Las Lágrimas de Eros. Una Reflexión sobre un texto de Bataille. Por: Javier González Entonado y Arín Dodó.

Si visitan la dirección que aparece al final de este artículo, podrán leer el texto que presentó la exposición “Las lágrimas de Eros”, en el Museo Thyssen-Bornemisza, con palabras de Georges Bataille, autor del libro Les Larmes d’Éros (1961), origen de la muestra. La visita a la exposición originó los comentarios de una poeta que conozco llamada Begoña Montes Zofío, diciendo que reconocía haber perdido la continuidad.

Las palabras que siguen son mi propio comentario, el cuál, envié a Begoña. 

( Javier González Entonado)

 

 Las Lagrimas de Eros. Por:  Javier González Entonado y Arín Dodó.

Lo que me interesa del texto no es la idea de discontinuidad de la vida individual o la continuidad originaria del Ser. En realidad no tengo muy claro a lo que te refieres cuando hablas de haber perdido la continuidad. Lo que me interesa realmente ( y reconozco que lo llevo a mi terreno; tengo mis propias obsesiones y fantasmas y siempre llego al mismo punto, parta de donde parta) es el fragmento del texto que dice: la prohibición no existe sin la transgresión. La prohibición excluye lo natural, los impulsos animales, para instaurar el dominio de lo cultural… la prohibición desencadena el retorno de lo excluido…Los impulsos bestiales regresan en el sacrificio religioso.

Esta frase la extrapolo al terreno del arte y a “mi” concepto de arte.Cada día estoy más convencido de que el arte no tiene reglas y que la prohibición de ciertas manifestaciones, lo que hace es excluir lo irracional, lo impulsivo e inmediato que tenemos en nosotros mismos y se prefiere que domine lo analítico e intelectual. Eso hace, a mi modo de ver, que la emoción sea anulada completamente, o al menos en gran parte.

Estoy de acuerdo con Bataille en que la prohibición desencadena el retorno de lo excluido porque a mi, personalmente, me pasa eso. Cada vez que me imponen una censura en mi manera de entender las obras, experimento una reacción de rechazo (casi violenta) ante lo que me proponen.

El arte (o al menos, el que me interesa) debe ser inmediato y debe alterar los sentidos primarios (algo así como el regreso de los impulsos bestiales a los que se refiere Bataille) y si puede ser, debe manifestarse violentamente tanto en la ejecución de la obra como en la recepción de la misma.

 

 

Un ejemplo: el otro día estuve en un homenaje al escritor rumano Eminescu. La primera parte fue la lectura de algunos poemas suyos durante una hora. Me pareció demasiado largo y casi me duermo. Al cabo de esa hora representamos un poema del mismo autor con música, danza y la interpretación del texto del poema. Esto duró 10 minutos.

El público despertó y se emocionó. Yo, particularmente, no sé de qué va el texto, pero me emocionó y me gustó cómo se dijo y cómo lo interpretamos. Hizo reaccionar violentamente a mis impulsos animales y deseché totalmente el dominio de lo intelectual. La interpretación fue rápida, inmediata, concisa y directa.

¿Es válida esta interpretación de las palabras de Bataille?

 

 

 

 Las Lágrimas de Eros