Iconografía Cristiana. Santos. María Magdalena. Por: Virginia Seguí

 

 

 

 

 

¿Quién no ha intentado imaginar alguna vez la verdadera historia de María Magdalena? Sobre todo después de admirar esas imágenes de devoción en las que los artistas la representan eligiendo las escenas más significativas de su vida. Vida que, por posiblemente, no hubiera tenido interés de no estar directamente relacionada con la de Jesucristo.

  ( Virginia Seguí)

 

 

 

 

 

 Iconografía Cristiana. Santos. María Magdalena. Por:  Virginia Seguí.

 

 

¿Quién no ha intentado imaginar alguna vez la verdadera historia de María Magdalena? Sobre todo después de admirar esas imágenes de devoción en las que los artistas la representan eligiendo las escenas más significativas de su vida. Vida que, por posiblemente, no hubiera tenido interés de no estar directamente relacionada con la de Jesucristo.

 

Nosotros, como espectadores, al contemplar esas representaciones somos capaces de trascenderlas e imaginar el significado de esa mirada con la que cada autor quiere trasmitir el profundo cariño que María Magdalena sentía por Jesús; o el amor que sus manos parece quieren trasmitirle al intentar tocarle en su primera aparición mientras él, esquivo, pronuncia con dulzura las palabras Noli me tangere. O su emoción en un momento, ese momento de contacto cuando durante una comida en casa de Simón el fariseo, María Magdalena limpia sus cansados pies con sus propias lágrimas y tras secarlos con sus largos y sedosos cabellos los unge con perfumados óleos.

¿Pero tenemos la certeza de que estas imágenes nos narran la verdadera historia de María Magdalena? O, en realidad, ¿no son más que las escenas que el artista que las ha realizado ha elegido como más importantes?, basándose tanto en sus conocimientos de la historia como el interés de su obra. Sabido es, cualquier artista antes de acometer su trabajo, procede a documentarse sobre el tema, intentando ajustarlo en lo posible a la realidad; aunque también puede ver su trabajo condicionado a los deseos expresos del mecenas que ha realizado el encargo, debiendo, en ese caso, satisfacer sus gustos y ajustarse en su ejecución a su nivel económico. Esto en definitiva significa que, en si mismas, revelan al mismo tiempo los conocimientos que su autor tiene del tema, que sin duda, recogen las muy diferentes interpretaciones que sobre el tema se han ido sucediendo y acumulando en el imaginario colectivo de la sociedad a lo largo de la historia hasta el momento de su ejecución.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 ¿Cuáles pueden haber sido las fuentes sobre la vida de María de Magdala? Dada su relación con Cristo cualquiera puede suponer que la fuente principal de su historia estará contenida en los Evangelios, ya que estos describen la vida de Jesús; y dando por hecho que este  pensamiento es acertado, también hay que señalar que curiosamente los textos evangélicos contienen numerosas variantes sobre el tema, lo que, sin duda, produce una cierta confusión habiendo permitido, incluso, la creación de tres historias distintas, de otras tantas mujeres todas ellas identificadas con María Magdalena; historias que en diferentes momentos se han ido fundiendo en una sola, conformando lo que después se ha tenido por la única y verdadera historia de La Magdalena. Los expertos denominan esta cuestión problema de las tres Marías; no habiendo podido consensuar una postura unitaria sobre el tema pese a las largas discusiones y/o disertaciones que a lo largo de la historia han realizado sobre él. 

Bossuet, por ejemplo, creía en la existencia de tres Magdalenas. San Juan Crisóstomo identifica a la Magdalena como la pecadora anónima que unge los pies de Jesucristo en casa de Simón el fariseo que el evangelista San Lucas relata con estas palabras: Un fariseo invitó a Jesús a comer, y Jesús fue a su casa. Estaba sentado a la mesa, cuando una mujer de mala fama que vivía en el mismo pueblo y que supo que Jesús había ido a comer a casa del fariseo, llegó con un frasco de alabastro lleno de perfume […]” (Lucas: 7-37)

 

El relato de san Marcos difiere de éste y cuenta la historia de forma diferente: “Había ido Jesús a Betania, a casa de Simón, a quien llamaban el leproso. Y mientras estaba sentado a la mesa, llegó una mujer con un frasco de alabastro lleno de un rico perfume de nardo puro, de mucho valor. Rompió el frasco y derramó el perfume sobre la cabeza de Jesús […]” (Marcos 14. 1-2)

 

 

El texto de San Juan sitúa el hecho en casa de Marta y María y dice así: “Seis días antes de la Pascua fue Jesús a Betania, donde vivía Lázaro, a quien había resucitado. Allí hicieron una cena en honor de Jesús. Marta servía, y Lázaro era uno de los que estaban a la mesa comiendo con él. María trajo unos trescientos gramos de perfume de nardo puro, muy caro, y perfumó los pies de Jesús, y luego los secó con sus cabellos. Toda la casa se llenó del aroma del perfume. […]” (Juan: 12: 1-8)

 

Este último texto apoya la interpretación de los que han identificado a María Magdalena con María de Betania, hermana de Marta y Lázaro. Con esta personalidad María Magdalena recibiría a Cristo, junto a su hermana Marta, en su casa de Betania, resucitando a Lázaro, hermano de ambas y después tendría lugar la escena de la cena.

 

 

 

Y Mateo en su Evangelio relata la siguiente historia: “Estaba Jesús en Betania, en casa de Simón, el que llamaban el leproso, y se le acercó un mujer que llevaba un frasco de alabastro lleno de perfume muy caro. Mientras Jesús estaba sentado a la mesa, ella le derramó el perfume sobre la cabeza. […]” (Mateo 26. 6-8)

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Vemos que los textos presentan versiones de la historia, ambos pueden ser objeto de representación, sin embargo, en general los artistas se han decantado mayoritariamente por la versión del lavatorio de pies, y son muy pocos los que han optado por representar a María Magdalena derramando perfume sobre la cabeza del Señor. Por ejemplo en el arte bizantino la escena se representa poniendo a la Magdalena de pie, ya que los comensales se sitúan elevados sobre las mesas en el arte occidental, sin embargo ella arrodilla para realizar la unción. Durante la Edad Media la mesa suele ser rectangular, durante el barroco las investigaciones arqueológicas hicieron que los artistas optaran por representar el antiguo triclinio; con los convidados colocados en semicírculo alrededor de una mesa en forma de sigma; el primer ejemplo de esto se encuentra en la obra realizada por Cigoli actualmente en el palacio Doria-Panfili de Roma; pero tuvo mucho éxito en Francia siendo usada también por Poussin, quien indica a su mecenas Chantelou en su carta de 30 de mayo de 1644 está a punto de comenzar la obra que tendrá novedades sobre todo el triclinio lunar, que los antiguos llamaban sigma, también Le Brun y Philippe de Champaigne eligieron esta opción.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Estos pasajes evangélicos también han sido origen de una de las imágenes en las que la Magdalena aparece en solitario y que ha acabado por convertirse en emblemática, se trata de la representación de una mujer aislada, que lleva como atributo un frasco de alabastro que contiene los perfumes o ungüentos olorosos con los que ungirá a Cristo. Curiosamente esto también tuvo consecuencias sociales pues la Magdalena se convirtió en la patrona de varios de los gremios que fueron surgiendo durante el medievo; naturalmente es la patrona de los perfumeros, que la consideran la devota perfumadora de Cristo, pero también lo es de los fabricantes de guantes, porque durante aquella época y hasta el siglo XVI los guantes estaban perfumados con benjuí o franchipán; la similitud de su frasco de perfumes con un aguamanil hizo que también los aguadores la utilizaran como patrona, dedicándole, al parece una vidriera en la Catedral de Chartes.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Apoyando esta personalidad de la Magdalena Santiago de la Vorágine indica que su segundo nombre: Magdalena, provenía del castillo de Magdalo propiedad de su familia, a la que se atribuye cierto abolengo; una vez fallecidos sus padres ella heredaría el castillo donde continuó viviendo junto a sus hermanos Lázaro y Marta.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

San Lucas en su Evangelio incluye la escena de la visita de Jesús a casa de María Magdalena, en la que la santa situada a los pies de Jesús le escucha atentamente, mientras su hermana se ocupa de las tareas domésticas; quien conmina a su hermana a que la ayude, Cristo, sin embargo le indica: “Marta, Marta, tú te inquietas y te turbas por muchas cosas; pero pocas son necesarios, o más bien una sola. María ha escogido la mejor parte, que no le será arrebatada” (Lucas 10: 38-42). Estas palabras han sido interpretadas como la contraposición entre la vida activa y la contemplativa; aunque en el barroco, tras la Contrarreforma se hizo eco de este hecho derivándolo hacia la realización de naturalezas muertas.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Este monje dominico, de época medieval también menciona en su Leyenda Dorada, aunque tachándolo de incierto, que María Magdalena habría estado prometida con San Juan y que; Jesús al llamar a éste para su apostolado impidió su casamiento, y que María despechada e indignada por ello, se marchó de casa entregándose a la vida disipada. Por ello Jesús, en justa compensación, la habría distinguido con su misericordia, poniéndola en el camino de la penitencia, colmándola más que a nadie del amor divino para arrancarla así de los placeres mundanos. Entre los beneficios que el Señor hizo a María Magdalena se cuentan: la expulsión de su alma de siete demonios; la honró con su confianza y amistad y la dejó totalmente inflamada de amor por él; la convirtió en su hospedera al alojarse en su casa, quiso que fuese ella quien colmara sus necesidades en sus peregrinaciones evangélicas, tratándola siempre con comprensión y dulzura defendiéndola de quienes la atacaban o recriminaban; cuando la vio llorar él mismo no pudo reprimir sus lágrimas y por amor a ella resucitó a su hermano Lázaro y sanó a su hermana Marta de las hemorragias que padecía.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

María Magdalena permaneció junto a Cristo durante su muerte, asistió a su crucifixión encargándose de adquirir los aromas que sirvieron para ungir el cuerpo del Salvador una vez muerto.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

La Leyenda Dorada relata también que pasados unos años de la muerte de Cristo, el obispo San Maximino, encargado de velar por la Magdalena fue arrojado de Judea siendo introducido en una barca sin vela ni timón siendo expulsados del mismo modo María Magdalena y sus hermanos Marta y Lázaro, llegando milagrosamente todos sanos y salvos a las costas de Provenza o al puerto de Marsella y una vez en territorio francés, la santa, habría convertido al Cristianismo al caudillo de la zona, retirándose después a hacer penitencia en la cueva denominada Sainte Baume (Santa Gruta) donde permaneció unos treinta años; y a la que acudían todos los días varios ángeles que la llevaban al Paraíso para hacerle oír un concierto celestial; cuando iba a acaecer su muerte la llevaron a Aix, donde San Maximino le administró la extremaunción.

En realidad parece ser que este relato fue inventado por los monjes de Vézelay para defender la autenticidad de las reliquias de la Santa que se conservaban en la abadía y que estaba en disputa con las conservadas en la Iglesia provenzal de Saint Maximin, inspirándose para ello en la historia de otra santa de parecidas características ya que la historia de Santa María Egipciaca, presentaba algunas coincidencia con la de María Magdalena; entre las que destaca sobre todas el hecho de mantener una vida anterior a su santidad no demasiado edificante, siendo ambas santas a pesar de no ser ninguna de ellas ni virgen ni mártir. Esta circunstancia se aprovechó para convertirla en patrona de las mujeres arrepentidas o prostitutas confiadas a una orden religiosa denominada en Italia como Las Donne Convertite Della Magdalena, y en Francia las Madelonnettes. Santa Brígida dijo de ella que había lavado todas sus faltas en los arroyos de sus lágrimas. Era un refugio para las pecadoras a quienes siempre les cabía la esperanza de no perder la fe y conseguir la salvación siguiendo su ejemplo. Los predicadores en sus sermones exhortaban a sus parroquianas a seguir el ejemplo de la santa y redimirse de sus pecados de juventud: “Mujeres mundanas, y acaso voluptuosas, aprended a volver a vuestros extravíos, igual que la Magdalena”.  La renuncia a los placeres mundanos por parte de María Magdalena o la recriminación que su hermana Marta le hacía sobre sus inclinaciones son temas que también han sido seleccionados por los artistas para representarla.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Estuvo presente durante el descendimiento o deposición de la cruz, y aparece con frecuencia en escenas de cómo La Piedad de la Virgen, incluso en sus prefiguraciones es decir en escenas en las que se ve a la Virgen con el niño sentado sobre sus rodillas.

Veló el sepulcro del señor, siendo la primera en contemplarle en su primera aparición tras su resurrección, recibiendo el encargo de comunicar la buena nueva a los apóstoles, lo que la convierte también en una especie de apóstola de los apóstoles.

La escena de la muerte de Cristo en la cruz es también una escena habitual dentro de la iconografía cristiana y en multitud de ocasiones María Magdalena aparece en ella, junto a san Juan y a la Virgen, portando su frasco de esencias, con las que ungiría el cuerpo del  Señor una vez muerto; estando también presente en su enterramiento.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

San Mateo indica “¡Verdaderamente este hombre era Hijo de Dios! Estaban allí mirando de lejos, muchas mujeres que habían seguido a Jesús desde Galilea, y que le habían ayudado. Entre ellas se encontraban María Magdalena, María la madre de Santiago y de José, y la madre de los hijos de Zebedeo.” (Mateo 27 55-56) y añade más tarde relatando el entierro de Cristo: “ […] Después de tapar la entrada del sepulcro con una gran piedra, se fue. María Magdalena y la otra maría se quedaron sentadas frente al sepulcro” Mateo 27: 60-61).

Y en san Marcos también lo expresa así: “También había algunas mujeres mirando de lejos, entre ellas se encontraban María Magdalena, María la madre de Santiago el menor y de José, y Salomé. Estas mujeres habían seguido a Jesús y le habían ayudado cuando estaba en Galilea. […]” (Marcos 15, 40-41) respecto al enterramiento dice: “Entonces José bajo el cuerpo y lo envolvió en una sábana de lino que había comprado. Luego lo puso en un sepulcro abierto en la roca, y tapó la entrada del sepulcro con una piedra. María Magdalena y María la madre de Jesús miraban donde lo ponían”.(Marcos 15, 46-47). San Juan indica que: “Junto a la cruz de Jesús estaban su madre y la hermana de su madre. María esposa de Cleofás y María Magdalena […]”.

La tradición greco-oriental indica que María Magdalena, tras la muerte de Cristo, acompañó a la Virgen y san Juan en su retiro de Éfeso, donde moriría, siendo sus reliquias trasladadas a Constantinopla.

 

 

 

  

 

 

 

 

 

 

 

Y en algunas zonas el nombre de Magdalena se reservaba para las hijas naturales, nacidas fuera del matrimonio. María Magdalena y María Egipcíaca aparecen algunas veces juntas, los artistas las representan como pecadoras enmarcando la fuente de la redención, o situadas a ambos lados de Cristo crucificado; arrodilladas con las manos unidas cubiertas por sus largas cabelleras portando sus atributos el vaso de perfume y los tres panes, También puede aparecer junto a otras santas como santa Cecilia o santa Catalina; o con algunos de los apóstoles.

 

 

 

 

La historia de retiro y penitencia de Santa Magdalena en la cueva de Sainte Baume será el origen de otra de las imágenes más frecuentes y emblemáticas de la santa, en numerosas ocasiones se representa como figura aislada dentro de la cueva o en sus proximidades, siendo muy frecuente el tema de la Magdalena penitente, que porta como atributo una calavera, un crucifijo, una corona de espinas de Cristo; en otras ocasiones aparece leyendo un libro. Este tema presenta una característica dual mezclando cuestiones contradictorias para un creyente como la fe y el sexo; pues María Magdalena, la pecadora redimida, suele aparecer desnuda o semidesnuda, cubierta de harapos o por parte de su espléndida y larga cabellera rubia, que confieren a la escena una voluptuosidad, más propia de escenas mitológicas que de las piadosas intenciones que, sin duda, debemos presuponerle al artista.

 

 

 

De esta historia medieval proviene también otra escena iconográficamente importante, el éxtasis de santa, podemos verla recogida por ángeles, ascender al Paraíso donde la espera un concierto celestial; al parecer, estos arrebatos sucedían varias veces al día y  tras finalizar el coro angélico su tonada musical, era nuevamente devuelta a la gruta; este tema es bastante frecuente en el Barroco, favorecido por la Contrarreforma, que buscaba reforzar la fe de los fieles con estas escenas de éxtasis místico; otros ejemplo serían la Transverberación de Santa Teresa o el Desvanecimiento de santa Catalina de Siena.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

La vida cotidiana de María Magdalena también tenía interés para los artistas, dada la escasez de información que sobre esto daban los textos sagrados los artistas buscaron su inspiración en textos profanos que recreaban la vida de Jesús, principalmente los Autos Sacramentales medievales y, al parecer, básicamente en El Misterio de la Pasión obra de este tipo escrita por el francés Jean Michel. Son, normalmente, escenas anteriores a su conversión. Se la representa en su vida mundana, puede estar de cacería llevando un halcón sobre su puño, o danzando algún baile popular, ya que al parecer por entonces, la santa prefería los bailes y los violines, antes que los sermones. El ejemplo más habitual de esta serie es la escena en la que María Magdalena renuncia a sus joyas y con ello a sus hábitos mundanos. También podemos ver a su hermana Marta recriminándola e incitándola a volver al buen camino. Fue una santa muy popular y durante el siglo XVII, lejos de perder el fervor de los fieles su culto adquirió, si cabe, mayor auge existiendo poetas devotos que rimaron obras en prosa y verso, en lo que se denomina literatura magdalenense, a imitación de la Ilíada o la Francíada se realizaron Magdaleidas y Magdaleíadas; como la creada por Pierre de Saint-Luis: La Magdaléide au désert de la Sainte-Baume, escrita en 1680. Durante el Siglo de las Luces el escepticismo teórico no aceptó la historia y su culto decayó; y así el en Breviario del Cardenal de Noailles se establecen dos fechas distintas para dos de sus identidades; el 19 de enero para María de Betania y la del 22 de julio para María Magdalena

 

 

Otra fuente de información sobre la vida de María Magdalena y su relación con Jesucristo, la tenemos en el texto apócrifo denominado Evangelio de Felipe, se trata, al parecer de un texto que utilizaban los gnósticos de época valentiniana , dividido en 127 párrafos o sentencias, que constituyen una especie de rosario de pensamientos y consideraciones; es un texto difícil por su falta de sistematización, sin anotaciones aclaratorias, con interrupciones bruscas en el discurso que hacen de él un texto incongruente aunque no por ello exento de interés para el tema que nos ocupa ya que plantea la relación en la esfera terrenal entre Jesús y María Magdalena y en él podemos leer en dos anotaciones interesantes la 32: “Tres eran las que caminaban continuamente con el Señor: su madre maría, la hermana de ésta y Magdalena, a quien se designa como su compañera. María es, en efecto, su hermana, su madre y su compañera. Entre todos los que acompañaban a Jesús, es María Magdalena la que, merced a su unión con el Salvador, reúne las condiciones del gnóstico perfecto […]”. La otra anotación interesente es la 55: “[…] La compañera de Cristo es María Magdalena. El Señor amaba a María más que a todos los discípulos y la besó en la boca repetidas veces. Los demás le dijeron: ¿Por qué  la quieres más que a todos a nosotros? El Salvador respondió y les dijo ¿A qué se debe el que no os quiera a vosotros tanto como a ella?”.

Este texto ha sido uno de los que han dado pie a las recientes teorías de la relación carnal de María Magdalena con Jesucristo y por tanto el origen de algunos textos actuales que nos hablan de la estirpe de Cristo, siendo un ejemplo de ello Los hijos del Grial de Peter Berling o  El código da Vinci de Dan Brown. Teorías que también han pasado al séptimo arte como en La última tentación de Cristo de Martin Scorsese.

Como vemos María de Magdala es una santa controvertida, su figura fue polémica ya desde su inicio, y los textos evangélicos dan constancia de ello, siendo Jesús quien siempre saldrá en su defensa, posiblemente su verdadera historia y su relación con Cristo, no la sabremos nunca, solo nos queda imaginar aquello que los artistas han interpretado y han querido trasmitirnos en las numerosas representaciones plásticas que han realizado sobre el tema, para que en ellas busquemos la verdadera esencia de María Magdalena.