Un Narrador: Raúl Ariza.

Raúl Ariza ha publicado hace unos meses su segundo libro, y ha recibido buenas críticas y una aceptación mayoritaria en el mundo literario; por algo evidente: Ariza tiene un estilo propio y esto es muy difícil de conseguir.

Voy a dejar los habituales parámetros de crítica que he leído en torno a este libro, si me permiten, y a explicar qué es lo que yo encuentro en él , no sólo para leerlo sino para releerlo.

La suave piel de la anaconda no es un libro fácil. Vaya eso por delante. Es cierto que sí es un libro sencillo en cuanto a lenguaje natural, a contar una historia que se lee con rapidez, pero eso es un primer nivel en el que se puede quedar mucha gente, haciendo así una valoración de “ me entretuvo mucho”, y no llegar al fondo de lo narrado.

Los cuentos que aquí aparecen tienen todos-en mi opinión- un denominador común; siempre podría haber sucedido otra cosa si no hubiera intervenido el azar en ellos; el azar o una circunstancia externa al propio relato. Y esa circunstancia que aparece siempre de modo suave y a la vez de forma mortífera, envuelve como serpiente los destinos de quienes aparecen en el texto.

Y esto es lo que hace quedarse en ellos, es decir, la aparente insignificancia de la anécdota o la situación, que viene a perturbar de modo absoluto lo que en adelante sucederá…o lo que dejará de suceder por su causa.

Todo ello, está narrado con un estilo que, a mí, me recuerda mucho al modo de narrar de Ignacio Aldecoa, por ejemplo; son cuentos distantes, entre comillas, es decir, externos al narrador, que se convierte en mero observador de lo relatado-aunque el personaje se relate a sí mismo-, en testigo de hechos. Y esta narrativa, sobria, minimalista, sin el menor adorno, escueta, es precisamente quien le da la fuerza a cada texto.

En mi criterio, Raúl Ariza no es una promesa; es un Narrador.

Y si no, al tiempo.