Libertad del Arte: Jack Kerouac, Ed Wood e Iván Zulueta. Por : Javier González Entonado

Estos tres artistas son algunos de las que me han influido y me han ayudado a desarrollar una concepción clara de lo que es para mi la música, el cine, la literatura…el arte en general. Y también a no dejarme pisotear por otros que tienen “el dogma escrito en la frente” y piensan que sólo hay un camino para entender y disfrutar de todo esto. ( Javier González Entonado).

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Libertad del Arte: Jack Kerouac, Ed Wood e Iván Zulueta. Por : Javier González Entonado.

Kerouac decía que “Hay una sugerencia de liberación de toda categoría rígida, de libertad total. Se aspira a lograr la espontaneidad absoluta, que no sólo es típica del jazz sino que también responde al deseo budista de liberar al ser del razonamiento analítico.”

 

Ed Wood está catalogado como el peor director de la historia del cine. Vean “Glen or Glenda”. Al ver esa película me impresionó el desparpajo que tiene al presentar a un hombre heterosexual, enamorado de una mujer, pero al que le gusta vestirse con ropa femenina. Es una película muy atrevida para su momento; es de 1952, en plena Caza de Brujas del senador McCarthy,   además está hecha con un lenguaje muy personal. Hay secuencias muy eróticas, casi pornográficas, sin que se vea nada, y en un estilo surrealista bien conseguido. No comprendo entonces el título que le han dado.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

“Arrebato”, de Iván Zulueta, es una metáfora de lo que puede ser el cine para ese director. Trata de un chico obsesionado con las películas; al final es abducido por una cámara. Creo que para Zulueta el cine se confunde con la vida y tiene capacidad para decidir y mezclarse con la realidad. Ésta es una obra que puede plantear la pregunta (que tantas veces me he hecho y tantas me haré) de cuál es la frontera entre el arte y la vida.

 

 

 

 

 

 

Estos ejemplos, me parece, pueden servir para ilustrar las ideas esenciales de este escrito, que son preguntas que me hago una y otra vez (es un “eterno retorno” el de estas cuestiones): la realidad y el arte pueden tener muchas cosas en común, se confunden muchas veces, ¿dónde está la línea que las separa?; hay que liberarse y despojarse de prejuicios y disfrutar con lo que se ve o se oye, o se lee ( y espero que esto no se interprete como un dogma, no es mi intención); y hay que dejar fluir las emociones y olvidar si hace falta las interpretaciones intelectuales; que muchas veces son un lastre del que es muy difícil deshacerse.