Fiesta de los Exconxuraos 2011. Asturies. Por: Emma Rodríguez

 

El primer fin de semana de julio, y desde hace 7 años, se celebra en el concejo de Llanera (Asturias) la fiesta medieval de Los Exconxuraos  (excomulgados).

La fiesta conmemora un suceso acaecido en 1408 en este mismo lugar, cuando el pueblo de Llanera se rebeló y se negó a seguir pagando los cuantiosos tributos que les exigía el comendador. Esta negativa tuvo fatales consecuencias ya que el obispo de Oviedo excomulgó a todos los llanerenses que tardarían cuatro años en conseguir el perdón, después de caminar en procesión desde Llanera hasta Oviedo ataviados con sacos, cenizas en la cabeza y sogas al cuello y suplicar ante el obispado.

( Emma Rodríguez).

 

 

 

 

Fiesta de los Exconxuraos 2011. Asturies. Por: Emma  Rodríguez.

Durante tres días el recinto ferial se transforma y el visitante se siente trasladado a un pasado tan remoto como fascinante:  el siglo XV.

Una vez atravesada la puerta de entrada hasta el aire se respira distinto. Nos reciben multitud de puestos de mercado tradicional y de época, elaborando y vendiendo todo tipo de productos artesanales, desde especias, hierbas aromáticas o jabones hasta bisutería, bordados, encajes y un largo etc.

 

 

 

 

 

Paseando nos encontramos con un herrero que martillea en el yunque al lado de las caballerizas mientras que las águilas y halcones, imponentes, descansan en sus palos, con los ojos ciegos dentro de sus caperuzas y los búhos nos miran con total indiferencia como si no les importara lo que sucede a su alrededor.

Por doquier, vemos repartidos estandartes y banderolas, picas y lanzas; carpas y jaimas con exposiciones de espadas, escudos y guanteletes. Llegamos al tiro con arco, y mientras unos mozuelos discuten sobre quien tiene mejor puntería, los caballeros se entrenan con las espadas y los criados bruñen afanosos los yelmos para el torneo que se celebrará al atardecer de este domingo, el punto fuerte de la fiesta junto a la cena medieval del sábado anterior.

 

 

 

 

A lo largo del día diversas demostraciones de grupos de abanderados, juglares, músicos, sonrientes doncellas o caballeros que se baten con la espada por el amor de una dama nos amenizan cada momento del recorrido.

La tarde va decayendo cuando nos sorprende el sonido de trompetas y tamboriles anunciando el comienzo del torneo. Durante una hora cuatro caballeros perfectamente ataviados a lomos de cuatro engalanados corceles nos deleitan con diversos juegos de desafío y una justa en la que solo cabrá un vencedor mientras el público, entusiasmado, escoge a su favorito y grita y anima a su elegido para que gane la contienda.

Cuando salimos del recinto aún resuena en nuestros oídos la música de las fanfarrias y el ruido sordo de los cascos de los caballos, mientras nos alejamos por la carretera, flanqueada de estandartes, que nos conduce de nuevo al siglo XXI…