Muestra de Cine Europeo Ciudad de Segovia. Por: Amando Carabias María

Durante la penúltima semana de noviembre, Segovia ha sido escenario de la IV edición del festival de cine MUCES (Muestra de Cine Europeo Ciudad de Segovia). Según las cifras facilitadas por la organización más de veintitrés mil espectadores hemos asistido a alguna de las proyecciones habidas en sus diferentes secciones (Sección Oficial, Cineasta Europeo, Rodado en Segovia, País invitado, Cine Documental, Lo nunca visto), lo que para una ciudad como ésta no deja de ser un número abrumador. Se constata de nuevo que si se ofrece calidad a precio módico el ciudadano apuesta por ella.

La celebración de esta muestra, es la que me ha llevado a la reflexión que encabeza este artículo…

( Amando Carabias María )

 

 

 

 

 

 

 

Muestra de Cine Europeo Ciudad de Segovia. Por: Amando Carabias María .

 Existe el adagio que afirma que más vale una imagen que mil palabras. No siempre creo en él, aunque podría pensarse que esta opinión es interesada dado mi apego enfermizo por las palabras. Y digo que algunas veces no creo en tal máxima, porque en muchas ocasiones ocurre lo contrario, o sea, que un simple puñado de palabras sustituye con ventaja a las imágenes y que esas palabras provocan la llegada a nuestro recuerdo de imágenes a velocidad de vértigo…

Mientras que un escritor en un relato, con independencia de la extensión del texto, puede introducirnos en la vida interior de un personaje de modo abrupto sin que el lector sufra menoscabo en el entendimiento, el cineasta tiene que recurrir a otras estrategias para llegar al mismo punto. Si un escritor necesita de varias líneas (o páginas) para describir un paisaje, un cineasta ‘sólo’ tiene que mover la cámara ante el paisaje para que el espectador sea testigo y comprenda lo que se le quiere decir, o parte de ello…

Sin embargo no creo que se trate de establecer estériles contiendas entre un modo u otro de expresarse o comunicarse. Mi creencia, por el contrario es que los humanos somos un complejo conglomerado diseñado y preparado para servirse y utilizar ambos modos de completar o urdir un relato. Creo que no exagero si afirmo ahora que en esta generación la máxima prueba artística de la atracción mutua que ejercen entre sí palabras e imágenes es el cine.

Lo que entiendo por cine. El cine que más me gusta.

El cine que hemos visto estos días pasados en Segovia es de esta clase, esa filmografía en que el guión es tan importante (a veces más) que las propias imágenes. Ese cine en el que la atención del espectador queda prendida de la historia que, si además, está filmada con hermosas imágenes se convierte en un potente y sugestivo vehículo de comunicación.

Los buenos guionistas, escritores al fin, son en general grandes conocedores de tipos humanos. Éste, probablemente, sea otro de sus secretos. Porque las historias que se narran en una película viajan sobre la carne de los personajes que se desplazan por la carretera de un argumento. Por tanto, los diálogos, las miradas, los gestos (palabras e imágenes de nuevo) son los materiales con los que se trabaja a la hora de construir una película.

Creo que los organizadores de esta muestra van en la misma línea que someramente he apuntado puesto que al tiempo que se desarrollan las secciones citadas más arriba de la muestra, se falla el premio de guiones que este año ha recaído en la argentina Inés González Devesa, por su obra Verano, que se presentó al certamen junto con otros casi doscientos guiones

Y no deja de ser significativo que el jurado de este concurso lo haya presidido Vicente Molina Foix, un escritor y cineasta.

Aunque tras un siglo ya poco tiene que ver, no se puede olvidar, no lo olvido, que el cine incorpora del teatro y de la narrativa mucho del bagaje que le ha hecho grande y lo ha convertido en séptimo arte. Y tanto creció la criatura, que desde hace décadas, ya sucede al contrario, y es la literatura quien también se deja influir y se nutre de los hallazgos y el modo propio de expresarse de la cinematografía. Sigue habiendo grandes películas que son adaptaciones de obras literarias, más aún, algunas de estas adaptaciones encumbran definitivamente los textos de donde bebieron.

No siempre este idilio es una convivencia maravillosa. Todos conocemos adaptaciones cinematográficas que han destrozado, literalmente, grandes novelas, pero no era el objeto de estas líneas ponderar los merecimientos de unos respecto de otros, sino constatar, al hilo de la Muestra de Cine Europeo Ciudad de Segovia, que el cine, el buen cine, el cine de toda la vida, depende de un buen guión, aunque no sólo, al igual que muchos textos literarios de indudable vuelo se nutren de muchos hallazgos logrados por el séptimo arte.

Han cambiado los modos de producir un film, la manera en que se rueda, los formatos en que las imágenes pueden ser trasladadas a la pantalla… El verismo con que hoy se puede filmar cualquier escena, hace que algunos momentos de memorables películas del pasado nos parezcan casi infantiles. El notabilísimo avance de la técnica y la tecnología también son una innegable mejoría para que el espectador se sumerja mejor en la narración que se nos traslada. Pero a la hora de la verdad, al menos en el cine europeo, lo que cuenta es la historia.

Luego, como en la literatura, a unos les gustará una cosa más que otra, o como en la vida, habrá momentos para una cosa y para su contraria, pero en definitiva, ahí estarán esas historias esperando impacientes a que nuestras miradas y nuestras voluntades se fijen en ellas.

No es de extrañar que grandes escritores sean grandes cinéfilos y que algunos directores de cine sean magníficos escritores. Al fin y al cabo pertenecemos a la misma estirpe, la de los seres que se sientes impelidos a contar historias para que el resto las disfrute, aunque, algunas veces, las sufra.

* Se pueden consultar más datos sobre el Festival en El Norte de Castilla  y El Adelantado.com *