Las lunas de la evolución: Gabriela Wiener. Por: Luciana Garcés

Gabriela Wiener acaba de publicar Nueve Lunas que dice ser una novela pero que más bien parece una serie de artículos para mostrar cuán arriesgada soy en tierra ajena, que por lo visto es el sistema periodístico y narrativo de esta treintañera peruana.

 

En el 2008 ya publicó Sexografías, tema de sexo sobre el que escribe tanto en revistas masculinas como en algunos periódicos de forma habitual. Como si de una serie de tratase, después del sexo puede venir el embarazo y si el primero eran unas memorias sexuales, esta es la narración de una preñez, luna a luna.

 

 

 

 ( Luciana Garcés)

 

 

 

 

 

 

 

 

Las lunas de la evolución: Gabriela Wiener. Por: Luciana Garcés.

Gabriela Wiener en este nuevo libro-reportaje (¿memorístico?) sobre lo que piensa, hace y siente una mujer inmigrante malparada pese a su currículo y experiencia, que se queda embarazada sin proponérselo (aunque habla de tres abortos y de la cesión de óvulos en una clínica de fertilidad) en el preciso momento en que recibe una mala noticia proveniente de su país y se queda sin trabajo en la revista en la que escribía. A partir de ahí el libro comenta, crítica y va narrando la evolución de la gestante y el desarrollo de su cuerpo y del feto. Y burla burlando dice frases antológicas “Los catalanes son supersimpáticos pero con el tema de la lengua son unos pesados”, sobre la seguridad social y la espera de ecografía fetal: “Aquí no existe como en Lima, un centro de diagnóstico por cada hostal del sexo al paso” , define a las comadronas como vecinas autodidactas de otras épocas, y así prosigue de forma amena narrando cosas que interesan a las madres solteras, a las que buscan con ahínco el preñar, a los donantes de óvulos o semen, a los estados anímicos que las mujeres tienen mientras esperan que el bebé cumpla su tiempo de incubación y desarrollo y pueda acunarlo, darle de comer, cantarle, sin olvidar que eran dos células y que sigue multiplicándose y evolucionando de zigoto a niño, de pececillo a ser humano…

 

 

 

Es un libro de difícil clasificación, a veces tierno, curioso, otras burlesco, introspectivo y descubridor de íntimos secretos, que a la postre no sirven a nadie salvo a la propia interesada, de narrativa biológica y química…