Miguel Hernández: memoria humana de Andrés Sorel. Por : Carlos Feral

La Biblioteca Nacional de España acogió el pasado 19 de Abril la presentación de un libro imprescindible dentro del año que homenajea a Miguel Hernández ya que trata su faceta más humana, sus convicciones ideológicas y recuerda a los que le prestaron su apoyo durante sus años de prisión y tortura y a aquellos que le dieron la espalda.

El autor segoviano, nacido en 1937, es autor de otras obras, tanto de narrativa como ensayo como: Yo, García Lorca (1977), El libro de los españoles imaginarios (1994), El Falangista vencido y desarmado (2006) y decenas de títulos más que pueden consultar en el blog del escritor. Es el actual Secretario General de la Asociación Colegial de Escritores de España y director de la revista La República de las Letras. ( Carlos Feral )

 

 

 

 

 

Miguel Hernández: memoria humana de Andrés Sorel. Por : Carlos Feral.

 

 

Comenzó el acto con la presentación del Director General del Libro, Archivos y Bibliotecas, D.Rogelio Blanco, que presentó la obra previa del autor y disertó sobre la dimensión de poeta combativo de Miguel Hernández. Recordó a los presentes la necesidad de no pasar página con la historia, que la memoria no es nostalgia sino que es lo que da qué pensar para que la realidad no se repita. La amnesia es el gran peligro, es la infidelidad de la memoria. Por lo tanto es necesario un libro como el de Sorel para, partiendo del pasado, tener un presente mejor. Gracias a obras como ésta, no ha sido posible ahogar la voz de los derrotados.

Decía Albert Camus que La historia la hacen unos pocos pero la sufren muchos y casi siempre son los más pobres a los que les toca sufrirla.

También E. Galeano decía que La democracia tiene miedo de recordar y es la amnesia la que nos enferma.

 

Hizo D. Rogelio una mención especial a las mujeres importantes en la vida de Miguel Hernández, desde Josefina Manresa, su mujer, hasta Maruja Mayo o María Zambrano, amigas de gran trascendencia en su vida y de las cuales se quiso dar a entender que mantuvieron una relación amorosa con el poeta oriolano sin ningún fundamento real.

El libro delata el compromiso del autor con Miguel Hernández, sobre todo en lo ideológico, ya que tiene en este aspecto una afinidad especial con él.

Antonio Gamoneda basó su discurso improvisado (desechó las notas que traía) en la frase de Miguel Hernández: Ganar la guerra es ganarse el pan . Se declaró amigo de Sorel y destacó sus connivencias afectivas y políticas con él.

Del libro dice que es Hermoso, pero no en el sentido ornamental o estilístico sino en su precisión y en su conciencia. Dice que la poesía de Miguel Hernández, la de Sorel y la de muchos que la leen o que le escuchan es compartida con la pobreza. Ésta configura una situación desde la que se abre la vida muy distinta a la de otra posición social. Los escritores críticos con el poder y solidarios con la pobreza son admirables, pero no se pueden equiparar a los que escriben desde el interior de la pobreza y ese ha sido el caso de Miguel Hernández e incluso el suyo durante muchos años.

 

Miguel Hernández no fue un militante de carnet pero estuvo en la praxis revolucionaria tanto o más que los que lo tenían y es que una ideología nacida de la pobreza no se puede comparar a una adquirida intelectualmente, aunque vaya incondicionalmente a favor de los pobres.

Gamoneda contó la anécdota de Luis Almarcha (Obispo y Procurador en Cortes) que ayudó a formarse a Miguel Hernández en la juventud del poeta y que, sin embargo, cuando este estaba preso y tuvo la oportunidad de interceder por su libertad, no quiso hacer nada más que mandarle un cura para casarle con Josefina y que no siguieran viviendo en pecado.

Andrés Sorel comenzó con una cita de Sánchez Ferlosio que decía que No hay sangre más pisoteada y vendida que la de los muertos. Nos recuerda con esta frase que Miguel Hernández fue quizá el escritor más cruelmente condenado por el franquismo. Ciertamente García Lorca debió padecer unos días terribles hasta su asesinato, Antonio Machado vivió el cruel exilio pero Hernández estuvo encarcelado y fue torturado durante dos años enteros hasta su muerte. Enferma ya en la cárcel de Palencia y se va apagando hasta que se desvanece.

En una entrevista que Sorel le hace a su viuda, Josefina, en 1976 ella le comenta que no sabe si Miguel Hernández era comunista pero lo que sí le puede decir es que vivía para el pueblo. Fue, primero la pobreza y luego la lucha social lo que le llevó al compromiso con los más desfavorecidos que luego se recogería en su obra.

Muchos intentaron hacerle renegar de su pasado. Una vez accedió, pero la segunda ya no quiso ni recibirlos.

Por otra parte, Sorel nos hace ver que otros sí comprendieron y apoyaron a Miguel Hernández. Tanto Vicente Aleixandre como J.R. Jiménez y María Zambrano fueron amigos incondicionales que no le dieron nunca la espalda y compartieron con él poesía y confidencias.

Acabó la intervención del autor con la lectura de un poema que refleja la vida de Miguel Hernández desde su nacimiento hasta su muerte.

El debate posterior tuvo la interesante intervención de la sobrina del poeta de Orihuela, la cual puntualizó que Hernández no pasó hambre hasta la guerra y que no le instruyó el obispo Almarcha sino los jesuitas hasta los dieciséis años desmitificando muchos tópicos que se lanzan sobre él y que, de tanto repetirse, acaban tomándose como ciertos.

Otro de los asistentes quiso resaltar la figura de Josefina Manresa y Sorel coincidió en la importancia de la figura de la mujer del poeta, no sólo como garante de su memoria sino como difusora de su obra una vez fallecido. Asimismo, en el curso del debate se  nos habló del poco conocido libro de recuerdos de Josefina y que nadie está pensando en reeditar, a pesar del interés que podría suscitar en un año como éste.

En estos enlaces pueden escuchar los audios de tan interesante coloquio.

 Introducción de Carlos Feral

Rogelio Blanco

AntonioGamoneda

Andrés Sorel