Anjani Thomas: “Llevo la música en el corazón”. Por: Alfredo Rodríguez.

El viento azota con insidiosa insistencia las persianas de mi casa mientras intento ordenar mis ideas y dar forma a este artículo. Dejo que la voz de Anjani Thomas se deslice con suavidad en mis oídos y navegue con libertad por todos los rincones, y entonces me siento tranquilo, en paz conmigo mismo y con mi historia. La vida está ahí y uno casi agradece que le hayan roto alguna vez el corazón y se reconoce en esas historias de desamor, de abandono, de pérdida, pero también de redención.

( Alfredo Rodríguez ).

 

 

 

 

 

Anjani Thomas: “Llevo la música en el corazón”. Por: Alfredo Rodríguez.

Una voz que nace directamente del corazón de una cantante nacida en Hawai en 1959, y que iba para cantante de jazz, hasta que en 1985 entra en contacto con Leonard Cohen con quien iniciará una más que fértil relación profesional que llega hasta hoy en día. Precisamente, es Cohen el productor del disco que suena en mi ordenador ahora mismo, y que lleva por título Blue Alert, publicado en 2006.

Difícil describir, para quien no la conozca, el ambiente melancólico, minimalista, de dulzura extraordinaria que aparece detrás de cada nota, de cada palabra, y que se desliza por los intersticios de una y de otra, porque la voz de Anjani Thomas es como el humo que se desliza por todos los intersticios y no se puede hacer nada por evitarlo. En el caso de Thomas tampoco queremos ponerle ninguna barrera, sólo aspiramos a ser aceptados en la corriente profunda que se genera en sus canciones.

 

Queremos, necesitamos recogernos en sus melodías sencillas, nada que ver con lo simple, de atmósfera tenue de sentimientos profundos, y un resultado final sutil, y de una calidez que invita a entrar, de la que no podemos huir como si fuera el canto de una sirena que nos habla a cada uno de nosotros. Canciones que se deslizan como la respiración, y que la colocan por derecho propio, en el Olimpo de esas voces que nacen directamente del corazón y viajan en línea directa hasta la voz.

Nada hay en este disco que nos distraiga de la belleza de las letras, porque los arreglos son los justos, mínimos, los imprescindibles para ayudar a que la voz brille en toda su intensidad, en toda su sencilla complejidad y que, como los buenos vinos, cuanta más veces escuchamos más apreciamos, más matices descubrimos y los aromas son más intensos. Voz que se pone al servicio de unas letras de Leonard Cohen que rebosan poesía, y cada una parece una suerte de antorcha que nos enseña un camino del deseo y de la pérdida. Lo dice la propia Anjani: “Todo lo que tengo es mi voz, el piano, y las letras de Cohen, que son pura poesía. Mi acercamiento es más al nivel de los sentimientos y de la experiencia interior”

Blue Alert tiene también algo de enigma, de luz de uno de esos faros que guían la navegación y evitan que las naves se estrellen contra las rocas de un acantilado traidor. Canciones que salen desde la oscuridad para revelarse en toda su brillantez, que se convierten en derroteros frágiles en el proceloso mar de los sentimientos, para llevarnos de la mano hasta la playa, esta vez no de arenas negras por los pecados de los hombres, sino de esa isla interior de cada uno en la que encontrar refugio.

Es, en definitiva, la llave que abre la puerta a un viaje al centro de la tierra en el que no hay trampas y en el que el único equipaje que nos es permitido llevar es el de la belleza.