumergirnos en su mente; historias que nacen en su interior a golpe de insomnios y desvelos en una danza macabra o, por el contrario, imagina para nosotros sueños amables donde la fantasía se alía con la sonrisa impregnándonos de alegría y colores amables.

Y como no, el autor inventa un personaje o varios. Porque ¿qué es el escritor sin un personaje? Es un pintor de palabras, un poeta que elabora hermosos versos, un escultor de paisajes o un compositor de frases y de ritmos, pero, no nos engañemos, no es un contador de historias. Y aquí es donde interviene el personaje.

A priori,  el personaje, basado en alguien real o solo imaginario, es una creación del autor y, éste. es quien le atribuye características físicas y, sobre todo y más importante, psicológicas: personalidad fuerte, potente, agresiva o, por el contrario, lo dotará de un carácter débil y blando que simplemente aburrirá al lector.

Y ahí es donde interviene la picardía y el buen hacer del escritor, nada de personajes pusilánimes y tristones que no dejarán huella y además provocarán que toda la historia se diluya en el olvido más nefasto.

No. Mejor crear un personaje fuerte, con carisma, con una personalidad acusada que sepa salir indemne de las situaciones más tremendas y más insospechadas que, por muchos riesgos que corra, no morirá nunca porque los mayores peligros en los que se vea envuelto, simplemente serán pequeños obstáculos que puede sortear casi sin despeinarse. Porque él, no es un mortal, es un personaje, no lo olvidemos, no lo matará el autor mientras no le interese.

Y el personaje va creciendo; creciendo y adueñándose de la historia; creciendo página tras página y adentrándose en la mente del escritor que no cesa de idear situaciones cada vez más complicadas; creciendo y campeando a sus anchas por todo el entorno del autor: ya se sale de los folios su sombra, ya asoma su enigmática sonrisa por la pantalla del ordenador, ya se inmiscuye en los sueños de su creador que, aunque quiere matarle, no puede, porque no sabe cómo deshacerse de él.

Sencillamente, se le ha rebelado el personaje y yo me pregunto, en ese caso: ¿Puede el personaje terminar matando al escritor?