Nuevo libro de Rolando Revagliatti. Lola Bertrand en su poesía.

Alenarte Revista se complace en ofrecer a sus lectores/as dos creaciones distintas en este número cincuenta y siete.

La primera de ellas, es el poemario que ha visto la luz editado en Red por el Poeta argentino Rolando Revagliatti. Un poemario de indiscutible calidad, irónico, cáustico, tierno, lírico, y sobre todo con una fuerza expresiva notoria.

Les ofrecemos el pdf, pero les aconsejamos también una dirección para seguir leyendo sobre el autor y su libro.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

En segundo lugar, Alenarte Revista quiere acercar a sus lectores/as, a aquellos que no la conozcan, un poema de la escritora asturiana Lola Bertrand, que nos ha dejado hace unos días. El poema está publicado en la Antología Oro de Sensibilidades. Sirva éste para rendirle un tributo de respeto literario y de afecto personal

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Rolando Revagliatti: Ójala que te pise un Tranvía llamado Deseo.

 

Rolando Revagliatti nació en 1945 en Buenos Aires, ciudad en la que reside. Fue uno de los responsables del Ciclo de Poesía y Prosa Breve “Nicolás Olivari” (1999) y el coordinador general de los Ciclos de Poesía “Julio Huasi” (2001), “Luis Franco” (2002), “Carlos de la Púa”, “Susana Thénon”, “Horacio Pilar”, “Homenajes” (2003), así como de la Revista Oral de Literatura “Recitador Argentino” (2003) y de “La Anguila Lánguida” Muestra de Poesía 2004.

El poemario que les presentamos en pdf, representa una vuelta de tuerca lingüística y expresiva de primer orden en la lírica breve actual.

Ójala que te pise un tranvía llamado Deseo.

 

 

 

Tan  Sólo queda un Árbol en el Bosque. Por: Lola Betrand Mira.

(A la memoria de D.M.B )

 

Siento escaparse

la vida

entre las raíces

que se pudren

y amanecen

en cualquier recodo,

inmersas en un féretro de olvidos.

Siento cómo el último árbol

de un boscoso tiempo

de ancestrales cantos

inclina el cansado sueño de sus ramas

hacia una tierra

abierta en plateados llantos.

Siento desmoronarse

el techo de cristal

que sujetaba mis días,

y observo cómo la sangre se va volviendo oscura

de tanto empaparse en abandonos.

(Tan sólo queda un árbol en el bosque…)