EL CAC MÁLAGA PRESENTA LA PRIMERA EXPOSICIÓN EN UN MUSEO DE MARINA VARGAS EN ANDALUCÍA

Foto de José Luis Gutierrez.

Foto de José Luis Gutierrez.

El Centro de Arte Contemporáneo de Málaga presenta la primera exposición individual en un museo andaluz de Marina Vargas. En Ni animal ni tampoco ángel, título de la exposición comisariada por Fernando Francés, se podrán ver trece obras ,doce esculturas y una fotografía, la mayoría creadas expresamente para la exposición en el CAC Málaga. En este proyecto, la artista reflexiona sobre las nuevas visiones de los conocimientos heredados, la belleza y el concepto de liberación.  La artista vive y trabaja en Madrid.

Del 23 de octubre al 10 de enero de 2016.

Marina Vargas en Málaga.

“Trato de crear en mi contexto mi propio código de imágenes, intentando estructurar con ellas mi identidad, es decir – mi ser en el tiempo – como si todo lo externo lo imprimiera o lo transpirara hacia mi adentro con la intención de construir un universo o hábitat paralelo” explica Marina Vargas (Granada, 1980) sobre su obra. El CAC Málaga presenta Ni animal ni tampoco ángel, el trabajo inédito de la artista, trece obras, en su mayoría creadas específicamente para su exposición en el museo. La temática principal que aborda la artista es la reflexión sobre un nuevo concepto de belleza y libertad, además de la crítica de los modelos clásicos. Marina Vargas es considerada una artista multidisciplinar que trabaja la escultura, el dibujo, la instalación, la fotografía y el vídeo.

Para Fernando Francés, director del CAC Málaga: “El espectador no se siente indiferente ante una obra de Marina Vargas, la artista se rebela ante la pasividad de su tiempo rompiendo con la funcionalidad del placer o el gusto mediante el cuestionamiento de los modelos clásicos, que pervierte con la adhesión de volúmenes orgánicos y gibosos que le otorgan humanidad. La forma deja de tener interés, siendo la imagen o la percepción individual del espectador las que adquieren el protagonismo”.

Antinoo. Foto José Luis Gutierrez.

Antinoo. Foto José Luis Gutierrez.

“Ni animal ni tampoco ángel” es una selección de 12 esculturas compuestas por polvo de mármol y resina, recubiertas con poliuretano expandido y una fotografía en blanco y negro.  La escultura, como soporte principal, es utilizada como herramienta para cuestionar lo heredado histórica y simbólicamente. Vargas trabaja con formas ya existentes y se las pone en duda mediante una deconstrucción orgánica, modificando por completo el concepto inicial de las mismas. La artista recurre a esculturas que son utilizadas en escuelas de Artes y Oficios o Bellas Artes para enseñar a dibujar, modelar o estudiar anatomía.

Sus obras se caracterizan por el uso de líneas curvas o “entrañas”, como las denomina la artista, son formas imprecisas que surgen del diálogo entre los pensamientos y emociones de la artista que plasma como grafía sobre las obras. Además de por el uso de una paleta de colores restringida como el rojo, el blanco, el negro, el dorado y el plateado. La elección de estos colores evocan lo sagrado, una gama cromática procedente de la estética bizantina y otros referentes. Sus obras comprenden temas como su visión particular de la vida y la muerte, la fe y el agnosticismo o el orden y el caos de nuestro tiempo y nuestro pasado.

La artista se encuentra muy influenciada por diferentes corrientes artísticas como  el clasicismo, el grecorromano, el renacimiento o el barroco, donde recurre como fuente de inspiración. En la exposición Ni animal ni tampoco ángel, la artista recupera los modelos de escultura, propias de la cultura occidental, a las que les aplica la teoría de Paracelso, médico y alquimista del Renacimiento que cultivaba intereses como el arte, la ciencia, la magia, la astrología o la anatomía. Los 3 elementos que conforman el paradigma de Paracelso son: el cuerpo elemental (la gula y la lujuria), el cuerpo sideral (el ánimo, el arte y la sabiduría) y el cuerpo eterno (la tendencia hacia el conocimiento de Dios) muy presentes en las obras de Vargas.

El uso del poliuretano expandido y la modulación del mismo para recubrir o descubrir las esculturas es otro de los objetivos que utiliza la artista para sacar lo “de dentro a fuera y lo de fuera a dentro”. En ello reside en la necesidad de tener que cuestionarse el canon de belleza clásica y la perfecta proporción tal y como se entiende en la actualidad. La forma deja de tener interés, siendo la imagen o la percepción individual del espectador las que adquieren protagonismo. La artista pretende crear un interrogante al espectador sobre el origen, lo sagrado y lo profano.

La artista y su obra.

La artista y su obra.

Haciendo referencia a sus obras, La Piedad invertida, 2015 es el punto de inflexión de la artista hacia la búsqueda de un nuevo concepto de belleza, donde la ayuda a cuestionarse otros parámetros de la escultura clásica y evoluciona hacia otra perspectiva en su trabajo. Otros de los temas recurrentes en las obras de Marina Vargas son las esculturas clásicas, un concepto abierto a múltiples interpretaciones como en sus obras Diadúmeno (Materia prima), 2015, Venus de Canova o Venus Limbus, 2015, Venus Esquilina o Arcana, 2015, entre otras.  La fotografía El modelo y la artista, 2015 es un autorretrato con El torso Belvedere, una obra con una gran carga erótica y sensualidad que hace alusión a la etapa “performativa” de la artista, simbolizando el sometimiento dentro de la práctica artística de la mujer al hombre.

Marina Vargas nació en Granada (España) en 1980. Estudió  Bellas Artes y amplió sus conocimientos con el máster en Producción e Investigación en Arte en la Universidad de Granada. Es una artista polifacética puesto que aborda las diferentes ramas del arte como el dibujo, la pintura, la pintura-escultórica, la escultura, la fotografía, el videoarte y la instalación entre otras. Su trabajo explora la relación entre sentimientos enfrentados, amor-odio, atracción – rechazo, empatía – apatía, cercanía y distancia, lo absurdo de la existencia humana, la muerte, entre otros temas.

Entre sus exposiciones recientes destacan La muerte por las manos, Galería Javier López & Fer Francés (2013); Nadie es inmune, en CAAM – Centro Atlántico de Arte Moderno, Las Palmas de Gran Canaria (2012); El Culto a Diana, en GE Galería Monterrey, México (2011); Materia Prima, Opening Studio de Ray Smith, Brooklyn, Nueva York (2010); Idolatrías (emblemas de fuerza), Galleria II Torchio, Milán (2009); Noli me tangere, Galería May Moré, project room en la feria Estampa, Madrid (2008).