Jorge Volpi y el Insomnio de Bolivar. Por: Carlos Feral ; Arín Dodó.

 El Insomnio de Bolívar. Cuatro consideraciones intempestivas sobre América Latina en el siglo XXI del mexicano Jorge Volpi ha sido premiada recientemente con el galardón del Premio de Ensayo y Debate-Casa América, en su segunda edición.

 La presentación corrió a cargo del Alcalde de Madrid, D. Alberto Ruiz Gallardón, al cual acompañaban en la mesa el editor, Sr. Aguilar y la Directora de Casa América, Inma Turbau.

 ( Carlos Feral,  Arín Dodó).

 

 

 

 

 

 

 

 

Jorge Volpi y el Insomnio de Bolivar. Por: Carlos Feral,  Arín Dodó.

Una vez hechas las presentaciones no estaría de más hablar un poco sobre el autor, al cual se le puede considerar un caso atípico dentro de los escritores latinoamericanos ya que muchos dicen de él que es de formación y mentalidad europea. Dicen también que es el autor más representativo de la generación del Crack (hago aquí un inciso para aclarar que se conoce con este nombre a una serie de autores mexicanos de finales del siglo XX que rompieron, de ahí el crack, con la literatura postmoderna latinoamericana de Benedetti, Isabel Allende, Bioy Casares, Borges, Carpentier, Vargas Llosa, Skármeta y tantos otros ilustres escritores que todos conocemos. Este grupo, del cual Volpi es la cabeza más representativa, contaba también con Eloy Urroz, Ignacio Padilla, Pedro Ángel Palou, Vicente Herrasti y Ricardo Chávez-Castañeda. Este grupo pretende hacer una literatura compleja, de mayor exigencia formal. Crearon un manifiesto, a semejanza de los dadaístas, en el que recogen puntos esenciales de su filosofía. Sirva a modo de ejemplo la página 2 en la que Palou dice: “Amarás a Proust sobre todos los otros”, o la página de Padilla en la que se recoge: “Mejor será hablar de novelas supremas y de autores como Cervantes, Sterne, Rabelais y Dante con todos los que los han seguido abiertamente”).

Después de la aclaración, sigo con Volpi, del cual no voy a nombrar sus premios y trayectoria ya que cualquiera las puede encontrar en enciclopedias o páginas web, sino del Insomnio de Bolívar y lo que producía ese insomnio en el libertador de las Américas.

Volpi hace un recorrido por la América Latina del bicentenario y analiza el fracaso de Bolívar en cuanto a la pretensión de una Latinoamérica unida políticamente. De ahí que se hable de insomnio como la metáfora de no poder ver su sueño cumplido, acercándose ya la fecha de su muerte en su retiro de la quinta de San Pedro Alejandrino.

La primera parte recorre el continente latinoamericano donde el autor ofrece pinceladas de distintas realidades en diez lugares distintos entre 2005 y 2008. La segunda consideración presenta una historia política de América Latina, desde las democracias imperfectas, como la mexicana, hasta la desigualdad, la discriminación de las minorías indígenas o el populismo creciente de algunos regímenes como en Venezuela o Bolivia.

La tercera consideración se centra en las ruinas de América Latina en cuanto a la reciente literatura latinoamericana y los problemas del mercado editorial, crítica y ambiciones de los nuevos escritores que conjuntamente tratan de poner fin a un modelo de identidad latinoamericano desde fuera. El último apartado vuelve a la realidad política y aventura una serie de ideas sobre el futuro de América Latina recorriendo el continente de norte a sur. Analiza la actualidad y lo que puede deparar el futuro inmediato anticipando, tras muchas tensiones, la unificación del continente para 2110.

En cuanto a la conferencia en si, Jorge Volpi,  nos habla de los escritores de su generación y sus encuentros como detonante para escribir este libro. Además quiere rendir homenaje al ensayo mexicano que ya engrandecieron figuras como Octavio Paz o Carlos Fuentes.

Al surgir la necesidad de escribir este libro fue cuando comenzó a viajar por América Latina y comenzó a tomar conciencia de qué es ser latinoamericano. Citando sus propias palabras el autor reconoce lo siguiente: “Fue en España, para ser más preciso en Salamanca, apabullado por las centenarias piedras de Villamayor, frente a las severas estatuas de Fray Luis de León y Unamuno, o al menos ante sus nombres inscritos en camisetas, afiches y llaveros, donde descubrí que yo era latinoamericano. Acababa de cumplir veintiocho años y hasta entonces había vivido en México, donde jamás fui consciente de esta condición y donde nunca tuve la fortuna o la desgracia de toparme con alguien que se proclamase miembro de esta especie.”

América Latina importa el nacionalismo europeo de la época romántica y cada país intenta diferenciarse tanto de España como de sus vecinos y eso perdura hasta nuestros días. Este nacionalismo ha sido la marca del comportamiento de las élites latinoamericanas que ha terminado por convertir en ajenos a los unos con los otros. Ha habido, sin embargo, un gran flujo cultural tanto de libros, como de revistas, teatro, ópera…y los lectores tenían conocimiento de lo que ocurría allén de sus fronteras. Esto se acabó con las dictaduras y crisis económicas frecuentes y durísimas que terminan con grandes editoriales de México y Buenos Aires, haciendo que todo ese flujo cultural tenga necesariamente que pasar por España. Ahora, el conocimiento cultural de un país con otro es limitadísimo. Si además sumamos las imágenes prototípicas (la guerrilla, el realismo mágico, la música tropical, los culebrones y demás tópicos de todos conocidos) la imagen latinoamericana se ha desvanecido.

Las nuevas democracias latinoamericanas, han terminado por decepcionar a sus ciudadanos y han sido incapaces de resolver la pobreza o la desigualdad, siendo caldo de cultivo propicio a liderazgos como el de Chávez o Morales que se aprovechan de lo que la democracia les ofrece para convertirse en caudillos que se apoderan de todo el espacio político y cultural creando regímenes personalistas que, paulatinamente, van reforzando su poder.

Muchas democracias, entre ellas la mexicana, están semiparalizadas por la falta de reformas, el narcotráfico o la violencia. En cuanto a esto último, el autor extiende su mirada hacia Estados Unidos y dice que estos problemas son problemas bilaterales, que la violencia, la corrupción y la demanda de droga están también del lado estadounidense.

El libro de Volpi no trata de dar soluciones sino suscitar dudas, tendencias que podrían llevarse a cabo, o no, en próximas fechas. Uno puede ser crítico y pesimista con Latinoamérica actualmente, pero se puede tener optimismo y quién sabe si en un futuro puede existir una unión como la europea a medio o largo plazo. Hay ejemplos como Chile o Uruguay que han sido capaces de dar soluciones efectivas a muchos de los problemas de sus ciudadanos y quizá ese sea el germen, la semilla, de un futuro mejor en el resto del continente. El gran problema que nos quieren vender de América Latina no es la inseguridad ciudadana sino la desigualdad y la pobreza. Saber crear las condiciones para el bienestar de la mayoría de la población serían los mejores remedios para que, por fin, Bolívar pueda dormir tranquilo.

 

* Para escuchar los audios de este acto pueden acudir a este enlace. *