Los fragmentos de Margo Glantz. Por: Carlos Feral.

Estimados lectores de Alenarte. He de pensar si es suerte o verdaderamente tenemos olfato en esta revista para asistir a actos de primerísima fila. El pasado miércoles, mientras en la plaza de Cibeles el ilustrísimo Alcalde de Madrid convocaba a miles de ciudadanos enfrente del ayuntamiento y cortaba media ciudad para dar el pregón de San Isidro y para escuchar al rumboso cantante Carlos Baute (concierto al que no asistirían a ojo de buen cubero ni dos mil personas, todo sea dicho), una cincuentena de afortunados entusiastas de la buena literatura asistimos en Casa América a una charla coloquio de la grandísima escritora, profesora, académica, traductora y profesora emérita de la UNAM de México, Margo Glantz. Esta insigne autora ha publicado numerosos libros sobre literatura mexicana contemporánea, literatura colonial, ensayos dedicados a Cortés, Sor Juana Inés de la Cruz, Álvar Cabeza de Vaca o Las Casas, ficciones como: Genealogías o Síndrome de Naufragios y ha dirigido numerosas investigaciones sobre literatura que son universalmente reconocidas.

 

 Los fragmentos de Margo Glantz. Por: Carlos Feral.

 

 

Pues resulta que como colofón a tan ilustre obra; recientemente ha sido recompensada con el Premio de Literatura en Lenguas Romances 2010, que otorga la Feria del Libro de Guadalajara, México; cuyo director, por cierto, también nos honró con su presencia en la sala.

 

 

 

 

Presentó el acto Dª Dulce María Zúñiga y llevó la manija de la charla; si me permiten el símil futbolístico en el día en que el Barcelona acaba de ganar la liga, la profesora Dª Esperanza López Parada, de la Universidad Complutense de Madrid; la cual, amén de ser una gran conocedora de la obra de Glantz es, además, amiga personal de ésta por lo que la charla resultó amena aunque poco participativa por parte de la concurrencia. De cualquier modo, la profesora López Parada hizo de perfecta anfitriona y periodista y nos ahorró mucho trabajo a los demás con unas preguntas brillantes que lograron no menos brillantes respuestas de la autora.

 

 

 

 

 

 

 

Entramos en materia con una presentación a ordenador de cuando Glantz recibió el premio en Guadalajara y casi sin solución de continuidad comenzó el coloquio hablando sobre Juan Rulfo. Margo Glantz contó la anécdota de un día que un grupo de sus alumnos y ella quedaron con Rulfo en la librería El Juglar para un taller y éste no se presentaba a la hora convenida. Glantz, previsora se había llevado una grabación con su poema Lubina y la puso. Mientras sonaba, entró el mismísimo Rulfo, con aire pausado, y a la vez disculpándose porque llegaba tarde de un viaje. Al poco pudieron pasar más de dos horas conversando con él.

 

Glantz reconoció que estuvo muy interesada por los fragmentos rulfianos y eso marcó de alguna manera su propia literatura. La autora fue una escritora tardía y ve sus escritos como perlas sueltas sin hilvanar demasiado. De hecho, su último libro usa un tipo de escritura que define lo que es su inserción en la literatura. El último libro lo define como violento. Son fragmentos arriesgados que no forman parte de una unidad, de una globalidad.

En Saña,editada por Pre-Textos, la autora es conscientemente fragmentaria y mutila el texto. Se interesó por Rimbaud y se preguntó por qué había dejado de escribir. Mutiló el texto que había previamente escrito en un bloque como manera simbólica de rendir homenaje al autor francés, el cual, a causa de una enfermedad venérea murió mutilado ya que hubo de amputársele una pierna. La Saña la trata como un impulso dinámico y beneficioso pero, al mismo tiempo, brutal.

 

Cuando Margo Glantz habla de las Genealogías (autobiografías de otros, dice), remarca la profesora López que quizá estas son el mejor ejemplo de elusión en el estilo de la autora. Ésta le contesta que quizá no sea una escritura que el mercado editorial aplauda pero que es necesaria. Ella, con las Genealogías trató de averiguar qué era lo que le ligaba a sus padres, qué significaba haber nacido en un país distinto del de ellos (Ucrania) y haber adoptado una lengua y costumbres maternas tan distintas a la de sus orígenes en Europa. Pone como ejemplo la vida de su padre, la cual también empezó a materializarse en fragmetos. Sirva como anécdota que su padre se parecía físicamente a Trotsky, el cual fue asesinado en México, y ella cuenta en uno de esos fragmentos que la gente les señalaba por la calle y decía: “Mira, ahí va Trotsky con su hija” lo cual la avergonzaba y le hacía pasar un mal rato. La cosa llegó al límite insospechado de que incluso, unos pro nazis en México intentaron lincharlo confundiéndolo con el ideólogo del comunismo. La anécdota se publicó en el periódico para el que escribía Margo años después y el público quedó impresionado. Eso dio pie a otras entrevistas con sus padres y así nacieron las Genealogías.

 

 

 

 

La profesora López recuerda que Margo fue pionera en introducir fotografías en los textos de sus libros y Glantz resalta la importancia que antiguamente se le daba a las fotografías, llegando la gente incluso a endomingarse para acudir al estudio de un fotógrafo y hacerse retratos ceremoniosos. “Era hermoso ensamblar esas fotos” con los textos que escribía en las conversaciones con sus padres.

 

Salta luego el diálogo a la faceta viajera de Glantz. Es una autora de itinerancia e inmigración. A los personajes los llama “caminadores”. Se considera una fetichista de los pies. Es una viajera impenitente y en cada viaje recopila montones de anécdotas curiosas. Ella se define como una viajera “comodín”. Le hubiera encantado viajar como Cabeza de Vaca o como aquellos monjes pioneros que fundaban conventos en mitad de la nada. Piensa, en definitiva que si no tiene un viaje en el fututo, no tiene futuro.

Ha realizado tres viajes a La India y uno de ellos fue en un tren llamado Palace on Wheels (Palacio sobre ruedas) que estaba lleno de turistas occidentales y japoneses con sus cámaras a cuestas tomando fotografías por doquier. Margo viajaba sin cámara y su manera de fotografiar los paisajes era tomar notas sobre las impresiones que recibía de cada sitio y momento para luego plasmarlas en texto. Sus viajes son quedarse poco tiempo en cada sitio y eso produce textos instantáneos, fragmentarios, una rápida visión de lo que contempla y se convierte en tránsito. Es una viajera del XIX que aún se impresiona y se ilusiona cuando contempla las cataratas del Iguazú o el glaciar Perito Moreno.

 

Saltando a las características de su escritura, de nuevo, se aprecia una mezcla de creación y reflexión. Ella declara que es más bien una desnudez textual y pone el ejemplo de Colón, el cual, cuando ve por primera vez a unos indios desnudos lo que les regala inmediatamente es un jubón y un bonete. Le molestaba la desnudez. Cabeza de Vaca muere desnudo y esa desnudez requiere una desnudez textual en la que se diga mucho con pocas palabras. La desnudez es un símbolo de lo que significa la conquista.

 

Hablando de los trabajos de Margo Glantz sobre Sor Juana Inés de la Cruz parece que corren malos tiempos para las interpretaciones sobre esta religiosa. La autora enfoca el asunto desde dos perspectivas: la primera es la preocupación de unos por la laicidad de Sor Juana y la segunda es la preocupación por hacerla santa. Es decir: unos tratan de eliminar su aspecto creativo y sólo quieren ver su santidad y otros descubrir que también luchó siempre por saber, por conocer. Ella poetizaba materias tan ásperas que parecían imposibles de poetizar.

 

 

 

 

 

 

Tuvo Margo Glantz una etapa en la que siendo Directora de Publicaciones, desde la Dirección del departamento de literatura de Bellas Artes, luchó activamente por dar a conocer y potenciar la importancia de la literatura oral en México. Recuperó textos importantes del XIX que estaban muy marginados y trató de construir una historia de México que completara una visión del país desde la conquista hasta la revolución. Se llamó Guía de Forasteros y fue un proyecto que realizaron sus alumnos de la universidad bajo su coordinación. Los Bandidos de Riofrío, un folletín del siglo XIX, aparentemente sin importancia literaria, Glantz lo considera un texto fundacional. Dice que Paino, por ejemplo, escribió una novela sensacional, más reveladora que El Laberinto de la Soledad de Octavio Paz. Otros escritores y otros libros como Astucia son imprescindibles. Hablan de bandidaje y picaresca en un México que trataba a duras penas de ser una nación independiente y eso tiene su valor.

 

Terminando su intervención habla de que la mujer tiene que ser, más que feminista, esencialista. Pone el ejemplo de una mujer afgana, la cual tiene que ser esencialista a la fuerza o las mujeres de Ciudad Juárez. Ella se define como una mujer abierta, su casa está asimismo abierta a todos y ser académica y literata no se contradice con un cierto grado de frivolidad. Es capaz de reconocer unos zapato Ferragamo auténticos a distancia. Saber y gustar de la moda al fin y al cabo es una parte de la cultura.

 

Para finalizar, recibe un gran aplauso del público y atiende a los presentes con alegría y educación, incluyendo al firmante de esta crónica que se acercó a felicitarla por tan amena charla y desearle lo mejor en el futuro.

Les dejo, pues, con los audios de Margo Glantz que ya les he entretenido bastante.

 Margo Glantz. Audio. I.

 Margo Glantz. Audio. II.