Lucía Etxebarría. Toda Ficción es Autobiografía y Viceversa. Por: Carlos Feral

Queridos lectores de Alenarte, dentro del ciclo dedicado a escritores de prestigio que comparten con los lectores la manera en que han llevado a cabo  su proceso de creación literaria, la Biblioteca Nacional ha tenido el acierto de invitar a la polémica escritora Lucía Etxebarría. Digo polémica porque casi todo el mundo conoce los casos en que se ha acusado a esta escritora de plagio (Recordamos la demanda de la revista Interviú en 2001 por haber plagiado al poeta Antonio Colinas o en su novela Amor, curiosidad, Prozac y dudas, se la acusó de tomar frases enteras de la novela Nación Prozac de la estadounidense Elizabeth Wurtzel. Posteriormente hubo algún caso más que se arregló bajo un acuerdo extrajudicial). Pues bien, retomando el hilo de la narración les diré que ya que el tema de la conferencia debía estar relacionado con el proceso de creación literaria, no se hizo en ningún caso alusión al plagio ni tampoco hizo falta  ( Carlos Feral).

 

 

 

Lucía Etxebarría. Toda Ficción es Autobiografía y Viceversa.  Por :  Carlos Feral.

 

 

Lucía Etxebarría te puede gustar o no, pero sí tiene una cualidad que le falta a otros muchos de los considerados grandes escritores: no te deja indiferente.

Desconcertando al auditorio, comenzó hablando de los cuentos  y de cómo estos actúan sobre el subconsciente. Al parecer, en otras conferencias, propone a la audiencia un juego consistente en elegir el cuento favorito de cada cual y analizando los resultados se llega a la sorprendente conclusión de que los chicos eligen a Aladino o Peter Pan, las chicas a Blancanieves o la Bella Durmiente y los gays a la Sirenita o al Patito Feo.

 

 

La simbología de los cuentos, al parecer tiene relación con la sexualidad de las personas, los complejos de Edipo, la superación personal, etc. Y parece ser también que las personas terminan hablando de su vida de modo simbólico a través de las historias que escriben.  Tomemos como ejemplo a Umberto Eco y El Nombre de la Rosa, cuyo argumento encubre la idea de Eco de que hay una élite que es custodia de la cultura y que la defiende de aquellos otros que existen conexiones entre ésta y la cultura popular. Poniendo más ejemplos parece que Javier Marías mantiene una relación con el padre en todas las obras amén de que en estas circulan a mansalva mujeres y amantes…

Si siguiéramos ejemplificando nos acordaríamos inmediatamente de Almodóvar y su sexualidad, Spielberg y sus padres separados, etc.

La conclusión a la que llegamos es que, efectivamente, en la obra literaria toda ficción parece autobiografía. Si nos vamos al reverso de la moneda, ¿es toda autobiografía ficción? En este caso a mí sí que me convencieron los argumentos de Etxebarría. Ella pone como ejemplo las memorias de Sara Montiel. ¿Quién no conoce el escándalo que se montó con lo de su “affaire” con el Nobel Severo Ochoa? Probablemente nunca se sabrá qué pasó porque el autor de la biografía irremediablemente selecciona unos temas o elimina otros. Imagínense además la autobiografía de gente de avanzada edad. No estamos hablando de esas mal llamadas memorias de tal o cual futbolista tipo Cristiano Ronaldo que, con apenas veinte años ya tienen una autobiografía .No.  Hablamos de recuerdos de juventud de personas cuya voluntad de creer lo que pasó de verdad en aquellos años o lo que quieren creer que pasó conlleva la edición de auténticos libros de ficción o al menos de medias verdades.

 

                                                                                                     

La autora de la conferencia aconseja que a la hora de escribir lo hagas para ti mismo y no con la finalidad ni de ver publicada tu obra ni de buscar la aprobación de los demás. Este simple acto hace que te reordenes por dentro o que saques recuerdos verdaderamente enterrados dentro de ti. Es como una terapia que te proporciona estabilidad mental. A veces, algunos escritores llevan esto hasta sus últimos extremos y, cuentan su historia personal de un modo tan literal que solamente lo pueden entender ellos mismos ya que nadie ha podido compartir esas experiencias desde el mismo punto de vista. ¿No es mucho más efectivo para la construcción del relato conservar el espíritu de la historia pero desarrollar el libro con otros personajes, en otros ambientes más cercanos al lector? Así transmite el escritor sus emociones pero no aburre al lector con detalles personales que sólo él conoce y que sólo  incumben a su recuerdo personal o a su ámbito de intereses.

Lucía Etxebarría nos habla de cómo crea sus personajes, de cómo parte de experiencias y lugares reales conocidos previamente por ella, de cómo les extrae su esencia, su emoción, para transformarla en personajes ficticios. Además nos aconseja seguir esta técnica para describir escenas sexuales en el texto. Los personajes te obligan a admitir razones que no querías, sentimientos reprimidos que afloran a través de las palabras y los cuales, si te paras a analizar, son propios. Si no utilizas la emoción en la narración terminarás escribiendo cosas aburridas e insulsas.

Nos aconseja escribir disfrutando del hecho en sí mismo. Si además el lector da una buena respuesta al texto pues miel sobre hojuelas. La satisfacción del escritor aumenta aunque básicamente todo el mundo escribe para sí mismo, aunque casi nadie se da cuenta.

La autora no cree que escribir sea un proceso doloroso, antes al contrario. Considera que te lo pasas muy bien y que tienes momentos de auténtico “subidón”, aunque los momentos dolorosos se dan  cuando te topas con algo que no quieres que aflore. Cuando al finalizar un texto sientes lo mismo que al terminar un crucigrama ese es un momento inolvidable: “Esto lo he hecho yo y estoy orgulloso. Todas las piezas encajan”.

Cuando habla sobre el perfeccionismo a la hora de escribir considera que ser perfeccionista en todos los ámbitos de la vida es nocivo. Aunque la sociedad legitime el perfeccionismo, éste hunde a los que lo rodean

En fin, queridos lectores, que estas líneas, siguiendo el consejo de Lucía Etxebarría, las escribo para mí mismo aunque si les ha satisfecho leerlas pues tanto mejor y si quieren un buen consejo, cuidado con lo que escriben. Quizá en su ficción aflore su verdadero “yo”. Su relato, su poema puede ser su autobiografía (ahora pienso en Bram Stoker o Mary Shelley y se me ponen los pelos de punta).

*Les dejamos los audios de la charla en estos enlaces*

 Lucia Etxebarría 1

 Lucía Etxebarría II

Lucía Etxebarría III