Nuevo Jazz norteamericano: Melody Gardot, la belleza hecha música. Por : Alfredo Rodríguez

Escribo este artículo mientras en mis oídos van sonando las canciones de Worrisome Heart, el disco que con 24 años compuso esta joven voz del jazz norteamericano que responde al nombre de Melody Gardot. No sólo tenía esa edad en 2008, sino que además era su segundo disco, y un compendio perfecto de lo que había sido su primer trabajo discográfico y de lo que fueron sus otros dos trabajos publicados hasta el momento.

( Alfredo Rodríguez).

 

 

 

 

 

 

 

Nuevo Jazz norteamericano: Melody Gardot, la belleza hecha música. Por : Alfredo Rodríguez.

Una música que es indisociable de su peripecia personal. Nacida en New Jersey, Melody pasó su infancia y adolescencia en Philadelphia, ciudad en la que, cuanto tenía 19 años, fue atropellada por una furgoneta que hizo un giro prohibido mientras montaba en bicicleta. Accidente que le causó graves secuelas, incluida pérdida de memoria, y que la obligó a pasar una larga temporada postrada en una cama de hospital. Antes de eso, Melody tocaba el piano por diferentes locales de la ciudad y pintaba. Su médico le recomendó que utilizara la música como vehículo para recuperar su mente, y fruto de eso fue el disco Some Lessons: The Bedroom Sesions (2005), grabado en la misma cama del hospital gracias a una mesa de grabación portátil.

Ese disco llegaría a una emisora de radio local y un periódico de la ciudad le dedicaría un artículo, y eso fue la que la puso en el camino profesional de la música, en el que ha recorrido un breve pero intenso camino gracias a una sensibilidad extraordinaria para la composición, además de tocar el piano y la guitarra, y que convierten a cada una de sus canciones en un mundo de sensaciones, en un cúmulo de experiencias que dejan un sabor intenso, duradero, y en el que confluyen el jazz, el blues, el soul, el country, o los ritmos brasileños.

Ella misma ha dicho en alguna ocasión que “he acabado haciendo algo parecido al jazz, pero yo crecí con mis abuelos escuchando polcas y canciones francesas [de ahí algún toque cajún que es posible rastrear en alguna de sus temas], y mi madre era una hippie que escuchaba a gente como James Taylor o los Beatles”. Precisamente a su abuela, a la que le gustaba mucho la película El mago de Oz, debe una versión muy especial del tema Over the Rainbow que suena en su disco My One and Only Thrill.

Música sencilla, que no simple, a la que alguien calificó de “la paz hecha música, de enorme sinceridad, y con letras que hablan de temas que conoce bien, de desamores, de su accidente, que la insertan poderosamente en esa corriente musical norteamericana que, según dice Carlos Galilea, va del jazz a la bossa nova. El mismo Galilea califica la voz de Melody Gardot como “carnosa siempre al servicio de la canción”.

Su carrera la inició con el ya citado Some Lessons: The Bedroom Sesions (2005), al que seguiría Worrisome Heart (2008), Live from Soho (2009) y My One and Only Thrill (2009). Con el segundo de esos trabajos se presentó en el Festival de Jazz de Montreal, en el que causó sensación por la comprensión profunda, la fuerza y la simplicidad de sus melodías, y que le han valido comparaciones con Peggy Lee y Julie London.

Sea como fuere, y desde un punto de vista únicamente relacionado con el puro goce musical, Melody Gardot ha compuesto hasta la fecha un puñado de canciones que nos hablan de lo que nos pasa con suavidad, sin sobresaltos, pero con profundidad. Música reñida con las prisas, con el consumo rápido, y que, por el contrario, pide compañía, escucha activa y relajarse y disfrutar con las atmósferas que cada uno de los temas nos va creando.